Reflexiones en la terminal: Estados Unidos y el cambio climático

La sociedad americana frente al cambio climático. Resultados de una encuesta realizada a la sociedad americana respecto al calentamiento global, así como la evolución de esta percepción con el paso de los años.

 

Reflexiones en la terminal: Estados Unidos y el cambio climático

 

Llegar al aeropuerto de Denver víctima del insomnio provocado por el jet lag no es una de las cosas más recomendables que hacer un sábado por la mañana. Si a esto le añades el engorro de tener que enfrentarte a una terminal en obras, sin duda, no es el mejor plan para un fin de semana. Sin embargo, todo se hace más llevadero con el insuperable marco de fondo de las Montañas Rocosas aún cubiertas de nieve.

Por suerte, una vez te adentras en la gran haima que forma la terminal de facturación, la visión apocalíptica del exterior se desvanece y, de repente, se abre ante ti un entorno agradable y algo imbuido del ambiente generalizado de aceleración y nerviosismo que suele apoderarse de las terminales de embarque en los aeropuertos. Para minimizar esa sensación, a alguien se le ha ocurrido la feliz idea de exponer cuadros de jardines zen en las paredes, que ayudan a mantener la paz interior y a relajar esas almas inquietas antes de subir al avión.

Una vez en el control de seguridad, los pies se te quedan helados pues tus zapatos, al igual que el resto de tus pertenencias, han de cruzar con éxito el túnel de rayos X para poder acceder a la zona de embarque. Ante esta situación solo le queda a uno resignarse y esperar su turno con paciencia dando rienda suelta a la imaginación para que el trance se haga lo más breve posible. Esta táctica sencilla podría resultar muy efectiva si no hubiera que ser testigo del drama protagonizado por una pequeña que se lamenta desconsoladamente porque un fornido hombre uniformado introduce su preciosa maleta rosa de princesas en la cinta de revisión de equipajes. Está claro que ser humano tiene sus limitaciones: no podemos controlarlo todo.

Hay algo que me fascina de los aeropuertos. Son como el yin y el yang o Dr Jeckyll y Mr Hyde. Mientras que las zonas de check-in y control de pasaportes son una revolución de personas apresuradas, nerviosas e intranquilas, una vez se atraviesa la puerta mágica hacia la terminal de embarque, todo se convierte en paz y tranquilidad. Un ambiente de relajación y espera para el que hay que estar preparado.

Y en esas me encontraba yo este fin de semana, cargado de tecnología para mis interminables horas de espera y con un vuelo transoceánico de por medio con escalas. Para volverse loco. Sin embargo, cuando me disponía a sacar la tablet, me sedujo notablemente más una edición del Wall Street Journal que amablemente me habían regalado en el hotel, lectura que combiné con la contemplación atónita de un compañero de viaje inesperado: un pequeño gorrión que se había colado en la terminal que se posó junto a mí.

Después de una semana de intensas emociones en la que supimos que el comité técnico de los II Premios Red Emprendeverde de la Fundación Biodiversidad nos había seleccionado como prefinalistas, y en la que los responsables de la Comisión Europea nos informaron de que hemos sido elegidos para formar parte de los Full Members de la plataforma europea de Empresa y Biodiversidad, mi cabeza no se encontraba del todo lista para sobresaltos intelectuales.

Mientras hojeaba con detenimiento el periódico, bueno, más bien la sábana incómoda que hacen llamar periódico (¿a quién se le ocurrió que este formato inmanejable de publicación es el más adecuado?) me sorprendió negativamente una noticia. Un artículo que ocupaba casi media página destacaba la extendida falta de credibilidad de la población americana con respecto al cambio climático. No podía estar más que sorprendido al leer esas líneas después de haber participado durante casi una semana en Denver en la Conferencia Norteamericana Anual de Bancos de Mitigación de Servicios Ecosistémicos. No recuerdo ninguna sesión del encuentro en la que no se tratara con especial énfasis el cambio climático, sus efectos en las herramientas de compensación, y más especialmente, la necesidad de planes de gestión a largo plazo centrados en la gestión adaptativa al cambio climático.

Negar la realidad, y más después de los últimos informes demoledores del IPCC que reconocen la fragilidad de la costa este norteamericana frente al fenómeno del calentamiento global, me parece una huida hacia adelante que me recordaba en algunos aspectos a la biografía de Steve Jobs y su célebre campo de distorsión de la realidad, que no le permitía ver más allá de aquello en lo que se centraba.

El artículo presentaba los resultados de una encuesta realizada a la sociedad americana respecto al calentamiento global, así como la evolución de esta percepción con el paso de los años. Las preguntas eran sencillas:

–          ¿Existen sólidas evidencias del calentamiento de la Tierra?

–          ¿Es la actividad humana el principal causante del calentamiento global?

Los resultados de la primera pregunta se mostraban en un gráfico en forma de “v” bastante aplanada que ilustraba la siguiente evolución: en un primer tramo, se mostraba la aceptación inicial de la existencia de evidencias sólidas de que existe calentamiento global. A continuación, la gráfica reflejaba el paso por un periodo de dudas y, por último, la prevalencia, aunque tímidamente, de la sensación de que sí hay evidencias consistentes sobre el fenómeno del calentamiento terrestre. El porcentaje era del orden del 70 % de la población.

Sin embargo, el gráfico más desconcertante correspondía a la segunda pregunta. Los resultados de la encuesta me dejaron perplejo. El gráfico no solo mostraba una única línea con la evolución de la respuesta de la sociedad en general, sino que también lo segmentaba según afinidades políticas. ¿A que te imaginas la respuesta? Mientras el electorado demócrata daba una respuesta mayoritariamente afirmativa (68 %), la facción republicana se mostraba francamente escéptica. Los datos no llegan ni al 25 %.

Pero el dato que realmente llamó mi atención no se encontraba en los gráficos, sino en el interior del artículo. Mientras desde la Ejecutiva de Obama se están comenzando a hacer esfuerzos para mitigar los efectos del cambio climático y a lo largo de esta semana se han hecho públicos tanto los informes que muestran la ferocidad con que este fenómeno afectará a Estados Unidos como una nueva propuesta de estrategia energética con un papel destacado para las renovables, solo el 27 % de la población opina que el calentamiento global debería ser contemplado como una prioridad nacional.

De aquí, podemos extraer dos conclusiones importantes, la primera de las cuales se puede aplicar a España: en primer lugar, esta situación puede deberse a falta de información y comunicación. Prefiero no entrar en valoraciones acerca del porqué. Y, en segundo lugar, confiemos en que las nuevas medidas no caigan en el cajón de objetos perdidos en un futuro ante un Gobierno cuya legislatura languidece y a las puertas de cerrar los importantes acuerdos internacionales en materia de cambio climático cuyas propuestas son fruto del consenso logrado entre una amplia mayoría de la comunidad internacional.

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David Álvarez

Acerca de David Álvarez

Director Ejecutivo de Ecoacsa Reserva de Biodiversidad, S.L. Ingeniero de Montes por la Universidad Politécnica de Madrid y MBA Executive por la EEN. Cuenta con una dilatada experiencia en proyectos relacionados con el medio natural y obra civil.

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