Un futuro completamente libre de carbono todavía puede suceder

La visión inspiradora de la ONU para controlar el cambio climático es una que todos y cada uno de nosotros podemos compartir. Respire hondo. Respire hondo y sea consciente de lo que está respirando. Por primera vez en la historia de la humanidad estamos respirando 400 partes por millón (ppm) de CO2 en el aire.

Figueres cree que el cambio climático no se puede resolver a menos que las personas, las comunidades, las ciudades, las regiones y las naciones se alineen juntas. Así es como Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), inició una conversación con un público ávido de conocimiento en la Ecoaldea Findhorn de Escocia.

El significado de sus palabras no pasó desapercibido para la audiencia. Durante mucho tiempo, estas 400 partes por millón han sido consideradas como un punto de inflexión para el cambio climático.

En abril de 2014, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que los niveles de dióxido de carbono en el hemisferio norte habían alcanzado por primera vez en las historia este límite; y el secretario general de la OMM, Michel Jarraud, advirtió: «El tiempo se acaba».

Figueres se encontraba en Findhorn con un grupo de expertos para explorar los avances que se pueden hacer en temas de cambio climático antes de las negociaciones sobre el clima que se celebrarán en París en 2015.

La Conferencia de París se ve como una oportunidad única en nuestra generación para alcanzar un cambio transformacional. El objetivo es un acuerdo vinculante, justo, global sobre el clima, diseñado para limitar el calentamiento global a 2 °C.

Sin embargo, más allá de los responsables políticos y sus decisiones se encuentra la mayoría de los ciudadanos, que no son plenamente conscientes de los limites y la importancia de esta nueva agenda de desarrollo sostenible.

Figueres cree que el cambio climático no se puede resolver a menos que las personas, las comunidades, las ciudades, las regiones y las naciones se alineen juntas. «Las políticas, las personas y los recursos económicos deben necesariamente estar unidos y fluir en la misma dirección o de lo contrario no vamos a manifestar la transformación necesaria en el momento oportuno», defiende la responsable de la CMNUCC.

Esta alineación tiene un único objetivo: una reducción drástica de las emisiones de carbono de aquí a 2050, en el camino hacia una economía de cero emisiones netas en la segunda mitad del siglo que pueda enfrentar el desafío de que el aumento de la temperatura terrestre permanezca por debajo de 2 ° C.

El secretario general de la ONU advirtió recientemente: «Sabemos que no vamos por buen camino, y el tiempo no está de nuestro lado». Sin embargo, la descarbonización profunda todavía se puede lograr, según explica el profesor Jeffrey Sachs en su informe «Caminos hacia la profunda descarbonización», compilado por el Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible o Sustainable Development Solutions Network.

El informe describe los pasos que los países pueden tomar para cumplir con el objetivo internacionalmente acordado de limitar el aumento de la temperatura media de la superficie a menos de 2 °C, a través de tres corrientes de trabajo: eficiencia energética, electricidad baja en carbono y cambio de combustible.

«Espero que los países adopten diferentes combinaciones de acuerdo a sus necesidades, recursos y prioridades». «Pero todos los países tienen que embarcarse en el mismo viaje», según Ban Ki-moon.

El secretario general de la ONU subraya que la descarbonización profunda es factible, pero requiere un compromiso global para avanzar hacia tecnologías energéticas bajas en carbono clave.

Tuve la ocasión de preguntarle Christiana Figueres cómo ve converger las metas de desarrollo sostenible (ODS) y las agendas para el clima, y ella respondió: «Los ODS están desarrollando una visión sobre el tipo de sociedad que queremos construir en los próximos 50 años».

«Esta es una importante conversación filosófica, aspiracional, sociológica que nos inspira a todos a pensar “tan grande” como nos sea posible. No se puede pensar en qué tipo de sociedad se quiere construir en los próximos 50 años a menos que nos planteemos cuál va a ser el tipo de clima que queremos».

La visión que está emergiendo es invitar a nuestra generación a repensar la forma en que vivimos nuestras vidas para adaptarse a un planeta finito; en lugar de intentar cambiar el planeta para adaptarse a nuestros deseos infinitos. La visión que está emergiendo es invitar a nuestra generación a repensar la forma en que vivimos nuestras vidas para adaptarse a un planeta finito; en lugar de intentar cambiar el planeta para adaptarse a nuestros deseos infinitos. En los próximos meses, veremos si la comunidad internacional es capaz de superar el reto. ¿Serán las economías más grandes del mundo las que de todo corazón se comprometan a tomar medidas para limitar el calentamiento global? ¿Pueden los líderes mundiales superar su propio interés y estar de acuerdo en la visión de un mundo sostenible y libre de carbono en el que nadie se quede atrás?

El cambio climático no respeta las fronteras nacionales. Figueres defiende que «el niño que muere de hambre en el África subsahariana es mi hijo y es su hijo. No le podemos marginar. Esta es la lección del cambio climático. Nosotros, como raza, estamos siendo llamados a conectar con la compasión y la solidaridad para comprender que lo que sucede en el África subsahariana también sucede aquí».

«Creo firmemente que el cambio climático, como una realidad física, se presenta ante nosotros como una llamada importante para que la raza humana se ponga en pie y avance hacia un propósito mayor».

 


Esta visión holística de la sostenibilidad es la que llevan 10 años promoviendo organizaciones como Gaia Education, miembro del Global Action Programme for Education on Sustainable Development de la Unesco, y que puede experimentarse en cualquiera de los cursos disponibles tanto presenciales como online en todo el mundo.

Artículo originalmente publicado en The Scotsman.

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May East

Acerca de May East

May East, Directora Internacional de Gaia Education y directora ejecutiva de CIFAL Escocia, un Instituto de las Naciones Unidas para la Formación e Investigación en sostenibilidad con sede en Edimburgo. Es educadora y diseñadora para la sostenibilidad, trabajando desde Brasil a Reino Unido con estas dos organizaciones internacionales. Vive en la Ecoaldea Findhorn, en Escocia, lugar premiado por la ONU al Hábitat con Mejores Prácticas Sostenibles desde 1992. May East ha sido líder para toda una generación de educadores para la sostenibilidad, dando formación y desarrollando proyectos en 34 países, en contextos urbanos y rurales. Dispone de un diploma de UNITAR sobre el Cambio Climático y Diplomacia y es facilitadora acreditada del movimiento de transición desde el año 2008. Recientemente ha sido galardonada como una de los 100 líderes globales de sostenibilidad 2011, 2012 y 2013.

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