Red Natura 2000: tejido verde sin recursos

Desde la aprobación de la Directiva Hábitats cada vez más zonas se han ido considerando como Zonas Especiales de Conservación, así como de Zonas de Especial Protección para las Aves. En los primeros espacios la Directiva Hábitats establece la protección de Hábitats naturales y semi-naturales de interés comunitario así como especies de la fauna y la flora de interés comunitario, debido a su rareza, o al papel ecológico fundamental que desempeñan. En el caso de las ZEPAS estas zonas se establecen con el objetivo de proteger los territorios más adecuados en número y en superficie para asegurar un buen estado de conservación de las especies de aves amenazadas, vulnerables o raras.

 

La Directiva de Hábitats establece también que la gestión y ejecución de las medidas de protección y gestión de estas zonas de Red Natura es responsabilidad de los estados miembros, estableciendo que éstos pueden adoptar los métodos que deseen para esta protección. Además, en la misma Directiva se reconoce que la conservación de estas áreas pueden llegar a suponer una gran carga financiera para algunos estados como consecuencia de la desigual distribución de los lugares de importancia comunitaria dentro de la UE y establece una cofinanciación entre los Estados Miembros y la Comunidad.

En España esta directiva se articula con el Real Decreto 1997/1995, de 7 de diciembre, por el que se establecen medidas para contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres, en el que se disponen las medidas que han de adoptarse en estos lugares para su conservación.

Estas medidas en nuestro país han de ser llevadas a cabo por las Comunidades Autónomas a las que están transferidas las competencias en materia ambiental. Además, según este Real Decreto, en el Articulo 9 que habla sobre la Cofinanciación se establece que “cuando por falta de recursos, no puedan aplicar las medidas indispensables para el mantenimiento en un estado de conservación favorable de los tipos de hábitats naturales prioritarios y especies prioritarias en los lugares afectados, estas medidas podrán posponerse hasta la revisión del marco de acción”. A raíz de este marco regulatorio muchas de las zonas consideradas dentro de la Red Natura 2000 no disponen de planes de gestión adecuados para su conservación por carecer de recursos económicos  que los financien. Para la elaboración e implementación de estos planes es necesaria una dotación financiera.

Con motivo del 20 aniversario de la Red Natura 2000, ayer el Secretario de Estado de Medio Ambiente explicó que los recursos públicos que se utilizan para la conservación de la Red Natura  no cubren, ni mucho menos, todas las necesidades de conservación que tiene la misma.  Los fondos europeos destinados a materia ambiental son escasos, e incluso desde la Comisión se incita a que  los Estados Miembros dediquen parte de sus fondos para la mejora de la naturaleza. También desde la Comisión Europea se están estudiando otras opciones para hacer partícipe a la empresa privada de esta conservación, es decir, para desarrollar herramientas financieras innovadoras que favorezcan el interés de las empresas para “invertir” en Biodiversidad.

Desde nuestro punto de vista, el hecho que desde la Comisión Europea se esté estudiando la manera de dar entrada a las empresas privadas en un área que hasta ahora era financiado por el sector público es un paso adelante por y para la Biodiversidad. Esto puede llegar a permitir que existan nuevas líneas de negocio para las que sea rentable esta conservación y mejora ambiental así como dotar al medio ambiente de nuevos focos de financiación.

Deja un comentario