Un nuevo Índice de la Agrobiodiversidad permitirá a los inversores evaluar la biodiversidad en las cadenas alimentarias

Aumentar la agrobiodiversidad en las cadenas de suministro y la gestión de la tierra para transformar los sistemas alimentarios y agrícolas con el fin de hacerlos más resilientes al cambio climático es el propósito que perseguirá un nuevo índice para medir la biodiversidad en la producción alimentos que verá la luz en 2018.

 

El Índice de la Agrobiodiversidad contará con financiación de la Unión Europea y ofrecerá a los inversores un punto de referencia para evaluar cómo las empresas y los gobiernos están haciendo que los sistemas alimentarios sean más resistentes al cambio climático.Agrobiodiversity Index (Índice de la Agrobiodiversidad), una iniciativa del centro de investigación de la agrobiodiversidad Biodiversity International (BI), contará con financiación de la Unión Europea y ofrecerá a los inversores un punto de referencia para evaluar cómo las empresas y los gobiernos están haciendo que los sistemas alimentarios sean más resistentes al cambio climático.

«Las inversiones en agrobiodiversidad también juegan un papel crítico, pero pasado por alto cuando se abordan objetivos globales más amplios como la reducción de la pobreza y la malnutrición, la reversión de la degradación ambiental y la lucha contra el cambio climático», según un informe científico exhaustivo llevado a cabo por los especialistas de BI. El documento expone numerosos datos y casos basados en la evidencia científica sobre cómo la agrobiodiversidad puede hacer que nuestro sistema alimentario vulnerable sea más resistente, sostenible y nutritivo.

En este sentido, el informe demuestra que la agrobiodiversidad puede servir de enfoque más generalizado para impulsar el desarrollo sostenible.

«La agrobiodiversidad, las plantas comestibles y las especies animales que nos alimentan a todos y cada uno de nosotros son la clave para la seguridad alimentaria en el futuro. Pero estamos fallando a la hora de protegerla y aprovechar su potencial para mejorar nuestro sistema alimentario», explica Ann Tutwiler, directora general de Bioversity International.

De las aproximadamente 7000 especies de plantas comestibles, solo 30 se utilizan para alimentar al mundo. Existen decenas de miles de alternativas que pueden crecer en entornos difíciles, que tienen un alto contenido de nutrientes y potencial para aumentar sus rendimientos. Sin embargo, casi un 80 % de las áreas terrestres dedicadas a los cereales solo producen trigo, maíz y arroz. Los cultivos tradicionales y las variedades representan solo un 2 % del material almacenado en bancos de genes en todo el mundo. La dependencia excesiva de muy pocas variedades y especies deja al sistema alimentario expuesto innecesariamente a las crisis y el estrés, al tiempo que descuida una solución de alto impacto a los principales desafíos relacionados con la salud, el medioambiente y la seguridad alimentaria, según la publicación.

El uso de la biodiversidad puede ser incentivado por mecanismos de mercado y, poco a poco, convertirse en una buena práctica en el mercado de valores, según los expertos.

El nuevo mecanismo clasificará a las empresas en función de sus esfuerzos para avanzar en la diversidad biológica y los gobiernos podrán utilizarlo para medir sus propias iniciativas agrícolas.

La investigación realizada será la base del Índice de Agrobiodiversidad, cuyo lanzamiento está previsto para finales de 2018 e incluirá criterios concretos para medir el progreso hacia una mayor agrobiodiversidad.

Marco del Índice de Agrobiodiversidad

La Declaración de Delhi sobre la Gestión de la Agrobiodiversidad, adoptada en el primer Congreso Internacional de Agrobiodiversidad celebrado en noviembre de 2016, aboga por la creación de «un índice de agrobiodiversidad para ayudar a monitorear la conservación y uso de la agrobiodiversidad».

El informe mencionado constituye el primer paso en el proceso de creación de tal índice, que puede medir la biodiversidad agrícola a través de diferentes dimensiones. El concepto creció de la observación —basada en un documento científico sobre niveles de la diversidad de los cultivos producidos comparados con el grado de diversidad de los cultivos importados— que yuxtapone datos de diferentes campos relacionados con la biodiversidad agrícola que pueden arrojar ideas y prácticas novedosas.

Existe la necesidad de medir y comprender la biodiversidad de forma rápida y económica e ir más allá de los números, de manera que este conocimiento conecte también con decisiones políticas de países y empresas sobre las mejores prácticas que fomenten la diversidad. Los beneficios que se espera obtener de este enfoque consisten en dotar de capacidad para identificar y dirigir oportunidades que favorezcan la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles, con la finalidad de poder medir y gestionar mejor el progreso en el logro de objetivos global como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica de la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB).

Las empresas privadas y las instituciones financieras también están interesadas en su aplicabilidad para medir la sostenibilidad de las inversiones, los bonos verdes y las políticas de compra de las empresas, mientras que las organizaciones agrícolas y las asociaciones de consumidores pueden usar el índice para influir en programas y políticas.

No hay escasez de datos. De hecho, hay un gran y creciente cantidad de conjuntos de datos sobre biodiversidad agrícola, recolectados a diferentes escalas y en diferentes dimensiones. La pregunta es cómo elegir cuál utilizar en el Índice de la Agrobiodiversidad para definir ideas para la acción.

En el trabajo llevado a cabo por BI, se resumen evidencias sobre la contribución de la biodiversidad agrícola a cuatro dimensiones interconectadas:

  • Dietas diversas y saludables.
  • Múltiples beneficios en sistemas de agricultura sostenible.
  • Sistemas de semillas que aportan diversidad a los cultivos para lograr sistemas alimentarios sostenibles.
  • Conservación de la biodiversidad agrícola para su uso en sistemas alimentarios sostenibles.

Dentro de cada dimensión, los expertos han revisado la literatura científica en torno a la agrobiodiversidad para identificar evidencias de los aspectos más destacados de cada dimensión respecto a la biodiversidad agrícola. Estos aspectos representan un punto de partida para identificar indicadores para el Índice de la Agrobiodiversidad, que será probado y validado en los próximos meses.

Fuente: Biodiversity International.

 

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