Los pagos por servicios ambientales, herramienta innovadora para financiar la conservación del medio ambiente

El aumento de los costes de oportunidad y crecimiento de la población están dando lugar a cambios en el uso del suelo y la disminución de los servicios críticos del ecosistema. La Evaluación de los Ecosistemas del Milenio de 2005 concluyó que el 60 % de los servicios de los ecosistemas de la Tierra se están agotando a un ritmo muy rápido, destaca Meghna Tare, directora de Sostenibilidad de la Universidad de Texas en Arlington, en un reciente artículo publicado en el blog City Minded.

Tal y como nos recuerda la autora, «la biodiversidad y los ecosistemas proporcionan valiosos servicios y productos a la sociedad. Estos incluyen los alimentos, el agua y la protección contra la erosión, servicios recreativos, medicinas y la regulación del clima. A pesar de este valor económico, social y cultural de la biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas que lleva asociados, se está produciendo una pérdida de biodiversidad a un ritmo muy acelerado. La necesidad de políticas que promuevan la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad y sus servicios es más relevante que nunca. Según el World Resources Institute (WRI), se estima que el valor de los servicios de los ecosistemas asciende a 33 000 millones de dólares año [unos 24 600 millones de euros], casi el doble del valor del producto nacional bruto mundial (PIB), situado en los 18 000 millones de dólares [13 400 millones de euros]».

Los pagos por servicios ambientales (PSA) son acuerdos por los que un usuario de un servicio ambiental hace un pago a un individuo o a una comunidad, cuyas prácticas, como el uso de la tierra o la deforestación, afectan directamente al empleo de dichos servicios de los ecosistemas. Entre los beneficiarios de los ecosistemas también se cuentan las instalaciones hidroeléctricas aguas abajo que emplean el agua limpia para sus operaciones diarias. El pago de este tipo de prácticas de gestión reduce la erosión del suelo. La erosión del suelo y la acumulación de sedimentos tienen efectos negativos que impactan en la eficiencia de las presas y en el coste de la energía.

Tare destaca que el interés en los PSA ha aumentado significativamente en los últimos años y de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estos proyectos suponen más de 6530 millones de dólares alrededor de 4800 millones de euros) al año.

En concreto, ya han sido implementados más de 300 proyectos de PSA en países como la India, Indonesia, Costa Rica, México y Australia. Estos esquemas prosperan allí donde las empresas privadas, los organismos del sector público y las organizaciones sin fines de lucro, como Conservation International (CI) se unen para hacer frente a los variados asuntos ambientales locales.

A continuación, Meghna Tare ahonda en la relación entre la responsabilidad social empresarial y los PSA y propone los pagos por servicios ambientales como una solución innovadora que se ajusta dentro del enfoque de avance hacia el “crecimiento verde” y el desarrollo económico sostenible por el que apuestan en la actualidad numerosas compañías para contribuir a la protección del medio ambiente.

En este sentido, apunta que existen empresas que están desarrollando proyectos de PSA dentro de sus políticas de RSE en colaboración con gobiernos y comunidades locales para compensar el daño que sus actividades producen a los ecosistemas.

Te dejamos el enlace al artículo original «Payment for Ecosystem Services (PES): An Innovative Tool for Financing Environmental Conservation», en el que la autora comparte un caso de estudio muy interesante desarrollado en la provincia de Sichuan, al suroeste de China, y explica por qué los PSA están ganando interés por su vinculación con los esfuerzos crecientes de mitigación del cambio climático, así como los puntos críticos de esta herramienta.

Fuente: City Minded

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