Un dique histórico neerlandés sentó las bases en el s. XVII del primer esquema viable de bonos verdes del paisaje

El primer bono verde fue emitido en los Países Bajos en 1648 para reparar un dique, según recoge Landscape News. Este bono histórico, que aún paga intereses más de 350 años después de su emisión, representa un esquema viable para emitir bonos del paisaje para financiar proyectos «verdes» que ofrecen beneficios ambientales, según Gerhard Mulder, asesor principal de Finanzas Verdes en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Imagen: Dutchdikes.

El primer bono verde fue emitido en los Países Bajos en 1648 para reparar un dique, según un experto financiero. Este bono histórico, que aún paga intereses más de 350 años después de su emisión, representa un esquema viable para emitir bonos del paisaje para financiar proyectos «verdes» que ofrecen beneficios ambientales.El bono fue emitido por Stichtse Rijnlanden, una Agencia del Agua neerlandesa surgida para coordinar los intereses de múltiples partes interesadas, incluidos agricultores, empresas y grupos civiles, para evitar que el país quedara sumergido en el mar, explicó Mulder en su intervención en el encuentro “Making Green Bonds Work for Landscapes”, organizado por la Agencia Empresarial de los Países Bajos con la participación de la UICN y Finance-in-Motion, en el marco del pasado Foro Global de los Paisajes, celebrado en Bonn (Alemania).

En los Países Bajos, debido a que una gran parte del país se encuentra por debajo del nivel del mar, las agencias del agua elegidas democráticamente operan a nivel local para que los diques eviten las inundaciones. Estas entidades tienen el poder de aumentar impuestos con el fin de hacer frente a deudas, en el caso de que un proyecto falle, aclaró Mulder.

«Las agencias del agua han recaudado miles de millones de euros a través de bonos verdes, incluso para proyectos de adaptación climática», apuntó durante la jornada.

La emisión de bonos verdes para financiar proyectos ambientales sostenibles superó los 130 000 millones de USD en todo el mundo en 2017. Sin embargo, la mayoría de estas emisiones estuvieron relacionadas con proyectos de tecnología, energía solar o eólica, y solo alrededor de un 3 % respalda proyectos de paisajes o agroforestales, concretó el experto de la UICN.

Mulder asesora a compañías y gobiernos sobre financiación de infraestructura verde, desarrollo sostenible y mitigación y adaptación al cambio climático, y dedicó su charla a explicar a los asistentes la viabilidad de emitir bonos de paisaje. Se trata de un producto destinado a financiar proyectos que involucran a múltiples partes interesadas que operan dentro de un área geográfica definida.

Los bonos son instrumentos de deuda que permiten a los bancos negociar préstamos. Como inversiones de renta fija, permiten que las empresas y los gobiernos recauden dinero para proyectos mediante préstamos de inversores que reciben intereses a cambio. Al igual que las acciones, generalmente se negocian en bolsas de valores, aunque también se pueden comprar de forma extrabursátil.

Evaluación de riesgos

En el caso de los bonos verdes, el apoyo gubernamental es clave, ya que los impuestos pueden cubrir el coste si falla un proyecto, matizó Mulder.

«La clave para emitir un bono verde de paisajes es involucrar a las partes interesadas correctas». «En particular, una institución financiera con calificación crediticia —o pública— debería participar», subrayó.

Un posible obstáculo para los bonos de paisaje es que las plataformas de inversión no están formalizadas en el sector de los paisajes, y hasta que lo estén, no atraerán inversores de capital, vaticinó Mulder.

El uso del término «paisajes» en el contexto de actividades ambientales es nuevo para algunos inversores. Aunque el riesgo de los inversores puede verse reducido si muchas partes interesadas están involucradas en un proyecto en un área específica, es imposible prestar dinero a un paisaje.

Para encontrar inversores dispuestos a financiar iniciativas de paisaje, Mulder se muestra partidario de esperar hasta que los proyectos hayan pasado la prueba de concepto o las primeras etapas de inversión. Las iniciativas deben estar bien organizadas, ser lo suficientemente grandes o estar vinculadas a otros proyectos, debido a los altos costes de transacción y los umbrales mínimos de inversión.

Mulder recomienda trabajar con socios del sector privado que no solo ya entiendan o estén dispuestos a aprender sobre la oportunidad potencial de negocio derivada de la inversión en paisajes, sino también con aquellos con las habilidades técnicas que estén abiertos a mejorar dicho potencial.

Apostar por iniciativas de crecimiento verde, incluidos los bonos verdes, podría allanar el camino para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Estos productos impulsan el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno, productivo y decente para todos, además de la eficiencia en el uso de los recursos como consumidores y productores, mediante el desacoplamiento del crecimiento económico de la degradación ambiental.

Fuente: Landscape News.

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