Los Bancos de Hábitat o Bancos de Conservación son herramientas  de conservación que permite que la iniciativa privada se involucre en la gestión y creación de espacios naturales, pudiendo obtener beneficio económico por ello. El objetivo que persiguen los Bancos de Conservación de la Naturaleza, es lograr que no exista pérdida neta de biodiversidad, es decir, que el balance entre lo que se crea y se conserva y lo que se destruye, sea siempre positivo. Esta meta se puede conseguir bien mediante la preservación de recursos naturales o de los servicios de los ecosistemas.

En un banco de hábitat se generan recursos o servicios ambientales que se comercializan en forma de créditos ambientales. Un crédito ambiental es una unidad de valor natural adicional intercambiable. Un crédito ambiental permitirá compensar daños equivalentes calculados en los mismos términos ecológicos, así como generar activos de mercado que pueden ser comercializados ya sea para su adquisición de forma voluntaria, como para cumplir, una vez pueda existir un desarrollo legislativo al respecto, la cobertura de garantías ambientales aseguradas.

El modelo es sencillo: una actuación de conservación, mejora o creación de un ecosistema o de un recurso natural, se valora en créditos ambientales. Con las mismas unidades de medida, se valora un impacto, y los créditos obtenidos de la mejora del ecosistema en cuestión, son utilizados para compensar el impacto evaluado. Este mecanismo no implica que haya vía libre para dañar, contaminar o infringir la ley si se tiene dinero para comprar créditos. Antes de poder acceder a la compra de créditos, es necesario que el promotor del impacto, haya cumplido la Jerarquía de mitigación, es decir haya puesto todos los medios necesarios a su alcance para evitar el daño, y en caso de no poder evitarlo, minimizarlo.

Los créditos ambientales se caracterizan porque se pueden generar con anterioridad al daño, se pueden almacenar con el paso del tiempo y en ciertas circunstancias, pueden no tener relación o vínculo con el daño compensado. La ventaja fundamental de los bancos de hábitat es que se incluyen instrumentos financieros para la conservación del valor natural generado a muy largo plazo, lo cual genera fiabilidad, tanto en la inversión realizada, como en las garantías de consecución del objetivo ecológico. Esta ventaja es lo que hace tan atractiva esta herramienta de conservación del medio natural.

Si quieres más información sobre esta herramienta puedes visitar la infografía:

Además, ya está disponible en Mercados de Medio Ambiente el documento Bancos de Hábitat en el que tratamos con más detenimiento este mecanismo de mercado: