El reto de la sostenibilidad

Es difícil dar un concepto preciso de sostenibilidad. Sin embargo, todo lo que gira en torno a la cuestión de la sostenibilidad y el desarrollo sostenible genera cada vez una mayor preocupación en todos los sectores y el mundo financiero no es ajeno a dicha preocupación.

Cuando se habla de desarrollo sostenible, se suele realizar una asociación inmediata: mayores costes a la hora de invertir. El problema de fondo que estriba en esa asociación es en numerosas ocasiones la falta de un método que permita medir el valor ambiental de una manera precisa y el desconocimiento de los retornos que generan las inversiones en materia de sostenibilidad. No obstante, los avances que se están realizando en este ámbito, unidos a las desastrosas consecuencias que han seguido a la crisis global que ha sufrido nuestro planeta, han motivado que, de acuerdo con datos proporcionados por EY (Ernst&Young), nueve de cada diez inversores tengan en cuenta no solo el retorno financiero de sus inversiones, sino que también se pregunten por cuestiones relacionadas con la sostenibilidad, tales como: políticas de riesgos, impacto ambiental, activos intangibles o política laboral de la empresa.

 

El reto de la sostenibilidad

Ello pone de manifiesto un cambio de tendencia. Este cambio de tendencia se enfrenta a una paradoja singular: a pesar de la multitud de medios con los que se cuenta a día de hoy para obtener información de todo tipo, resulta que nos enfrentamos a uno de los períodos con mayor incertidumbre en cualquier clase de ámbito relacionado con la sostenibilidad: financiero, climático, demográfico…

Para avanzar en la dirección adecuada con el objetivo de conseguir un desarrollo sostenible, es necesario que todos los actores implicados en el desarrollo global coordinen sus actuaciones para obtener unos resultados más fructíferos. Actores que en definitiva se encuentran tanto en el sector público como en el privado. En este sentido, es importante fomentar iniciativas, como las que tienen por objeto establecer parámetros que permitan una estimación precisa del valor medioambiental, para que las políticas relacionadas con la sostenibilidad y el medio ambiente no solo se perciban como creadoras de mayores costes para los inversores, sino que, al contrario, sean capaces de generar una rentabilidad material. La obtención de un valor inmaterial, como puede ser la restauración de un espacio natural, unida a la generación de un valor material, gracias a una adecuada valoración ambiental, que permita ahorrar costes o incluso generar beneficio es uno de los retos que persiguen las nuevas políticas de sostenibilidad.

Todo ello supone empezar a asimilar, desde ya, nuevos conceptos. De modo que si hablamos de valor ambiental también hemos de tener presente la existencia de una deuda ambiental. E igualmente es importante relacionar los conceptos de retorno financiero y los de retorno ambiental. Pero bueno, estos temas ya los abordaré más adelante en otras entradas.

Un comentario en “El reto de la sostenibilidad

  1. La Sostenibilidad no es un concepto nuevo, sino que ha venido gestándose desde el siglo pasado, siendo sus puntos de partida el documento “Nuestro Futuro Común” publicado en 1987 por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas que presidía la Sra. Gro Harlem Brutdland y, más tarde, la Cumbre de Río de Janeiro de 1992,de donde saldría la Agenda 21.

    La documentación que existe sobre este tema es amplia, densa, de contenido sencillo o complejo según los autores de mayor o menor rango científicos, economistas, sociólogos, políticos, planificadores, profesores de universidades, arquitectos. etc., entre los que se encuentran altos cargos de organismos e instituciones nacionales e internacionales, premios Nobel, además de los que han encontrado en la sostenibilidad un campo de acción para sus reivindicaciones ecológicas, de la economía verde o de otra naturaleza.

    La Sostenibilidad se ha convertido en un “gran saco” donde hay cabida para todo. La eficiencia energética, las 3 ó 4 R (reducir, reciclar, reutilizar, etc.), las energías renovables, las construcciones sostenibles, la agricultura ecológica, las corrientes vegetarianas o vegacrudos, Permacultura,la Innovación, la Responsabilidad Social Empresarial, etc., destacando también, miles de documentos e innumerables las reuniones a nivel nacional e internacional cuyo objetivo han sido la gestión medioambiental, el tema del cambio climático, el hambre en el mundo, las guerras absurdas o el abandono de la infancia en muchas partes que, son algunas de las situaciones que asolan este planeta en esta época y, la sostenibilidad como referente más amplio de una sociedad que está en continuos procesos de cambios y transformaciones.

    Como nos dice Antoni J. Colom en la Introducción de su libro “Desarrollo sostenible y educación para el desarrollo”:
    El hambre, la desesperación y la marginación a la que está sometida el 80% de la población mundial son realidades de las que no podremos esperar facilidades para la paz y la convivencia. Si a todo ello añadimos las acciones del hombre en contra de la pervivencia del planeta (conflictos ambientales que conllevan cada vez mayor intensidad catastrófica), es fácil intuir algunas de las causas que pueden protagonizar un futuro no del todo esperanzador.
    Ante tales perspectivas, el desarrollo sostenible, más que una moda o el último “ismo” al uso, se manifiesta como un pensamiento y un instrumento capaz de dar respuesta y solución a la problemática enunciada, orientándose, con un discurso humanista de la mayor envergadura y rigor intelectual, a prever el futuro de la humanidad y del planeta, de manera que se nos presenta como la más atildada tesis de futuro con la que el hombre cuenta en estos momentos.
    Hablar de desarrollo sostenible implica entonces renegociar el comportamiento y el estatus vital del hombre en el mundo; es en definitiva, un paradigma prospectivo que debe verse desarrollado en este nuevo siglo que iniciamos”

    La crisis actual en muchos países es el resultado de la “insostenibilidad” del sistema, algo que está demostrado y explicado por científicos, sociólogos, economistas, etc., y las empresas juegan un papel fundamental en el cambio progresivo que la sociedad debe realizar si queremos un mundo más sostenible para nosotros y las próximas generaciones.

    Todos formamos parte activa de la Sostenibilidad y su aplicación representa un nuevo modelo de sociedad,donde los ciudadanos se implican y participan para avanzar en una nueva cultura y compromiso con la Comunidad a la que pertenecen y nos afecta a todos.

    El libro publicado recientemente «Hoteles y Restaurantes Sostenibles: Caminando hacia el 2030» del autor Jesús Felipe Gallego, nos habla del presente para que no olvidemos, en el caminar hacia el 2030,que nuestro objetivo es ofrecer a las próximas generaciones un mundo mejor.

    http://isturformacion.com/blog/hoteles-y-restaurantes-sostenibles-caminando-hacia-el-2030/

    Muchas gracias por el artículo

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