Cómo ser el líderes del cambio que demandan las organizaciones

La escucha profunda, clave para ser líderes visionarios y empáticos.

Vivimos en una era de conflictos intensos y fallos masivos de las instituciones, un tiempo para dolorosos finales y esperanzadores comienzos. Este tiempo nos da la sensación como si algo profundo estuviera cambiando y muriendo, mientras “otra cosa” estuviera “a punto de nacer”.

En este entorno de cambio, muchas cosas pueden suceder. Podemos desear volver a épocas pasadas y tratar de imitarlas para proporcionarnos una sensación de falsa seguridad. También podemos permanecer en el status quo y esperar a ver qué sucede. O, finalmente, podemos optar por un cambio transformativo desde el individuo y el colectivo, que haga que rompamos con los modelos del pasado y que nos adentremos en las más altas las posibilidades futuras.

Sin duda, la ocasión actual merece que haya un cambio real, por lo que la tercera opción es sin duda la más atractiva. Sin embargo, como dijo Albert Einstein: «¿Cómo podemos crear un nuevo modelo utilizando el sistema de pensamiento anterior?». ¡Necesitamos nuevos líderes! Pero no hablamos de los líderes tradicionales, sino de NUEVOS líderes, todas aquellas personas comprometidas con crear cambio y dar forma al futuro que desean: líderes y activistas de cambio que estén presentes en corporaciones, gobiernos, ONG y comunidades.

Pero, ¿qué es lo que debe caracterizar a estos nuevos líderes? ¿Cómo se les diferencia?

Hasta ahora, se hablaba mucho de lo que un líder había conseguido y de cómo lo había logrado; pero, en realidad, los líderes más exitosos son aquellos capaces no solo de aprender con las experiencias de su pasado, sino sobre todo de aprender y tomar decisiones del futuro que está por emerger. Operar desde el futuro que emerge es lo que Otto Scharmer llama “presencing“, que significa sentir estar conectado y actuar desde nuestro más alto y futuro potencial. El futuro que depende de nosotros para convertirlo en realidad.

Equilibrio entre lo visible y lo invisible en nuestros entornos sociales

Al igual que en la naturaleza, las cosas más importantes permanecen invisibles al ojo humano. Esto mismo sucede en la tierra dedicada a la agricultura. Mucho de lo que sucede en la superficie depende de que la parte no visible a nuestros ojos esté sana.

De igual manera sucede en nuestros entornos sociales y organizacionales. Necesitamos que exista una buena conexión entre lo visible y lo invisible, ya que el entorno fértil existe cuanto estos dos se encuentran, conectan e interrelacionan. ¿Cuál es la parte visible en nuestros entornos sociales? Aquello que hacemos, decimos y vemos. Y,  ¿cuál es la parte invisible? Aquel lugar desde donde los participantes operan, es decir, es la fuente desde donde hacemos, decimos y vemos. Este es el lugar desde donde los nuevos y efectivos líderes necesitan operar si quieren realmente generar un cambio diferente a lo sucedido en el pasado. Pero, ¿cómo hacemos esto? ¿Cómo podemos empezar a crear fluyendo con el futuro según va surgiendo sin alienarnos con las experiencias de nuestro pasado?

La calidad de nuestra escucha nos ayuda a percibir la realidad de maneras diferentes

Una forma de comenzar es aprendiendo a identificar los diferentes tipos de escucha con los que percibimos la realidad.

Por un lado, tenemos la escucha que genera en nosotros una reacción similar a la de afirmar: «Sí, ya sé a lo que te refieres».  En este tipo de escucha, lo único que hacemos es observar nuestros pensamientos y compararlos con la experiencia del otro para confirmar que ya sabemos lo que estamos escuchando. Este es el lugar que corresponde al área de “lo que sé” dentro de la “pizza del conocimiento”.

El segundo tipo de escucha genera una afirmación tal como: «oh, mira eso». En este tipo de escucha, nos fijamos más en aquellas cosas que no sabemos del discurso de la otra persona. Este es el área de lo que “no sé” dentro de nuestra “pizza del conocimiento”.

En el tercer tipo de escucha, decimos algo así como: «oh sí, sé cómo te sientes». Esto es lo que se conoce como escucha empática. Cuando nos sumergimos en un diálogo auténtico podemos, si prestamos atención, volvernos conscientes del profundo cambio que se produce en nosotros. E incluso observar el lugar desde donde esa escucha se genera.

Mientras operamos desde los dos tipos primeros de escucha, nuestra escucha y, más en profundidad, nuestro diálogo mental, y, por tanto, nuestras acciones, se generan desde un plano mental cognitivo muy limitado. Cuando escuchamos empáticamente, nuestra percepción cambia. Pasamos de centramos en el mundo de los objetos, datos y cifras, al mundo de los seres vivos.

Además, en las dos primeras escuchas, no estamos abiertos a todas las posibilidades y nuestra capacidad de aprendizaje se ve tremendamente mermada y basada en pasadas experiencias.

Para ser capaces de escuchar empáticamente, debemos escuchar con el corazón abierto, o lo que es lo mismo, conectando directamente con la otra persona. Cuando esto sucede, un gran cambio de produce y nos olvidamos de nuestros propios asuntos y comenzamos a observar el mundo a través de los ojos de otra persona. Incluso podemos presentir lo que la otra persona va a decir antes de que las palabras salgan de su boca. La escucha empática es algo que todos podemos cultivar y desarrollar como cualquier otra habilidad relacionada con las relaciones humanas. Solo requiere que activemos otro tipo de inteligencia, la inteligencia del corazón.

El último tipo de escucha es la que generaría una afirmación similar a: «no puedo expresar lo que siento en palabras», «todo mi ser se ha ralentizado», «me siento más cerca de mi auténtico yo y estoy conectado a algo más grande que mí mismo».  Esto es lo que Otto Scharmer llama “escucha generativa” o escuchar desde el campo del futuro emergente. Requiere que abramos nuestro corazón y nuestra intención, nuestra capacidad de conectar con aquella elevada posibilidad del futuro que está por emerger. Aquí necesitamos sacar nuestro viejo yo del camino para dejar espacio a lo nuevo. En esta escucha, no necesitamos buscar una respuesta ni empatizar con la persona que tenemos delante. En este tipo de escucha, estamos abiertos al campo de todas las posibilidades, de la comprensión profunda de las cosas y de la ley de la naturaleza. Aquí somos capaces de conectar con una fuente más profunda, con nuestro verdadero yo, comprendiendo las razones profundas de nuestra existencia.

Julia Ramos

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Julia Ramos

Acerca de Julia Ramos

Emprendedora de La Agroteca: proyecto galardonado por la Fundación Biodiversidad en la categoría de “Nuevos proyectos empresariales en Innovación y Sostenibilidad”; siendo además seleccionado como finalista de los premios del CONAMA 2012 al “Emprendimiento Verde”. En posesión de un “Bachelor of Science Degree in Hospitality Management” y un Máster en Dirección de Comunicación y RRPP. Procedente del mundo empresarial “convencional” con 8 años de experiencia en dirección de empresas hosteleras. Actualmente trabaja como consultora y coach en Sostenibilidad Integral. Mente creativa de un exclusivo modelo de 9 fases, que combina técnicas como la Permacultura, Dragon Dreaming, la Ecología Profunda y las 4 dimensiones del ser humano, entre otras; para diseñar y rediseñar proyectos y empresas resilientes y equilibradas, que garanticen el bienestar y porvenir de futuras generaciones dentro de los límites del planeta.

Un comentario en “Cómo ser el líderes del cambio que demandan las organizaciones

  1. Me gustó mucho en enfoque del artículo y muy novedoso porque no había antes escuchado de un cuarto tipo de escucha.

    Gracias por compartir tu punto de vista y sustentos.

    Mauricio

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