La custodia del territorio es un instrumento de gestión participativa, que permite la colaboración activa de la sociedad en la conservación de espacios naturales (evitando el posible rechazo que puede suponer para segmentos de la población que sus terrenos se integren dentro de figuras de protección), la integración de las actividades tradicionales de producción junto con el mantenimiento de los servicios que proporcionan los ecosistemas, así como un modelo de gestión alternativo a la falta de fondos destinados para el mantenimiento de áreas protegidas.

Digamos que la custodia del territorio no se podría definir como un instrumento económico como tal, puesto que no siempre se ofrecen incentivos económicos para su puesta en funcionamiento. Sin embargo, a pesar de ello se han convertido en un instrumento más de conservación con de gran repercusión, con un notable incremento de los acuerdos de custodia en nuestro país en los últimos años y así como su inclusión en la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad, como una nueva figura jurídica a considerar en los modelos de conservación y gestión de recursos naturales.

Las características fundamentales de la custodia son:

  • Tiene carácter voluntario
  • El promotor del acuerdo es una entidad de custodia, ya se pública o privada.
  • Se buscan acuerdos coparticipativos.
  • Se basa en acuerdos privados.