Una nueva herramienta desarrollada por investigadores españoles permite calcular la huella de carbono de la planificación urbanística

Reducir las emisiones de efecto invernadero (GEI) que genera una localidad, una ciudad, un país y el mundo entero es uno de los objetivos primordiales que aborda la humanidad. Forma parte de los 17 ODS que en 10 días serán presentados oficialmente en Nueva York y es el tema protagonista de la Cumbre del Clima de París de diciembre (COP 21), en la que se espera que los gobernantes consensuen un acuerdo global ambicioso que permita mantener el incremento del calentamiento global por debajo de los 2 ºC. Investigadores españoles han creado una herramienta que permite calcular la huella de carbono de la planificación urbanística y así poder implantar medidas para reducir las emisiones.

 

Durante la investigación desarrollada se han definido las actividades que generan GEI propias del plan urbanístico como la potabilización de agua, la gestión de aguas residuales, el tratamiento de residuos, el transporte y el suministro eléctrico y gasístico.

En concreto, un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y de la Antonio de Nebrija ha aportado su grano de arena para facilitar el cumplimiento del objetivo global de recortar las emisiones de gases de efecto invernadero que la actividad humana emite a diario a la atmósfera con el desarrollo de una herramienta que calcula las emisiones de GEI consecuencia de los proyectos urbanísticos, un método pionero que ya ha sido probado en 33 municipios de Madrid y Toledo, y que es susceptible de aplicarse en núcleos urbanos similares.

Este concepto ambiental identifica y cuantifica los GEI emitidos por los productos o actividades humanas de forma individual. Según Sergio Zubelzu, profesor de la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UCM, «nuestro método es novedoso porque, desde el punto de vista del diseño urbanístico, resulta muy sencillo implementar medidas preventivas de las emisiones sostenibles en el tiempo».

Así, durante la investigación desarrollada se han definido las actividades que generan GEI propias del plan urbanístico como la potabilización de agua, la gestión de aguas residuales, el tratamiento de residuos, el transporte y el suministro eléctrico y gasístico. Y el modelo definido clasifica las diferentes actividades industriales en categorías y divide el uso del suelo en urbano, urbanizable y no urbanizable. Los datos utilizados proceden de 33 localidades de tamaño medio entre Madrid y Toledo, como Chinchón, Villaconejos o Titulcia, avanzan desde la UCM.

“Se trata de un conjunto de municipios con un sector industrial relevante y muy dependientes en términos económicos tanto de Madrid como, en menor medida, de Toledo», añade el profesor.

Los resultados de este análisis han sido publicados en Energy Policy bajo el título Urban planning and industry in Spain: A novel methodology for calculating industrial carbon footprints (Planificación urbanística e industrial en España: Una metodología novedosa para calcular la huella de carbono).

En él se detalla que las industrias químicas son las más contaminantes como consecuencia del elevado consumo energético que registran, con 1110,71 kg de dióxido de carbono por metro cuadrado. Por su parte, las industrias del mueble y otros productos manufacturados son las que menos emisiones generan, con 43,5 kgCO2/m2.

«La media de la huella de carbono de todas las actividades industriales se situó en 469,89 kgCO2/m2. El gas y la electricidad son las mayores fuentes contaminantes en la industria química y de productos minerales no metálicos (como el cemento), mientras que el transporte es el mayor agente de emisiones en las demás actividades industriales», subraya la información difundida por la UCM.

«La herramienta se puede aplicar en cualquier zona con características similares a las analizadas, especialmente, si se sitúan en el entorno de un gran centro económico y cuentan con actividades industriales», asegura Zubelzu.

Los responsables de la herramienta destacan que «los municipios pueden influir de forma decisiva en la huella de carbono industrial porque la mayoría de las reducciones se pueden conseguir tomando decisiones en la planificación urbanística».

Fuente: UCM.

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