Las certificaciones son herramientas que permiten modificar las decisiones de compra de un consumidor, al acreditar una serie de comportamientos beneficiosos para el medio ambiente por parte de los  fabricantes de los productos o servicios. Mediante las certificaciones, las empresas, los productos o procesos concretos son sometidos a evaluación por un organismo independiente (entidad certificadora), para corroborar el cumplimiento de los criterios establecidos por la certificación que se quiera obtener. Este cumplimiento se constata emitiendo un certificado escrito avalado por la entidad certificadora verificando el cumplimiento de  estos criterios.

De forma simplificada, una certificación, es una manera de demostrar al comprador que los productos que compra cumplen una serie de criterios, como por ejemplo que se trata de un producto ecológico. Mediante los certificados los productos o servicios obtienen una aportación de valor que los diferencia del resto de los productos de su gama

Algunas certificaciones han dejado de ser herramientas “voluntarias” que permiten dotar de un criterio de selección de un consumidor, y se han convertido en una “obligación”, como ocurre en el caso de las empresas proveedoras de productos o servicios a instituciones públicas, empresas con gran sensibilidad social y ecológica, etc…

 Casos de éxito: Las certificaciones forestales, PEFC Y  FSC se han convertido en unas certificaciones que garantizan el cumplimiento de criterios ecológicos, sociales y sostenibles de las explotaciones forestales. Son empleadas a nivel mundial, y garantizan que la gestión de la producción maderera es sostenible. En el mundo existen ya más de 100 millones de Hectáreas a nivel mundial.