Principales desafíos ambientales de 2017

Asegurar un futuro bajo en carbono, maximizar el papel de la naturaleza como solución climática, mejorar la gestión de las pesquerías a escala global, extender las prácticas agrícolas sostenibles y crear un futuro urbano verde son los principales retos ambientales a los que el mundo deberá hacer frente este 2017, según los especialistas de The Nature Conservancy (TNC).

 

Maximizar el papel de la naturaleza como solución climática y mejorar la gestión de las pesquerías a escala global, entre los principales retos ambientales para 2017.The biggest environmental challenges for 2017 es el nombre de un informe elaborado por los profesionales de distintas disciplinas de TNC, en el que resumen en cinco los retos ambientales más apremiantes a los que deberá hacer frente el mundo a lo largo del presente ejercicio. Este quinteto lo conforman asegurar un futuro bajo en carbono, maximizar el papel de la naturaleza como solución climática, mejorar la gestión de las pesquerías a escala global, extender las prácticas agrícolas sostenibles y crear un futuro urbano verde.

Tal y como avanza en el prefacio de la publicación Mark Tercek, presidente y CEO de TNC, «nunca antes los desafíos ambientales que enfrenta el mundo nunca han sido mayores ni más complejos que los actuales. Y nunca antes hemos vivido en un clima político tan incierto».

A este respecto, acontecimientos determinantes a escala global como las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la salida de la nación norteamericana del Acuerdo de París y el Brexit indican que la acción mundial en materia de cambio climático y otros asuntos ambientales podrían enfrentar mayores dificultades políticas en los próximos años. «Pero ahora no hay tiempo para retroceder. Ahora es el momento de avanzar y seguir adelante. Pronto más de 9000 millones de personas compartirán nuestro planeta. El aumento de la demanda de alimentos, agua, energía e infraestructura están llevando a la naturaleza a sus límites. Y los impactos del cambio climático están dejándose notar en todas partes».

Con este telón de fondo, los científicos de TNC han analizado en detalle si realmente podemos tenerlo todo: un futuro en el que la gente consiga el alimento, la energía y el crecimiento económico que necesita sin sacrificar para ello a la naturaleza. «La respuesta es “sí”, pero solo si hacemos las cosas bien», advierte Tercek.

Tras el detallado análisis llevado a cabo, surgió un conjunto de retos clave que enfrentan las personas y la naturaleza y que debemos abordar para lograr esa visión. En primer lugar, «necesitamos abordar el cambio climático de una vez por todas. Además, tenemos que aumentar la producción de alimentos al tiempo que la expansión agrícola se frena y se mantiene una pesca sostenible a escala mundial. En tercer lugar, necesitamos centrarnos en las ciudades y ayudarlas a crecer de manera sostenible a la vez que mantenemos sanas las tierras y las aguas.

Asegurar un futuro bajo en carbono

El informe recuerda que los combustibles fósiles representan aproximadamente un 75 % de las emisiones globales que causan el cambio climático. Para limitar el calentamiento global a menos de 2 ºC, debemos impulsar cambios en la política energética que aceleren nuestra transición hacia un futuro de energía limpia, evitando al mismo tiempo los impactos de la expansión energética. Mantener el impulso de compromisos ambiciosos para reducir las emisiones de GEI —como el Acuerdo de París— será clave para acelerar la transición hacia soluciones energéticas limpias en todo el mundo. Y como las naciones que emiten más, como Estados Unidos, China, Brasil, Indonesia y México, continúan innovando hacia un futuro con bajas emisiones de carbono, será importante hacerlo de una manera que genere tanto energía sostenible y conservación de la biodiversidad.

Maximizar el papel de la naturaleza como solución climática

La naturaleza es el gigante dormido a la hora de dar solución al cambio climático. El aumento de la inversión en soluciones basadas en la naturaleza, tales como evitar la pérdida de bosques, la reforestación, invertir en la salud del suelo y la restauración de los ecosistemas costeros nos brinda la mejor oportunidad para prevenir un calentamiento catastrófico y aumentar nuestra resiliencia a los impactos climáticos.

Aunque las tecnologías de las energías limpias y las políticas para regular las emisiones son esenciales, por sí solas no pueden trabajar con la suficiente rapidez. Las soluciones basadas en la naturaleza están disponibles, se pueden implementar ahora y podrían contribuir a más de un tercio de la reducción de emisiones de carbono necesaria para 2030. Estas soluciones también proporcionan un valor crítico tanto a las personas como a la naturaleza más allá de la mitigación del carbono, mediante la producción de alimentos, una mayor protección de la comunidad frente a las tormentas e inundaciones y ofreciendo refugio a algunas de las especies más amenazadas del mundo, entre otros.

Mejorar la gestión de las pesquerías a escala global

Las pesquerías representan una industria de alrededor de 130 000 millones de dólares que se extiende —y alimenta— el mundo entero. Sin embargo, un 57 % de las poblaciones de peces están plenamente explotadas y otro 30 % están sobreexplotadas, agotadas o en recuperación. El coste para el mundo asciende a 50 000 MM$ de perdidas cada año por la pesca excesiva y una gestión pobre. Desafortunadamente, la mayoría de los países no tienen la información o las herramientas necesarias para solucionar estos problemas. La buena noticia es que los pescadores están dispuestos a abrir el camino haica un futuro más sostenible y existe una fuerte demanda de pescado y marisco sostenibles por parte de los consumidores.

Las soluciones consisten en involucrar directamente a los pescadores para pilotar y replicar nuevas prácticas y tecnologías en todo el mundo para una mejor comprensión de las poblaciones de peces y métodos de gestión sostenible, al mismo tiempo que trabajan con científicos pesqueros líderes en el mundo, empresas multinacionales y reguladores de etiquetas de certificación para escalar soluciones en el mercado mundial de pescados y mariscos.

Extender las prácticas agrícolas sostenibles

Los seres humanos ya han eliminado o convertido casi un 40 % de la superficie libre de hielo de la tierra para la agricultura. Además, la agricultura es la segunda fuente principal de emisiones de GEI a escala mundial, después de los combustibles fósiles. El fomento de actividades agrícolas más productivas será esencial para satisfacer la creciente demanda de alimentos y asegurar el agua, a la vez que se garantiza que la naturaleza siga prosperando. Al convocar a diversas partes interesadas —pequeños productores y granjeros, grandes empresas agropecuarias, gobiernos, comunidades indígenas y financiadores—, podemos construir nuevos modelos de negocios que alineen la conservación, la producción de alimentos y las agendas sociales.

En este sentido, el documento recoge experiencias en lugares como Brasil, Indonesia, México y Estados Unidos que pueden proporcionar un modelo para conectar a más productores con prácticas bajas en carbono que aumenten el suministro de alimentos y promuevan el crecimiento económico mientras reducen el impacto de la agricultura en tierras y aguas.

Crear un futuro urbano verde

 Para el año 2050, dos tercios de la población mundial vivirán en las ciudades. Los seres humanos ya han hecho enormes inversiones en edificios y transporte, agua y sistemas de energía que sostienen las urbes, pero la gran demanda de la infraestructura adicional necesaria para apoyar a las ciudades en crecimiento está ejerciendo presión sobre los recursos naturales y las finanzas públicas. La combinación de la urbanización y el cambio climático podría convertir a las ciudades en lugares profundamente inhabitables, pero no tiene por qué ser así. La expansión de las inversiones en soluciones basadas en la naturaleza para abordar los desafíos urbanos como el agua de lluvia y la contaminación atmosférica es una manera rentable de mejorar la salud, la seguridad, la productividad y el bienestar de las personas que viven en las ciudades, así como de conservar la biodiversidad.

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Debemos aumentar la producción de alimentos al tiempo que la expansión agrícola se frena y se mantiene una pesca sostenible a escala mundial.

Fuente: The Nature Conservancy.

 

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