Un 70 % de los inversores privados consideraría realizar ya inversiones que apoyaran la adaptación y resiliencia al cambio climático

El Grupo de Trabajo sobre Adaptación Global e Inversión en Resiliencia (Global Adaptation & Resilience Investment Working Group, GARI) presentó con motivo de la recientemente celebrada COP22 de Marrakech las conclusiones derivadas del informe de discusión Bridging the Adaptation Gap (Cómo cerrar la brecha de adaptación). Entre ellas, cabe destacar que un 70 % de los inversores privados encuestados ve tanto oportunidades como riesgos asociados a los impactos del cambio climático.

 

La información recopilada muestra que los inversores privados consideran que existe tanto riesgo para sus carteras asociados con los impactos físicos del cambio climático como oportunidades de inversión para hacer ya frente a dicho riesgo. Asimismo, un 78 % de los 101 inversores privados y otras partes interesadas que contestaron a la encuesta realizada califican de «muy importante» realizar una evaluación del riesgo físico del cambio climático, mientras que un 70 % consideraría hacer ahora inversiones que apoyaran la adaptación o la resiliencia al cambio climático.

Cómo cerrar la brecha de adaptación recoge las opiniones recabadas durante las cinco reuniones organizadas en 2016 con 150 inversores privados y otras partes interesadas para abordar los enfoques para la medición del riesgo climático físico y ejemplos de inversión en adaptación y resiliencia climáticas.

En este sentido, la información recopilada muestra que los inversores privados consideran que existe tanto riesgo para sus carteras asociados con los impactos físicos del cambio climático como oportunidades de inversión para hacer ya frente a dicho riesgo. Después de París, los inversores demandan mejores maneras de medir el riesgo climático físico y apoyo para apostar por inversiones resilientes.

Otras conclusiones importantes están relacionadas con la transparencia. Los encuestados consideran la transparencia y la practicidad los factores más importantes en los enfoques para evaluar el riesgo físico del cambio climático. Más de un 60 % de los inversores que contestaron a las preguntas de los técnicos de GARI están considerando invertir ya en infraestructura resiliente y en compañías cuyos productos abordan el impacto del cambio climático en el agua, la agricultura, la salud, la energía y los servicios financieros.

Obstáculos a la inversión en adaptación y resiliencia climáticas

Los expertos han identificado varios desafíos para la adaptación climática y, en concreto, para la involucración y la inversión del sector privado. En concreto, el informe Adaptation Gap Report 2015 (Cerrar la brecha de adaptación 2015) del PNUMA identifica brechas en materia de financiación, tecnología y conocimiento y se centra en la necesidad de una mayor cantidad de flujos financieros de transferencia tecnológica a los países en desarrollo, así como en la integración y transferencia de conocimientos en materia de adaptación.

Debido a que el enfoque principal de la financiación climática se ha centrado hasta la fecha en la mitigación (en gran parte, en el desarrollo de energías renovables y la eficiencia energética), así como consecuencia de la incertidumbre, el desconocimiento y la escasa comprensión de los riesgos de la adaptación al clima y las inversiones concretas que se pueden hacer para abordarlos, los flujos financieros de adaptación han sido muy limitados hasta ahora.

La barrera específica de la incertidumbre sobre la definición y las implicaciones de los riesgos climático para el sector privado, la falta de claridad sobre el calendario y la magnitud de estos riesgos y la toma de decisiones difusa y a corto plazo pueden superarse, pero requieren un esfuerzo adicional, específicamente para identificar la forma en que el riesgo climático impactará en activos y actividades específicos.

Del mismo modo, la falta de oportunidades e instrumentos de inversión para abordar la adaptación y resiliencia al cambio climático también pueden ser superados mediante la identificación de ejemplos de inversiones existentes y el desarrollo de vehículos de inversión y productos que permitan a los inversores movilizar el capital.

El informe señala además que, si bien la financiación para la adaptación ha aumentado, sigue siendo una necesidad urgente y los retrasos en la inversión probablemente redundarán en costes mucho mayores. Otro de los aspectos subrayados en el documento sobre la brecha de la adaptación es que, a corto plazo, la disponibilidad y la transferencia de tecnología no han sido las principales barreras (la difusión y la viabilidad han sido retos mayores), la investigación y la innovación siguen siendo necesidades primordiales y, en particular, la adaptación de la tecnología a las condiciones locales.

Por último, el informe sobre la brecha de la adaptación se centra en tres brechas clave en el conocimiento: brechas en la producción de conocimiento, la integración inadecuada de conocimientos y la transferencia y absorción limitadas de conocimientos. Así, señala que muchas regiones y países carecen de una identificación y análisis sistemáticos de la brecha de conocimientos en materia de adaptación.

Bridging the Adaptation Gap también subraya que, en un contexto en el que las señales de la ciencia del clima ofrecen escenarios peores y reina la incertidumbre sobre nuestra capacidad para cumplir con los objetivos de París, la inversión en la resiliencia climática es aún más crítica. Ante esta circunstancia, el informe demuestra que los inversores privados están listos para intensificar su apuesta para cerrar la brecha financiera de la adaptación.

El riesgo climático es a menudo pasado por alto. Sin embargo, los enfoques para su medición serán fundamentales para integrar la noción de este factor en una amplia gama de productos de inversión, así como para facilitar la comprensión de las oportunidades derivadas de estos riesgos que surgirán para apostar por nuevas inversiones más resilientes.

GARI fue creado en la COP21 de París y se enmarca en la iniciativa de resiliencia climática A2R (Anticipate, Absorb, Reshape — Anticipar, Absorber, Reformar—) del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon,

 

Fuente: GARI.

 

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