Offsets: la búsqueda del equilibrio entre el desarrollo y la conservación

No cabe duda de que el desarrollo humano está generando impactos negativos sobre el medio ambiente. El cambio climático, la pérdida de ecosistemas, la escasez de recursos tan vitales como el agua, todos ellos son pruebas de esta degradación. Es innegable que el avance global de la sociedad va en detrimento de todos estos recursos y servicios naturales imprescindibles para la vida. Hemos llegado a un punto sin retorno en el que es necesario cambiar la manera de actuar y de avanzar. Es imprescindible frenar la degradación de la naturaleza. Pero, ¿cómo?

Esta es una pregunta de difícil respuesta. Los líderes mundiales llevan años haciéndosela y analizando cuáles son los caminos a seguir para poder tener un equilibrio entre el desarrollo y bienestar humano y la conservación de los recursos para que las generaciones futuras puedan disponer de ellos. Una de las vías que se está siguiendo es la de considerar la biodiversidad, la conservación de los recursos ambientales, dentro de las actividades empresariales. Acabar con la invisibilidad de la naturaleza y con la tragedia de los bienes comunes. Para ello, se busca traducir los conceptos relacionados con la conservación del medio ambiente a un lenguaje que las empresas comprenden, el económico, de forma que no se pierdan en el olvido y que haga visible lo imprescindible de la conservación del medio natural.

Pero esto no significa que se vaya a “comerciar” con la naturaleza. Significa que si las empresas, los gobiernos, la sociedad en general conocen el coste económico de la pérdida de recursos sabrán en qué les puede afectar esta pérdida en el presente y en el futuro, y por lo tanto, buscarán la manera de paliar estos costes. Se trata de un giro de 180 grados respecto a la manera de considerar la naturaleza como un bien que nos pertenece a todos, que es responsabilidad de todos conservar, pero cuya conservación en ocasiones no se realiza de la manera que se debiera. Considerar las cuentas ambientales dentro de la contabilidad nacional permitirá contabilizar el valor económico de los servicios que nos proveen los ecosistemas y, de alguna manera, considerar en esta valoración a aquellos que mantienen estos servicios ambientales y que realizan acciones para que la biodiversidad se conserve. Valorar los activos naturales permitirá cuantificar las consecuencias de no compensar los impactos derivados de la actividad humana y  promover iniciativas que busquen paliar estas consecuencias.

Iniciativas como la llevada a cabo por el Business and Biodiversity Offsets Programme (BBOP) proponen los offsets como manera de compensar los impactos inevitables sobre el medio ambiente consecuencia de la degradación provocada por afecciones al medio natural. Los offsets tienen por objetivo realizar acciones de mejora medibles sobre la biodiversidad para compensar un impacto adverso residual derivado de la actividad humana,  logrando que se produzca, si no una ganancia de valores ambientales, por lo menos una no pérdida de los mismos. Es decir, tienen por objeto  la “no pérdida neta de ecosistemas”. Los offsets son el último eslabón dentro de lo que se conoce como jerarquía de mitigación, en la que se busca, primero, evitar la afección sobre los recursos ambientales, luego, minimizarla y reponer lo dañado en la medida que se pueda, y, por último, compensar lo que no se puede reponer, los impactos residuales, a través de offsets.

Los bancos de conservación son una forma de implementar offsets por parte de las empresas, en los que se gana efectividad en las compensaciones y se garantizan los bienes o activos naturales que se crean. Pero existen otras maneras de poner en marcha offsets, como son la ejecución de compensaciones proyecto a proyecto.

Los offsets no son una herramienta utilizada para facilitar que las  empresas dañen el medio ambiente. Al contrario, se trata de una herramienta que posibilita y hace obligatoria la adopción de medidas que permitan reponer lo dañado, cambiando la dinámica actual de no compensar los impactos residuales, impactos temporales o impactos acumulativos que se producen sobre la biodiversidad y que a día de hoy no son tenidos en cuenta o que, a pesar de ser considerados, no son compensados de una manera adecuada y generan pérdidas continuas y acumuladas de biodiversidad. Se trata de dar un paso más, de cuantificar los impactos para poder repararlos en la misma medida y evitar la continua degradación que la no cuantificación de los mismos está produciendo.

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Isabel González

Acerca de Isabel González

Isabel es ingeniera de Caminos por la Universidad Politécnica de Madrid y MBA Executive por la EEN. Es una experta en desarrollo de estudios técnicos y proyectos de ingeniería. La primera fase de su vida profesional la desarrolló diseñando proyectos y estudios relacionados con las obras hidráulicas y la hidrología. Tras dos años investigando sobre los mercados ambientales Isabel, se embarca en Ecoacsa, empresa de la que es Socia y Directora de Desarrollo de Negocio, con el absoluto convencimiento de que es necesario impulsar nuevos mecanismos de conservación ambiental que permitan considerar en el ciclo económico los beneficios y los riesgos que se derivan de la conservación ambiental. En Ecoacsa, Isabel desarrolla nuevos proyectos de aplicación de estos mecanismos, así como las herramientas necesarias para que se conozcan a todos los niveles.

Un comentario en “Offsets: la búsqueda del equilibrio entre el desarrollo y la conservación

  1. Hola Isabel,
    No puedo estar más de acuerdo contigo. Yo me dedico a la evaluación ambiental de proyectos en la admisnitración y creo que este puede ser un buen instrumento en muchos sentidos… si lo hacemos bien. A ver si entre todos conseguimos un buen desarrollo de estos “bancos de conservación”.
    Saludos

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