Existen otros  mercados medioambientales basados en el establecimiento de límites de uso de los recursos o servicios  ambientales. Surgen de la necesidad de establecer límites al uso de los recursos para hacerlos sostenibles y controlar el acceso a los mismos.

Cuando se quiere controlar el acceso a los recursos naturales para su protección una de las vías a adoptar es el establecimiento de cuotas de uso, que son asignadas mediante criterios concretos en cada caso (históricos, subastas,…). Una vez asignados estos derechos pueden surgir mercados en los que se comercia con los mismos, de manera que sea el propio mercado el que redistribuya estos derechos y por lo tanto el acceso a los recursos. De esta forma se regula el acceso a los recursos naturales, estableciendo criterios económicos y sociales para esta regulación.

Los mercados más característicos son las cuotas de pesca, de caza y los permisos para contaminación, pero también son utilizados para gestionar las cuotas de energías renovables o para la preservación de espacios frente al desarrollo urbano. Todos ellos permiten que se regule el comportamiento de los agentes del mercado en función de las necesidades económicas de la zona en la que se implantan de una forma sostenible: por ejemplo, en una zona pesquera en la que los operadores turísticos quieren preservar de una manera más intensa las reservas pesqueras, pueden intervenir en el mercado comprando esos derechos de pesca sin usarlos, para favorecer el negocio turístico de la zona.

Público
Privado
Voluntario
Obligatorio
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