La colaboración: el arte del desacuerdo constructivo

El segundo artículo de la serie iniciada en el Huffinton Post sobre el capital natural en colaboración con la Natural Capital Coalition está firmado por Richard Spencer, director de Sostenibilidad del Instituto de Contables Públicos de Inglaterra y Gales (ICAEW, por sus siglas en inglés). El artículo aborda los beneficios que se derivan de los desacuerdos que suelen darse en el marco de una colaboración, cuando estos se formulan desde un espíritu constructivo y aporta los ejemplos concretos de la puesta en marcha del Finance Innovation Lab (en colaboración con WWF-UK) y del Protocolo del Capital Natural de la Natural Capital Coalition.

Imagen: Teak Sato (Freeimages).

El artículo aborda los beneficios que se derivan de los desacuerdos que suelen darse en el marco de una colaboración, cuando estos se formulan desde un espíritu constructivo y aporta los ejemplos concretos de la puesta en marcha del Finance Innovation Lab (en colaboración con WWF-UK) y del Protocolo del Capital Natural de la Natural Capital Coalition.

En su artículo titulado Collaboration: The Art of Constructive Disagreement (La colaboración: el arte del desacuerdo constructivo), Spencer recuerda que cuando puso en marcha el Finance Innovation Lab en colaboración con WWF-UK eran conscientes de que no iban a lograr el éxito deseado al tratar de dar solución a un problema irresoluble —la crisis financiera— si lo abordaban con una sola «respuesta» o un solo enfoque en la cabeza.

Según detalla el responsable del ICAEW, «en mis años de experiencia en el mundo de la banca de inversión y consultoría, se afianzó el hecho de que, a menos de que tuvieras una respuesta inmediata, habías frasado. De hecho, esta situación dio lugar a un escenario en el que terminabas tratando de convencer desesperadamente a los clientes de que hicieran las preguntas que se ajustaban a tus respuestas. Es la misma tendencia que impulsa la investigación en materia de incidencia, donde el autor simplemente busca la evidencia para apoyar una causa predeterminada.

«En el Lab, nos pareció que era necesario abordar los muchos problemas del sistema financiero con humildad y la mente abierta. Nos dimos cuenta de que ni siquiera sabíamos cuáles eran las preguntas correctas, y mucho menos cuáles eran las respuestas correctas. Sin acertar con las preguntas, no se pueden obtener las respuestas necesarias para lograr el cambio».

Ante esta circunstancia, Spencer reconoce que les pareció que era importante «trabajar conjuntamente y de forma cocreativa, por lo que rechazamos la noción tradicional de la jerarquía y abrazamos el espíritu de que las grandes ideas provienen de cualquier peldaño de la escala de rangos. En particular, escuchamos las voces inesperadas, no convencionales y disonantes; aquellas que habitualmente no pueden ser escuchadas como consecuencia de los gritos del “experto”, quien tradicionlamente defiende que las opiniones externas y divergentes son inútiles. Y sí, por supuesto que no nos salió a la perfección a la primera, fueron necesarios muchos intentos, y hubo muchos tambaleos antes de que encontráramos el camino. Pero en última instancia, sin embargo, esta disposición a probar diferentes ideas y enfoques es lo que ha logrado el éxito del Lab».

«La esencia de todo se basa en un concepto muy simple: Es raro que una sola persona, equipo u organización tenga todas las respuestas. Solo mediante la colaboración, valoración, combinación y desarrollo de las ideas de los demás puede lograrse el verdadero éxito. Es la comprensión de lo que llevó al famoso Sir Isaac Newton a escribir: Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a los hombros de gigantes”. Reconoce que toda su brillantez no habría sido posible sin las ideas y el conocimiento de otras personas sobre las que basarse».

«Cuando uno revisa el panorama de la sostenibilidad, a pesar del hecho de que estamos enfocados en un objetivo común, estamos muy fragmentados. Casi nadie parece creer que las empresas realmente pueden dejar a un lado su ventaja competitiva para colaborar. Esto es así a pesar de que muchos reconocen que el movimiento de la sostenibilidad necesita desesperadamente —de hecho, es la única manera de que pueda tener éxito— es transformar los sistemas arraigados en escalas nunca antes vistas».

«A modo de ejemplo, lograr la visión global de los Objetivos del Desarrollo Sostenible para 2030 va a ser un gran desafío, así como una prueba de cómo nosotros, como comunidad mundial, somos capaces de colaborar. Ya no podemos continuar funcionando como lo hemos hecho hasta ahora, sino ligeramente mejor; es decir, mediante la mejor eficiencia operativa. Tenemos que ser estratégicos. Tenemos que cambiar fundamentalmente la forma en que hacemos las cosas con el fin de lograr un mundo de justicia social, riqueza y prosperidad, siendo conscientes de que lo que la naturaleza puede proporcionar tiene sus límites. Esto tiene que suceder tanto a nivel personal como organizacional y económico, solo funcionará si actuamos juntos; si colaboramos».

«Lograr esto será más difícil en el plano nacional. El sociólogo Zygmunt Bauman ha señalado en numerosas ocasiones que a finales del siglo 20 y comienzos del 21 ha sido testigo del poder (la capacidad de actuar), la globalización del poder corporativo y la influencia de una pequeña elite. Sin embargo, sostiene que la política (la capacidad de decidir) se ha mantenido firmemente en el estado nacional; esto es una ilusión. ¿Cuánta soberanía conserva en realidad Grecia después de su crisis de la deuda soberana?», se pregunta Spencer.

«La incapacidad de lograr lo que debería haber sido alcanzado en la COP21 en París muestra que los estados-nación no se están uniendo en torno a un propósito común, sino que siguen luchando por su propio terreno. Considero que la colaboración a escala estado-nación se centrará inevitablemente en la puesta en común de la soberanía».

«Pero existen historias positivas que aportan esperanza. Este año, la Natural Capital Coaliton lanzará su Protocolo de Capital Natural, un marco que permite a las empresas integrar la importancia de la naturaleza en la esencia de todo lo que hacen. Estoy seguro de que el ingrediente clave de su éxito fue la colaboración. Más de 40 organizaciones del mundo de los negocios se unieron, sin el apoyo del gobierno, para acordar, bajo el marco de acuerdos precompetitivos, producir un bien público —el Protocolo—. No cabe ninguna duda de que se trata de un logro impresionante. En mi opinión, el activo invisible, el acto de colaboración, ha permitido este éxito».

«Durante el desarrollo del Protocolo, el desafío de muchos actuando como un solo ente ha sido difícil a veces, pero al final ha funcionado magníficamente. El fondo de la cuestión es que las colaboraciones no deberían ser fáciles. Si todos están de acuerdo, entonces, ¿qué sentido tiene? Del mismo modo, si te osbtinas en tus creencias y tienes una actitud hostil, tendrás que luchar igualmente por lograr algo significativo. Ambos son puntos muertos. Pero el desacuerdo constructivo es dinámico y conduce a la evolución del pensamiento y de las ideas: cuando llegas con toda tu pasión, conocimiento, habilidad y experiencia, pero tienes el valor de relajar tus creencias, aceptar que podrías estar equivocado, abrazar otras perspectivas y escuchar puntos de vista contrarios para navegar como una unidad cohesiva hacia el mejor resultado posible, eso es colaboración.

Fuente: Huffinton Post.

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