La custodia del territorio y sus relaciones con los bancos de hábitats

La custodia del territorio, cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XIX en Gran Bretaña y Norteamérica, surge para dar respuesta a las necesidades de protección y conservación de determinados territorios sobresaliente desde el punto de vista natural y paisajístico, los cuales se destinarían al uso y disfrute del público. En el modelo de custodia del territorio, el liderazgo de estas iniciativas de gestión y preservación de espacios de alto valor natural viene de mano de organizaciones sin ánimo de lucro y propietarios de fincas privadas, con el apoyo complementario de las administraciones públicas.

La custodia del territorio se entiende como una filosofía que busca facilitar las iniciativas voluntarias de conservación de la naturaleza, el paisaje y el patrimonio cultural en fincas privadas y municipales, y en las que los principales protagonistas serán, por un lado, un propietario y, por otro, una entidad de custodia que le asesora para llevar a cabo una gestión de su finca orientada a la conservación de sus valores y recursos. Las entidades de custodia, son organizaciones públicas o privadas sin ánimo de lucro que participan activamente en la conservación del territorio aplicando las técnicas de custodia del territorio. Pueden actuar como entidad de custodia organizaciones tan diversas como una asociación de vecinos, una organización conservacionista, una fundación, un ayuntamiento, un consorcio u otro tipo de ente público. El vínculo que une a las entidades de custodia con los propietarios y/o usuarios de fincas es lo que se conoce como acuerdo de custodia, que es un procedimiento voluntario entre un propietario y una entidad de custodia para pactar el modo de conservar y gestionar un territorio. Este pacto, puede ser verbal o escrito y su tipología puede ser muy diversa e incluye educación, adquisición de derechos reales o servidumbres, contratos privados, arrendamientos o propiedad plena (ya sea por donación o compra), con muchas otras variantes (Basora y Sabaté, 2006).

Ante la necesidad de nuevas fórmulas para programas de conservación de la biodiversidad, se vienen experimentando y aplicando cada vez con más frecuencia nuevos mecanismos financieros, basados en las leyes y comportamientos de los mercados. Estos mecanismos, conocidos como Instrumentos Basados en el Mercado no pretenden sustituir a los tradicionales mecanismos reguladores y compensatorios, sino complementarlos (Europarc-España 2010). Entre la batería de Instrumentos Basados en el Mercado se encuentran los Bancos de hábitats creados para evitar la pérdida de ecosistemas y que desde hace décadas se utilizan en diferentes países del mundo.

El Plan Estratégico del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad (RD 1274/2011), se refiere a los bancos de hábitat como instrumentos que pueden crear nuevas oportunidades para aquellos que se dedican a conservar la biodiversidad, aumentando la eficiencia en el uso de los recursos naturales impulsando prácticas innovadoras. Atendiendo al marco conceptual de la custodia del territorio, el término aquellos haría referencia a los propietarios de fincas y a las entidades de custodia que trabajan de manera conjunta para hacer un uso sostenible de la biodiversidad presente en dichas fincas.

Desde hace décadas, en otros países se vienen desarrollando experiencias exitosas de bancos de hábitats en los que propietarios y entidades de custodia participan como actores fundamentales. Nos encontramos en un momento crucial en el cual desde diferentes sectores se están realizando esfuerzos para concretar el modelo de aplicación de los bancos de hábitats en España. El colectivo de la custodia del territorio en nuestro país está siendo parte activa de este proceso bajo la creencia de que esta estrategia de conservación de la naturaleza puede aportar interesantes valores sociales y de innovación a los bancos de hábitats en nuestro país.

Este post está basado en el artículo  La participación de la custodia del territorio en los sistemas de bancos de hábitats. Primera reflexión (Pietx, J. & Sánchez, A., 2012). El artículo forma parte del número monográfico sobre bancos de hábitats de la revista Ecosostenible, Noviembre-Diciembre 2012, Nº 18 que os podéis descargar en este enlace.

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Amaya Sánchez

Acerca de Amaya Sánchez

Amaya es licenciada en Ciencias Ambientales y máster en Espacios Naturales Protegidos. A través de la consultoría ambiental, la universidad y el tercer sector se ha vinculado a la planificación y gestión de áreas protegidas, la comunicación ambiental, la docencia e investigación en materia de políticas públicas ambientales y, con gran intensidad en los últimos años, a la custodia del territorio. Desde el año 2007 desarrolla el proyecto de la Plataforma de Custodia del Territorio de la Fundación Biodiversidad como asistencia técnica de esta entidad.

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