Progreso de las Finanzas Verdes 2017

El informe Green Finance Progress Report 2017 (Progreso de las Finanzas Verdes 2017) fue adoptado en la Cumbre de Líderes del G-20 en Hangzhou (China) en septiembre de 2016 y recoge siete opciones identificadas por el Grupo de Estudio de Finanzas Verdes (GFSG, por su acrónimo inglés) del G-20 para acelerar la movilización de financiación para avanzar en el desarrollo sostenible. En él se destacan algunos de los progresos realizados en los siete ámbitos identificados por los miembros del G-20 y a escala internacional desde junio de 2016.

 

Entre las opciones identificadas para que el sector financiero pueda contribuir al impulso de las finanzas verdes, se cuenta apoyar el desarrollo de los mercados locales de bonos verdes Los progresos descritos son ilustrativos y no exhaustivos y se basan en las contribuciones voluntarias de los miembros del GFSG y en un examen más amplio de las tendencias mundiales. Sin embargo, proporciona un resumen útil de muchos de los acontecimientos clave y de los progresos generales logrados para movilizar capital privado para la inversión verde.

Los avances observados y detallados en este documento indican que el impulso está creciendo en la incorporación de la financiación verde en la arquitectura y la práctica de los mercados financieros y de capitales. Este impulso ha resultado directamente en una mayor movilización de las finanzas verdes. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) realiza un seguimiento de una serie de medidas de financiación verde, como, por ejemplo, la financiación verde movilizada, políticas, reglamentos, normas, directrices, principios e incentivos fiscales.

La presente publicación muestra que se han introducido más medidas relacionadas con la financiación verde desde junio de 2016, en comparación con cualquier otro periodo anual desde el ejercicio 2000.

¿Qué se entiende por finanzas verdes? Es la financiación de inversiones que proporcionan beneficios ambientales en el contexto más amplio del desarrollo ambientalmente sostenible, y requerirá decenas de billones de dólares en la próxima década, según subrayan los autores. Para construir una plataforma de entendimiento común sobre las oportunidades y desafíos que enfrentan las finanzas verdes, el GFSG se centró en cinco áreas de investigación en 2016:

  • – reverdecimiento del sistema bancario,
  • – reverdecimiento del mercado de bonos,
  • – reverdecimiento de los inversores institucionales,
  • – análisis de riesgo y
  • – medición del progreso.

El proceso de diálogo y análisis emprendidos en torno a estas áreas fue recogido en un informe de síntesis acogido con beneplácito por los ministros de Hacienda del G-20 y los gobernadores de los Bancos Centrales, quienes concluyeron que, «con el fin de apoyar el crecimiento global ambientalmente sostenible, es necesario aumentar la financiación verde». Para ello, se definieron siete opciones de amplio espectro para el sector financiero, con el fin de poder ser implementadas de forma voluntaria por los países a la luz de las circunstancias nacionales:

1.ª Proporcionar señales y marcos de políticas estratégicas (aportan señales y marcos estratégicos de políticas que ayudan a reducir las incertidumbres políticas y en materia de inversión, y por lo tanto, facilitan la aceleración del desarrollo de las finanzas verdes.).

2.ª Promover principios voluntarios para la financiación verde (estos aprovechan las oportunidades comerciales que permiten el avance de las finanzas verdes sin el coste potencial y los retrasos asociados con algunas regulaciones).

3.ª Expandir las redes de aprendizaje para el fomento de capacidades (aunque las finanzas verdes se están desarrollando rápidamente dentro y fuera del G-20, todavía hay una importante falta de conciencia sobre sus beneficios y de información acerca de las prácticas internacionales existentes. Las redes de aprendizaje pueden financiar actividades, mejorar los flujos de información y ayudar a mejorar las capacidades analíticas).

4.ª Apoyar el desarrollo de los mercados locales de bonos verdes (los mercados locales de bonos verdes ofrecen una fuente adicional de financiación verde a largo plazo para préstamos bancarios y financiación de fondos propios. Esto es especialmente valioso en países donde la demanda de inversión en infraestructura verde es alta, pero la oferta de préstamos bancarios a largo plazo es limitada).

5.ª Promover la colaboración internacional para facilitar la inversión transfronteriza de bonos verdes (las oportunidades de inversión transfronteriza en bonos verdes pueden ayudar a reducir los costes de financiar los bonos verdes, mejorar potencialmente el retorno de los inversores mundiales y apoyar el desarrollo de mercados locales de bonos).

6.ª Fomentar y facilitar el intercambio de conocimientos sobre riesgos ambientales y financieros (los vínculos entre los factores ambientales y los riesgos financieros son complejos y a menudo implican el desarrollo de nuevas capacidades que pueden suponer un desafío, especialmente para las pequeñas y medianas empresas. Compartir conocimientos, por lo tanto, implica elementos de un bien público).

7.ª Mejorar la medición de las actividades de financiación verde y sus impactos (una mayor claridad en las definiciones verdes, así como en la medición del impacto de los flujos financieros es importante para guiar las decisiones de mercado y permitir que los responsables políticos y los reguladores cumplan sus objetivos).

A petición de los copresidentes del GFSG, el PNUMA ha monitorizado el progreso respecto a estas siete alternativas desde el encuentro que los miembros del grupo mantuvieron en Xiamen (China, junio de 2016). A pesar de que no había transcurrido un año desde entonces hasta la fecha en la que el presente informe fue publicado, sus autores hacen hincapié en que «es evidente el impulso de las finanzas verdes, tanto desde el ámbito público como desde el privado. En una amplia gama de iniciativas, 2016 parece que será el año con el mayor número de medidas de finanzas verdes jamás registrado desde el ejercicio 2000. Estas medidas pueden agruparse ampliamente en la evolución del mercado financiero para reasignar capital, mejorar la gestión de riesgos, mejorar la transparencia y aclarar las responsabilidades de las instituciones financieras», concreta el texto de la publicación.

A partir de los datos recabados, emergen tres tendencias clave que se refuerzan mutuamente: i) acción nacionales cada vez más sistémica; (ii) mayor cooperación internacional, y (iii) mayor liderazgo de mercado a escala individual y colectiva.

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El documento recoge siete opciones identificadas por el Grupo de Estudio de Finanzas Verdes (GFSG, por su acrónimo inglés) del G-20 para acelerar la movilización de financiación para avanzar en el desarrollo sostenible.

 

Fuente: GGKP.

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