Bancos de Conservación de la Naturaleza: Una herramienta efectiva para la Conservación de la Biodiversidad

Los Bancos de Conservación son un modelo novedoso en España, pero que en otros países se lleva utilizando durante décadas para conservar especies y hábitats. Se trata de una herramienta de conservación ambiental que complementará el sistema actual en los modelos de planificación territorial permitiendo efectuar compensaciones ambientales a partir de la modificación de la evaluación de impacto ambiental que actualmente se encuentra en proceso de tramitación.

Los Bancos de Conservación de la Naturaleza son herramientas de conservación por las que se mejora el medio natural, de manera que permiten comerciar con esta mejora en forma de créditos ambientales. Éste es el punto clave del concepto ya que permiten que las acciones de mejora y conservación de la biodiversidad, que hasta hoy no se consideraban como actividades que pudieran tener un retorno económico, puedan empezar a ser valoradas y, lo que es más, puedan convertirse en una actividad rentable.

Si el que contamina paga, ¿por qué el que conserva no cobra? ¿Cómo se puede lograr que el que mejora la biodiversidad pueda obtener un beneficio económico por ello? ¿No es necesario generar incentivos para que propietarios rurales que atesoran biodiversidad en sus propiedades puedan obtener ingresos por su conservación?

Hasta hace poco era impensable que el hecho de mejorar la calidad del hábitat  de una especie amenazada pudiese llegar a tener un retorno económico. Con esta herramienta se puede lograr.

Además, los Bancos de Conservación pueden  asegurar que esa mejora de los hábitats se  conserve a largo plazo, es decir, se van a generar  las garantías legales, ecológicas, y  sobre todo, financieras que van a permitir esta conservación. Ningún Banco de Conservación se podrá poner en marcha sin cumplir esos requisitos.

Pero sobre todo, y ese es uno de los papeles más importantes que deben jugar los bancos de conservación en la legislación de impacto ambiental, los bancos de hábitat permiten cuantificar los daños, algo que hasta ahora no se estaba haciendo y que dejaba las compensaciones de los impactos a merced de la subjetividad.

Por lo tanto los Bancos de Conservación van a favorecer la creación de valor ambiental por parte de propietarios privados o empresas que quieran obtener rentabilidad del incremento de los  recursos y servicios ambientales que se generen como consecuencia de sus acciones de conservación. Se trata de un cambio de paradigma a través del cual se favorece la inversión privada en la conservación ambiental, inversión que hasta día de hoy se hace de una manera altruista sin interés económico alguno. Ahora la conservación pasa a transformarse en una actividad económica rentable.

En ningún caso, la puesta en marcha de los bancos de conservación significa ni poner precio ni comerciar con la naturaleza. Desde mi punto de vista no es así, con lo que se está comerciando es con las mejoras sobre la biodiversidad, que no se lograrían si no existiera el Banco de Conservación. Se está comerciando con el servicio que dan los “promotores de acciones de conservación” para mejorar la biodiversidad de la que todos disfrutamos.

Por otro lado está el hecho de pensar que los Bancos de Conservación dan licencia para contaminar. Para compensar un daño a través de un banco de Conservación primero se ha de cumplir una jerarquía de mitigación y haber realizado el correspondiente trámite de Evaluación de Impacto Ambiental. Cuando ésta determina que además de las medidas para evitar el daño, o las de restauración y reposición, es necesaria una compensación adicional es cuando entran juego los Bancos de Conservación. Una opción para dar una solución más efectiva que la alternativa actual a las compensaciones. ¿Y por qué más efectivo? Pues hay distintas razones:

  • La primera, porque normalmente los Bancos de Conservación ocupan un área muy superior a la que cualquier compensación realizada de manera individual podría ocupar, y esto para muchos hábitats supone una protección adicional, por dar continuidad a los hábitats y encontrarse éstos más protegidos respecto a las amenazas exteriores.
  • Por otro lado está el hecho de que por tratarse de una actividad económica, se busca la efectividad en los procesos, es decir, se estudia la mejor manera y más eficiente económica y ecológicamente de acometer las acciones de conservación, pensando en la continuidad en el tiempo de las mejoras ambientales obtenidas. Este aspecto  en el caso de las compensaciones proyecto a proyecto no se tiene en cuenta, ya que los resultados ecológicos a más de 5 o 6 años normalmente no son considerados por no tener un seguimiento de los mismos por parte ni de los responsables de la compensación ni de la administración competente.
  • Por último, están las garantías que ofrecen los bancos de conservación para esta creación de valor natural, que son a muy largo plazo, incluso a perpetuidad, con un seguimiento mucho más efectivo que el que se lleva a cabo en las compensaciones proyecto a proyectos tradicionales.

Los Bancos de Conservación o Bancos de Hábitat por lo tanto, son herramientas muy efectivas para contribuir a evitar la pérdida de ecosistemas. Nosotros desde Ecoacsa hemos apostado por ello, porque en los países donde funcionan son herramientas muy efectivas de conservación de la biodiversidad,  con pruebas como:

  • En EEUU se han constituido Bancos de Hábitat en una superficie mayor de 200.000 ha, en su mayor parte de humedales, que han pasado a un estatus de conservación a perpetuidad garantizado desde el punto legal y financiero.
  • Ya hay más de 900 bancos funcionando en EEUU
  • Los Bancos de Hábitat funcionan o comienzan a desarrollarse en muchos países a nivel mundial: EEUU, Canadá, Australia, Reino Unido, Francia,…
  • El mercado de los Bancos de Hábitat mueve en el mundo en torno a los 3000 millones de euros anuales, es decir manos privadas invierten en creación de biodiversidad una cifra que está en el orden de miles de millones de euros.
  • Según la legislación federal estadounidense, los bancos de mitigación constituyen  la mejor y más efectiva  herramienta de compensación de daños ambientales en los humedales.
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Isabel González

Acerca de Isabel González

Isabel es ingeniera de Caminos por la Universidad Politécnica de Madrid y MBA Executive por la EEN. Es una experta en desarrollo de estudios técnicos y proyectos de ingeniería. La primera fase de su vida profesional la desarrolló diseñando proyectos y estudios relacionados con las obras hidráulicas y la hidrología. Tras dos años investigando sobre los mercados ambientales Isabel, se embarca en Ecoacsa, empresa de la que es Socia y Directora de Desarrollo de Negocio, con el absoluto convencimiento de que es necesario impulsar nuevos mecanismos de conservación ambiental que permitan considerar en el ciclo económico los beneficios y los riesgos que se derivan de la conservación ambiental. En Ecoacsa, Isabel desarrolla nuevos proyectos de aplicación de estos mecanismos, así como las herramientas necesarias para que se conozcan a todos los niveles.

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