¿Qué hace que un ecosistema sea fuerte y otro débil? La biodiversidad es la respuesta

La educadora Kim Preshoff ha elaborado un vídeo compartido en la plataforma TED-Ed en el que explica que los distintos ecosistemas prósperos del planeta pueden parecer permanentes, pero en realidad son vulnerables al colapso. La jungla puede convertirse en un desierto y los arrecifes de coral, transformarse en rocas sin vida, incluso sin que medie para ello ningún tipo de cataclismo, como una erupción volcánica o la caída de un asteroide proveniente del espacio.

¿Qué es lo que hace a un ecosistema débil y a otro fuerte frente a los cambios? La respuesta se halla, en gran medida, en la biodiversidad.

La biodiversidad está compuesta por tres elementos interrelacionados: la diversidad de los ecosistemas, la diversidad de las especies y la diversidad genética. Cuanto más entrelazadas están estas tres características, más denso y resistente se vuelve el tejido que las alberga.

La selva amazónica es una de las regiones más biodiversas del planeta por sus ecosistemas complejos, por su rica mezcla de especies y por la enorme variedad genética que hay dentro de dichas especies.

Por ejemplo, las lianas enredadas que trepan del suelo del bosque por el dosel, se entrelazan con las copas de los árboles y forman gruesos tallos de madera que sostienen árboles altísimos. Ayudados por las lianas, los árboles dan semillas, frutos y hojas a los herbívoros como el tapí y el agutí, que diseminan las semillas por todo el bosque para que puedan crecer. Además, millones de insectos se alimentan de las sobras desechadas por los herbívoros, descomponen y reciclan los nutrientes para crear un suelo rico.

La selva es un gigantesco sistema compuesto por otros muchos más pequeños, cada uno compuesto por especies interconectadas. Cada eslabón le da estabilidad al siguiente, fortaleciendo la ola de biodiversidad. Ese tejido se va reforzando gracias a la diversidad genética que existe en las especies individuales, que les permite enfrentar los cambios.

Por el contrario, las especies sin diversidad genética como consecuencia de su aislamiento o por el bajo número de su población son mucho más vulnerables a las fluctuaciones causadas por el cambio climático, las enfermedades o la fragmentación del hábitat.

Cada vez que desaparece una especie por su reserva genética debilitada, se desata un nudo y se desintegran partes de la red. ¿Qué pasaría si tuviéramos que eliminar una especie de la selva? ¿Se desmoronaría el sistema? Quizá, no. El volumen de especies su diversidad genética y la complejidad de los ecosistemas forman una biodiversidad tan rica en esta selva que la brecha de una especie en el tejido no hace que se desmorone.

La selva puede seguir resistiendo y recuperarse del cambio, pero eso no es cierto en todos los casos. En algunos entornos, eliminar solo una componente importante puede socavar todo el sistema.

Por ejemplo, en los arrecifes de coral, muchos de los organismos existentes en ellos dependen del coral. Este brinda microhábitats clave y una base de refugio y cría a miles de especies de peces, crustáceos y moluscos.

Los corales también crean relaciones interdependientes con hongos y bacterias. El coral en sí es un telar que hace posible el tejido de la enmarañada red de biodiversidad. Eso convierte al coral en un organismo clave del que muchos otros dependen para sobrevivir. Entonces, ¿qué ocurre cuando las prácticas de pesca destructivas contaminan y acidifican los océanos debilitando o incluso matando al coral?

La pérdida de esta especie clave implica la pérdida de sus dependientes también, lo que amenaza a toda la estructura del arrecife. Los ecosistemas, las especies y la diversidad genética juntos forman una trama compleja y enmarañada de biodiversidad vital para la supervivencia de los organismos terrestres.

Los humanos también somos parte de esta trama de biodiversidad. Con solo perder algunas hebras, nuestro bienestar estará amenazado. Si cortamos demasiados eslabones, nos arriesgamos a que se desmorone todo. El futuro es impredecible, pero la biodiversidad puede darnos una póliza de seguros: la propia red de seguridad terrestre para salvaguardar nuestra supervivencia.

 

 

 

Fuente: TED-Ed.

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