La escasez de agua es la mayor amenaza a la que se enfrenta la industria alimentaria

La producción de alimentos representa el 70 % de la extracción mundial de agua.Uno de los retos a los que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI es el de afrontar la escasez de los recursos naturales y la manera de sustituirlos. Los debates que surgen en relación a su carestía suelen centrarse en recursos energéticos como el petróleo o los bosques.

Sin embargo, no es frecuente escuchar debates en torno a la escasez del agua y las consecuencias que esta puede conllevar para alcanzar la meta de la sostenibilidad, esto es, que el planeta sea habitable para las generaciones futuras.

A menudo, pensamos en el agua como algo que consumimos los seres humanos, pero lo cierto es que la producción de alimentos es la que requiere un mayor consumo de agua: concretamente, representa casi el 70 % de la extracción global de este bien. El agua necesaria para alimentar al planeta en el año 2050, cuando se calcula que seremos 9000 millones de habitantes, deberá duplicarse.

Por poner algunos ejemplos (podéis encontrar más en Waterfootprint.org):

–        200 gramos de plátanos suponen 160 litros de agua.

–        Por cada kilo de carne de vacuno, la media de consumo de agua es de 15 400 litros de agua.

–        La elaboración del chocolate, que se obtiene gracias a la planta de cacao, supone un consumo de agua de 20 000 litros por kilo.

En este contexto, ha sido Paul Bulcke, CEO de Nestlé, el que ha dado la voz de alarma al poner de manifiesto que «El agua dulce no solo plantea un problema medioambiental, sino que además supone un riesgo para la estabilidad social y política». Asimismo, ha manifestado que «para 2030 se prevé que las cosechas de cereal se reduzcan hasta un 30 % como consecuencia de la escasez de agua, lo que se traduciría en una pérdida equivalente a la producción combinada de las cosechas de grano de la India y Estados Unidos».

Podemos prescindir del petróleo y emplear energías renovables. Podemos plantar más árboles y combatir la deforestación. Pero aún no hemos encontrado algo que sea capaz de cumplir las funciones que realiza el agua. Sin agua, no podemos abrevar al ganado ni cultivar las cosechas. El cambio de mentalidad que refería en mi artículo anterior supone dar un paso en la dirección de tomar conciencia de que hay cosas que se escapan a nuestra voluntad. Actuar de acuerdo con esa conciencia supone abrir los ojos a lo que en mi artículo anterior denominaba “valor natural”, respetarlo y cuidarlo.

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