Un pequeño aumento en el tamaño de las áreas protegidas podría lograr mejoras sustanciales en la biodiversidad mundial

Investigadores del Laboratorio de Ecología Alpina de la Universidad de Grenoble de Francia y de la Universidad de Yale en Estados Unidos han realizado un análisis de las parcelas de tierra que ofrecen actualmente protección a las plantas y especies animales y han llegado a la conclusión de que pequeños aumentos en asignación de las áreas protegidas podrían lograr grandes mejoras para la conservación de la biodiversidad a escala global.

 

 

Los responsables de gestionar las áreas protegidas tienden a luchar por lograr una biodiversidad rica, lo que generalmente significa conservar tantas especies como sea posible en un espacio limitado. Pero el enfoque propuesto en esta investigación plantea que dichos administradores podrían estar interesados en incluir especies que representen también diversidad evolutiva y funcional.En concreto, en un artículo publicado en la revista Nature bajo el título Large conservation gains possible for global biodiversity facets (Mayores áreas de conservación suponen mejoras significativas para las facetas de la biodiversidad global), Laura Pollock, Wilfried Thuiller y Walter Jetz describen las razones que les conducen a defender que las áreas destinadas a proteger la biodiversidad deben incluir algo más que un cierto número de especies.

Los investigadores explican que pueden lograrse avances notables en la biodiversidad mundial si se destina un 5 % adicional de tierra para proteger especies clave. Según sus cálculos, este esfuerzo podría triplicar el rango protegido de esas especies y salvaguardar su diversidad funcional. Los hallazgos subrayan la necesidad de mirar más allá del número de especies a la hora de desarrollar estrategias de conservación.

Tal y como detallan los autores en su artículo, la conservación de la biodiversidad se ha centrado principalmente en las especies, pero algunas de estas especies pueden ofrecer funciones o un patrimonio evolutivo mucho más crítico o único que otras, algo que la planificación actual de la conservación no aborda fácilmente.

Los responsables de gestionar las áreas protegidas tienden a luchar por lograr una biodiversidad rica, lo que generalmente significa conservar tantas especies como sea posible en un espacio limitado. Pero el enfoque propuesto en esta investigación plantea que dichos administradores podrían estar interesados en incluir especies que representen también diversidad evolutiva y funcional. Un ejemplo del primer caso serían representantes de especies muy singulares como los pandas gigantes, mientras que un ejemplo de diversidad funcional serían aquellos que ocupan roles únicos en su entorno —por ejemplo, los castores que construyen presas y crean espacios de vida para muchas otras especies—.

«Una consideración directa de estas otras facetas de la diversidad biológica identifica diferentes aspectos como de alta prioridad para la conservación frente al enfoque únicamente centrado en las especies y protege más eficazmente las funciones o la herencia evolutiva», según Walter Jetz, profesor asociado de Ecología y Biología Evolutiva y director del Centro para la Biodiversidad y el Cambio Global de la Universidad de Yale. «A través de la colocación estratégica de las áreas de conservación, son posibles mejoras importantes en las múltiples facetas de la biodiversidad».

Los expertos hacen hincapié en que la necesidad de «una estrategia de conservación que enfatice la representación global, es decir, la salvaguardia planetaria de la función de la especie o el patrimonio evolutivo en todo el planeta, en lugar de su representación a escala local. Este enfoque permite una orientación más amplia y una captura más fiel del progreso, tal y como lo exigen tanto el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) como las evaluaciones de la Plataforma Científico-Política Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por su acrónimo inglés).

«Dada la actual crisis de la biodiversidad, los resultados hallados son alentadores porque muestran que son posibles grandes mejoras en materia de conservación de la biodiversidad que de otra manera podrían pasar por alto en los planes de conservación», afirma Pollock, directora de la investigación. «Esta biodiversidad es clave para retener el árbol de la vida o para el buen funcionamiento de los ecosistemas, lo que encaja perfectamente con los objetivos declarados de la política internacional. Además, este enfoque puede ser actualizado y perfeccionado a medida que la biodiversidad del mundo sea mejor comprendida, catalogada y documentada».

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han examinado un catálogo de aproximadamente 15 000 áreas protegidas en todo el mundo, así como las especies de mamíferos nativos y aves que las habitan y dividieron las regiones por los tipos de biodiversidad cuya conservación apoyaban. Al realizar este estudio, concluyeron que solo un 25 % de la biodiversidad de las especies podría ser explicada —un porcentaje menor que en el caso de otros tipos de biodiversidad—. A continuación, examinaron el impacto del aumento del tamaño de las áreas protegidas y resolvieron que un aumento de 5 % podría triplicar todos los tipos de biodiversidad en todo el mundo.

Ante estos hallazgos, los investigadores sugieren que la realización de estudios adicionales a una escala más localizada podría revelar qué tipos de especies podrían beneficiarse más de un pequeño aumento en el tamaño de la asignación de tierra protegida.

Los expertos han creado mapas web interactivos en el proyecto del Mapa de la Vida para acompañar los resultados obtenidos con su investigación.

 

Fuente: PHYS.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.