Larga vida a los residuos derivados de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) y sus componentes

Hoy damos la bienvenida a las páginas de Opinión de Mercados de Medio Ambiente a una mente inquieta y comprometida, que desde su condición de responsable de Comunicación y Asuntos Institucionales de revertia contribuye a sensibilizar a su entorno y al resto de la sociedad española acerca de lo necesario que es que seamos responsables con el uso que damos a nuestros bienes. Se trata de Alejo Calatayud Álvarez, experto en medioambiente y con una amplia experiencia en gestión de fondos europeos.

En su artículo, Alejo pone sobre la mesa numerosos datos que advierten del enorme problema que supone para el mundo la ausencia de una gestión adecuada de los residuos derivados de los aparatos eléctricos y electrónicos, los conocidos como RAEE, el tipo de residuo que está creciendo a un ritmo más rápido en la actualidad.

Asimismo, nos aporta las claves para que entre todos, desde nuestras empresas y ámbitos domésticos, contribuyamos a solucionar este grave problema tan nocivo para nuestra salud (muchos de los materiales con los que son fabricados los RAEE son tóxicos) y la del mundo. Estas claves pasan por apostar por incorporar los principios de la economía circular a las políticas de responsabilidad social empresarial (RSE) y cambiar nuestros hábitos de consumo por otros responsables y sostenibles.

Es de todos conocido las agresiones que, desde hace ya largo tiempo, viene sufriendo nuestro planeta, objeto de numerosas y verdaderas amenazas como vertidos incontrolados, emisiones crecientes de gases de efecto invernadero, aumento indiscriminado en el consumo de recursos naturales, pérdida importante de biodiversidad o crecimiento desmesurado de residuos de todo tipo, entre otras.

Entre los tipos de residuos que más están creciendo con diferencia a nivel mundial, destaca el derivado de los aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).

Entre los tipos de residuos que más están creciendo con diferencia a nivel mundial, destaca el derivado de los aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), que ha llegado a alcanzar en los últimos años cifras realmente alarmantes de generación de basura o chatarra electrónica. De acuerdo con los últimos datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en el mundo se generan cerca de 45 millones de toneladas de basura electrónica al año. Es el tipo de residuo que, con diferencia, más está creciendo en todos los países.

A escala europea y según las estadísticas facilitadas por organismos oficiales, el 4 % de la basura generada en el continente ya es electrónica. En España, se está generando una media de 800 toneladas de basura electrónica por año, lo que equivale a unos 18 kilos por habitante y año. Como motivos principales de este aumento creciente, destacan la constante innovación tecnológica y la sustitución cada vez más frecuente de aparatos eléctricos y electrónicos por otros más avanzados con nuevas prestaciones, lo que sumado a la cultura de usar y tirar y a un consumismo no del todo responsable, provoca que año tras año vaya en aumento la generación de este tipo de residuo.

Interesa destacar el documental que la realizadora alemana Cosima Dannoritze dirigió en 2011 titulado The Light Bulb Conspiracy –traducido en España como Tirar, comprar, tirar–, que explicaba por qué los productos que se compran duran cada vez menos; una «reducción deliberada de la vida de estos, planificada, para incrementar su consumo», según denuncia el documental. Baterías que se “mueren” a los pocos meses de ser estrenadas, impresoras que se “bloquean” al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se “funden” cuando llegan a un número concreto de horas de uso, son solo algunos de los ejemplos que aparecen en este trabajo que llevó más de tres años de investigación.

Aunque esta práctica denominada obsolescencia programada sea ideal para el sistema capitalista, está claro que no es sostenible medioambientalmente. En un planeta con recursos limitados, no se puede producir de forma ilimitada.

Peligrosidad

El modelo de crecer por crecer tiene graves repercusiones negativas en el ecosistema.

Muchos de los aparatos eléctricos y electrónicos son muy contaminantes al estar fabricados con sustancias tóxicas como el bromo, cadmio, fósforo o mercurio, que representan un riesgo potencial para la salud humana y para el medio ambiente si no reciben un tratamiento adecuado o no se eliminan en la forma debida. Y aquí es donde reside la grave problemática con la que nos encontramos en la actualidad, que no todos se recuperan y reciclan correctamente cuando hay obligación de hacerlo y para eso, además, el consumidor paga una tasa cada vez que adquiere un aparato eléctrico y electrónico que ha de servir para costear el reciclado del mismo cuando deje de funcionar.

Muchos de los aparatos eléctricos y electrónicos son muy contaminantes al estar fabricados con sustancias tóxicas como el bromo, cadmio, fósforo o mercurio, que representan un riesgo potencial para la salud humana y para el medio ambiente si no reciben un tratamiento adecuado o no se eliminan en la forma debida. De hecho, y de acuerdo con las estimaciones de los gestores de residuos peligrosos de nuestro país, tan solo un 30 % de ellos sigue los cauces legales. El resto, hasta un 70 %, ‘desaparece’ por el camino debido a los robos, el ‘desguace’ de sus piezas y otros procesos ilegales, entre los que destaca la exportación ilegal de los mismos a países del tercer mundo, ignorando los tratados internacionales sobre la materia como el Tratado de Basilea, sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos, y burlando a las regulaciones de los países desarrollados en cuanto a la no exportación y manejo adecuado de estos residuos.

Pakistán, China, India, Ghana o Nigeria son algunos de los países subdesarrollados más afectados por el creciente problema de la basura electrónica o “E-Waste”. Su reciclaje clandestino entre la población más pobre representa un medio de vida, si bien a un costo ecológico elevadísimo. Además, muchos de los trabajadores que desmantelan estos residuos, algunos de ellos niños y niñas, son expuestos a un cóctel de sustancias químicas tóxicas gravemente perjudiciales para su salud.

Así lo denuncia el interesante documental Ciberbasura sin fronteras del programa En Portada de TVE, en el que se explica cómo anualmente los países desarrollados generan gran cantidad de basura electrónica que acaba acumulada en los vertederos de lugares empobrecidos. Vertederos envueltos por el humo tóxico donde principalmente jóvenes y adolescentes, sin ser conscientes de la peligrosidad de los elementos que manejan, destripan los aparatos para sacarles el cobre, el plomo y otros componentes que venden por unos pocos euros.

Abordar la cuestión de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos y de su adecuada gestión se convierte, por tanto, en una compleja tarea que nos concierne a todos. Abarca numerosos y diferentes aspectos desde un punto de vista legal, técnico, económico y educativo. Como todo lo relacionado con la concienciación medioambiental, el tema educativo es clave para cambiar hábitos de comportamiento poco sostenibles, de ahí que sean las Administraciones públicas las que, en primer lugar, tengan la labor de impulsar efectivas campañas de concienciación dirigidas tanto a ciudadanos y consumidores como a profesionales sobre la necesidad de gestionar sus residuos eléctricos y electrónicos de una forma responsable incidiendo especialmente en las graves consecuencias que conductas inadecuadas pueden tener sobre el entorno (pérdida de recursos naturales, disminución de la biodiversidad, contaminación atmosférica, etc…) y sobre la salud y la calidad de vida de muchos de sus habitantes.

Economía circular

El auténtico reto que tenemos todos por delante no es tanto dejar de producir estos bienes, sino trabajar para evolucionar desde un modelo de economía lineal (producir, usar y tirar) hacia un modelo de economía circular, basado en una sociedad del reciclado con el fin de reducir la producción de residuos y utilizarlos de nuevo como recursos. Que los residuos de unos se convierten en materias primas recicladas para otros.

El auténtico reto que tenemos todos por delante no es tanto dejar de producir aparatos eléctricos y electrónicos, sino trabajar para evolucionar desde un modelo de economía lineal (producir, usar y tirar) hacia un modelo de economía circular.

El sistema lineal de nuestra economía (extracción, fabricación, utilización y eliminación) ha alcanzado sus límites. Se empieza a vislumbrar, en efecto, el agotamiento de una serie de recursos naturales y de los combustibles fósiles. Por lo tanto, la economía circular propone un nuevo modelo de sociedad generadora de empleo, en donde los residuos y los subproductos entran de nuevo en el ciclo de producción como materias primas secundarias.

Modelos de negocio. El caso de revertia

Cada vez son más los modelos de negocio basados en la economía circular que hacen de la responsabilidad su eje central de actuación.

Este es el caso de revertia, que trabaja desde su nacimiento, en el año 2010, en la idea de la economía circular, al considerar los aparatos al final de su vida útil como un recurso y devolverlos al circuito productivo. Revertia es una empresa gestora de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos especialmente centrada en la gestión de equipos informáticos y de telefonía, sean domésticos o profesionales, una vez su poseedor tiene la intención de desprenderse de ellos. La mayoría de estos equipos pueden tener a menudo una segunda vida. La filosofía de revertia es que los bienes se vuelvan a usar, se recuperen o, en caso de no ser posible, se desmantelen y se reciclen en un círculo continuo.

El valor diferencial de esta joven empresa es la apuesta decidida por la reutilización, que es la mejor de las opciones en la gestión de los residuos, con el fin de prolongar la vida útil de los equipos fuera de uso haciendo posible así que lo que ya no es útil para unos, sí pueda serlo, sin embargo, para otros.

De esta forma, se protege el medio ambiente, se alarga la vida útil de los equipos, se genera empleo verde, se fomenta un consumo responsable y se crea negocio por la venta de equipos reutilizados y a unos precios realmente competitivos lo que permite a personas con menos recursos el poder tener acceso a ellos.

En definitiva, con la reutilización lo que se consigue son solo beneficios:

  • Reducción de la cantidad de residuos generados garantizando un uso más racional de los recursos naturales.
  • Alargar el ciclo de vida de los dispositivos al volver a ponerlos en uso y que puedan prestar de nuevo el servicio para el que fueron creados.
  • Reducción de la extracción de recursos naturales.
  • Ahorro en las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), pues desde el momento en el que se apuestan por acciones de reutilización alargando la vida útil de los equipos frente a la adquisición de unos nuevos, estamos ahorrando en emisiones de CO2 a la atmósfera al volver a poner en uso equipos inicialmente desechados por el usuario final.
  • Consumo responsable.
  • Creación de empleo verde.
  • Acceso a las personas con menos recursos a equipos informáticos.

Y en el caso de los procesos de reciclaje, los resultados son igualmente positivos, al recuperase los materiales contenidos en los aparatos, algunos de ellos escasos y con un alto valor económico en el mercado, incorporándolos de nuevo al ciclo productivo, lo que implica reducción en la extracción de los recursos naturales y, por tanto, un claro beneficio ambiental.

Otro aspecto importante dentro de la actividad de revertia es el de promover una responsabilidad social entre sus clientes al sugerirles que parte de los equipos que se recuperan se donen a proyectos de interés social, sean ONG, asociaciones vecinales, centros de la tercera edad, colegios, etc… muchos de ellos con dificultad para acceder a este tipo de bienes de consumo. Se pretende, de esta forma, que cada vez más empresas se comprometan e involucren en proyectos sociales tan necesarios en estos tiempos.

En definitiva, por delante tenemos ambiciosos retos ambientales en materia de gestión de RAEE que se irán alcanzando conforme vayamos utilizando los aparatos eléctricos y electrónicos el máximo de tiempo posible y aprovechando, una vez lleguen al final de su vida útil, los elementos en ellos contenidos para reintroducirlos en el proceso productivo.

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Alejo Calatayud Álvarez

Acerca de Alejo Calatayud Álvarez

Alejo Calatayud Álvarez es responsable de Comunicación y Asuntos Institucionales en revertia y, además, es freelance experto en medio ambiente y gestión de fondos europeos. Licenciado en Derecho, Alejo es consultor especialista en cuestiones medioambientales y de sostenibilidad, con amplia experiencia en fondos comunitarios. Su trayectoria profesional ha estado en buena parte vinculada al sector público en puestos de asesoramiento en el Ministerio de Medio Ambiente, en la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia y en la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil. En la actualidad, está inmerso en varios proyectos de asesoramiento y consultoría en materia de aguas y residuos tanto en el sector público como en el privado.

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