Situación y tendencias de los precios del carbono 2016

En los últimos 10 años, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) cubiertas en los mercados internacionales de carbono se ha multiplicado por tres. En 2016, alrededor de 40 jurisdicciones nacionales y más de 20 ciudades, estados y regiones, entre las que se incluyen siete de las 10 economías más grandes del mundo, han impuesto un precio a las emisiones de carbono. En concreto, siete gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente (GtCO2 e) o alrededor de un 13 % de las emisiones globales de GEI pagan actualmente un precio del carbono, según el informe State and Trend of Carbon Pricing 2016 (Estado y tendencias de los precios del carbono 2016), del Banco Mundial, Ecofys y Vivid Economics.

Según los autores de la publicación, «un mercado internacional del carbono podría permitir una mayor ambición en la adopción de medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel compatible con la meta de estabilización climática de los 2 °C».

 

Tal y como se detalla en resumen ejecutivo, este año se han puesto en marcha dos nuevas iniciativas de fijación de precios para el carbono: Por un lado, el estado de la Columbia Británica (Canadá) ha establecido un precio a las emisiones de las plantas de gas natural licuado junto con su impuesto al carbono, mientras que Australia ha puesto en funcionamiento un mecanismo de salvaguardia para un Fondo de Reducción de Emisiones que exige a los grandes emisores que excedan su límite que compensen el exceso de emisiones.

En lo que a tendencias se refiere, según los analistas del documento, «2017 podría ser testigo del mayor aumento de la proporción de emisiones globales cubierto por los mercados de carbono en un solo año. Si China implementa su sistema nacional de comercio de emisiones (Emission Trading Scheme, ETS) tal y como ha anunciado, las estimaciones iniciales no oficiales muestran que las iniciativas de fijación de precios del carbono podrían pasar de cubrir un 13 % a entre un 20 y un 25 % de las emisiones de GEI». Si esto se cumple, el ETS chino se convertiría en el principal mercado de comercio de emisiones a escala global, por delante del de la Unión Europea.

Asimismo, otros proyectos programados para comienzo de 2017 son la entrada en funcionamiento de un ETS en Ontario; un impuesto al carbono en Alberta, que se aplicará junto con su actual régimen de comercio de derechos de emisión e impuestos sobre el carbono en Chile y Sudáfrica. Además, Francia está planeando introducir un precio mínimo para el carbono en 2017.

Rango de los precios de la tonelada de CO2e

El rango de precios de la tonelada de CO2e es amplio entre las distintas iniciativas existentes. En este sentido, varía de menos de 1$/tCO2e hasta 131$/tCO2e, con alrededor de tres cuartas partes de las emisiones cubiertas en los mercados globales por debajo de los 10$/tCO2e.

El valor total del volumen de derechos de emisión movido en 2016 y de los impuestos al carbono está por debajo de los 50 000 millones de dólares, lo que supone que se mantiene en niveles de 2015. «Esta estabilidad se debe a aumentos en las diversas tasas de impuestos sobre el carbono compensadas por los menores precios del carbono en la mayoría de los ETS», aclaran los expertos.

Además de aumento del número de iniciativas de fijación de precios del carbono, el número de empresas que han aportado informaron a Carbon Disclosure Project (CDP) en 2016 sobre sus proyectos ya en marcha de implementación de precios internos del carbono y sus planes futuros también ha aumentado. En 2016, el número de empresas que utilizaron un precio interno del carbono se ha más que triplicado en comparación con datos de 2014.

Asimismo, el precio interno del carbono es diverso, con valores reportados que oscilan entre los 0,3$/tCO2e y los 893$/tCO2e. Aproximadamente, un 80 % de los valores por tonelada de CO2e de las empresas que aportaron su información al respecto a CDP se sitúan en un rango entre 5$/tCO2e y 50$/tCO2e.

Las políticas y los precios del carbono deben estar alineados

El informe ofrece una visión actualizada de los instrumentos existentes y emergentes de fijación de precios del carbono en todo el mundo, incluidas las iniciativas nacionales y subnacionales. Además, ofrece una perspectiva general de los actuales proyectos corporativos de fijación de precios del carbono.

Otro punto clave destacado en el documento es la importancia de alinear los precios del carbono con el panorama general de las políticas. Así, en sus páginas se recogen lecciones que pueden resultar de gran utilidad a los responsables de formular políticas sobre cómo maximizar las sinergias entre la mitigación del cambio climático y otras políticas conexas, al tiempo que gestiona posibles tensiones y efectos.

El informe también proporciona un novedoso análisis de modelos para demostrar los beneficios cruciales que un mercado internacional de carbono establecido en virtud del artículo 6 del Acuerdo de París podría proporcionar para que los países reduzcan los costes derivados de la implementación de las medidas necesarias para alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones.

Según los autores de la publicación, «un mercado internacional del carbono podría permitir una mayor ambición en la adopción de medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel compatible con la meta de estabilización climática de los 2 °C».

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El valor total del volumen de derechos de emisión movido en 2016 y de los impuestos al carbono está por debajo de los 50 000 millones de dólares, lo que supone que se mantiene en niveles de 2015. «Esta estabilidad se debe a aumentos en las diversas tasas de impuestos sobre el carbono compensadas por los menores precios del carbono en la mayoría de los ETS», aclaran los expertos.

Fuente: Banco Mundial.

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