Por qué debe tenerse en cuenta el capital natural como indicador de sostenibilidad para complementar al PIB

El Banco Mundial ha divulgado un informe en el que aglutina las cuentas de la riqueza de 141 países a lo largo de dos décadas (1995 y 2014), con información crítica sobre suma del capital producido, el capital natural, los activos externos netos y el capital humano en general, así como por género y tipo de empleo. Según los datos revelados en el documento, el capital natural es el componente de la riqueza más importante en los países de ingresos bajos (un 47 % en 2014) y representa más de una cuarta parte de la riqueza en países de ingresos medianos-bajos. Además, el capital natural per cápita en los países de ingresos elevados de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) era tres veces mayor que en los países de ingresos bajos en 2014, incluso a pesar de que la participación del capital natural en los países de la OCDE de ingresos altos era solo de un 3 %.

Imágenes: The Changing wealth of nations: Building a sustainable future.

Los países utilizan generalmente el Producto Interior Bruto (PIB) como indicador de progreso económico, pero no de la riqueza —activos como la infraestructura, los bosques, los minerales y el capital humano que producen el PIB—. Con este enfoque, están teniendo en consideración solo una parte del rendimiento económico (ingresos), pero nada sobre la riqueza y los activos que subyacen a estos ingresos. Los países utilizan generalmente el Producto Interior Bruto (PIB) como indicador de progreso económico, pero no de la riqueza —activos como la infraestructura, los bosques, los minerales y el capital humano que producen el PIB—. Con este enfoque, están teniendo en consideración solo una parte del rendimiento económico (ingresos), pero nada sobre la riqueza y los activos que subyacen a estos ingresos. Por ejemplo, cuando un país explota sus minerales, sobreexplota sus pesquerías o degrada sus recursos hídricos, en realidad está agotando su riqueza.

Por el contrario, las empresas informan de forma rutinaria tanto de sus ingresos como de sus activos para evaluar tanto su salud económica como sus perspectivas para el futuro.

Las cuentas de riqueza permiten a las naciones hacer un balance de sus activos para monitorear la sostenibilidad del desarrollo, una cuestión urgente en la actualidad para todos los países. En este sentido, el Grupo del Banco Mundial ha publicado el informe The Changing wealth of nations: Building a sustainable future (La riqueza cambiante de las naciones: Construyendo un futuro sostenible), que recoge información sobre las cuentas de la riqueza de 141 países a lo largo de 20 años (1995-2014). El documento incorpora información sobre la riqueza de las naciones como suma del capital producido, el capital natural, los activos externos netos y el capital humano en general, así como por género y tipo de empleo.

En concreto, los cálculos incorporados se han realizado en torno a cuatro categorías de activos:

  • Capital producido y suelo urbano: maquinaria, edificios, equipamiento, suelo urbano residencial y no residencial, medidos a precio de mercado.
  • Capital natural:fuentes de energía (petróleo, gas y carbón), minerales (incluyendo 10 categorías), tierra agrícola (para cultivo y pastoreo), bosques (madera y algunos productos forestales no madereros), áreas protegidas terrestres. Las áreas marinas protegidas no se han incluido. El capital natural se mide como la suma del valor de las rentas generadas durante la vida de un activo.
  • Capital humano: el valor de las habilidades, la experiencia y el esfuerzo del trabajo de la población a lo largo de su vida, desglosado por sexo y por situación laboral (empleado, autónomo). El capital humano se mide como el valor de las ganancias a lo largo de la vida de una persona.
  • Activos extranjeros netos: la suma de los activos y pasivos externos de un país, por ejemplo, la inversión extranjera directa o las reservas monetarias.

Echando la vista atrás 10 años, cuando fue publicado el informe Where is the wealth of nations?: Measuring Capital for the 21st Century (¿Dónde está la riqueza de las naciones?: Midiendo el capital para el siglo XXI) —que introdujo por primera vez el concepto de riqueza como indicador complementario del PIB para monitorizar el desarrollo sostenible de los países—, cabe apuntar que ha habido un progreso importante en la estimación de la riqueza. Nuevos datos disponibles han contribuido a mejorar sustancialmente las estimaciones de capital natural, y, por primera vez, el capital humano se mide mediante el uso de encuestas de hogares para evaluar los ingresos vitalicios.

Datos de interés

– Entre 1995 y 2014, la riqueza global creció sustancialmente, y los países de ingresos medios están alcanzando a los países de ingresos elevados en términos de su riqueza, principalmente debido al rápido crecimiento en Asia. Más de dos docenas de naciones de ingresos bajos donde el capital natural domina la composición de la riqueza, han pasado ser considerados estados de ingresos medios, en parte mediante la inversión de rentas de recursos en infraestructura, educación y salud, lo que aumenta el capital humano. Pero la desigualdad en la riqueza general persiste. Dado que la riqueza apuntala la renta nacional, medir los cambios en la riqueza nos permite monitorear la sostenibilidad del desarrollo, una preocupación urgente hoy para todos los países.

– Aunque la riqueza total aumentó casi en todas partes, la riqueza per cápita no. Algunas naciones de ingresos bajos —sobre todo en el África Subsahariana— experimentaron un descenso en la riqueza per cápita porque el rápido crecimiento de la población superó a la inversión. Además, en 12 países el porcentaje de personas que viven en la pobreza extrema ha aumentado en la última década. Al observar esta tendencia inquietante a través de la lente de la contabilidad de la riqueza, se observa que el dividendo demográfico del crecimiento de la población solo se puede realizar con un rápida inversión en infraestructura y educación, y mediante la gestión de la base de activos naturales de forma sostenible a largo plazo. Con la disminución de la riqueza per cápita, la capacidad de los países para mantener los ingresos disminuirá.

– El capital humano, medido como el valor de los ingresos en la vida de una persona, es el componente más importante de la riqueza a nivel mundial. La riqueza del capital humano per cápita suele aumentar en países de ingresos bajos y medios. En algunos de ingresos medios-altos y en países de ingresos altos, el envejecimiento y los salarios estancados están reduciendo el porcentaje de participación del capital humano respecto al capital total.

– En los países de ingresos altos, el capital humano representa un 70 % de la riqueza, mientras que para los países de ingresos bajos, el capital natural sigue siendo el mayor activo. En este sentido, el nivel de desarrollo económico de un país está estrechamente relacionado con la composición de su riqueza nacional. El capital natural es el componente de la riqueza más importante en los países de ingresos bajos (un 47 % en 2014) y representa más de una cuarta parte de la riqueza en países de ingresos medianos-bajos.

– Hacerse rico no consiste en liquidar el capital natural para construir otros activos —el capital natural por persona en los países de ingresos elevados de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) era tres veces mayor que en los países de ingresos bajos en 2014, incluso a pesar de que la participación del capital natural en los países de la OCDE de ingresos altos era solo de un 3 %.

– El crecimiento se debe en parte al uso más eficiente del capital natural y a la inversión de los ingresos por fuentes de capital natural —como minerales— en infraestructura y educación. Esta inversión contribuye de ese manera al crecimiento de la riqueza total.

– Recursos renovables como tierras agrícolas y áreas de bosques protegidos pueden producir beneficios a perpetuidad, si se gestionan de manera sostenible. En países de ingresos bajos y medios, la valor monetario de los activos renovables se ha más que duplicado, manteniéndose alineada con el crecimiento medio de la población, lo que es una buena noticia. Se han producido mayores ganancias en el valor de la tierra agrícola que de los bosques.

– En contraste con los recursos renovables, los recursos de capital natural no renovables —como los combustibles fósiles y los minerales— ofrecen una oportunidad única de financiar el desarrollo invirtiendo las rentas generadas por los recursos. Casi dos tercios de los países que han mantenido ingresos bajos desde 1995 se clasifican como ricos en recursos, o estados frágiles y conflictivos, o ambos. Esto muestra que los recursos por sí solos no pueden garantizar el desarrollo: se necesitan instituciones sólidas y un buen gobierno para garantizar que las rentas se inviertan y no se utilicen por completo para el consumo.

– De los 24 países que siguen siendo de ingresos bajos desde 1995, 13 están clasificados como Estados frágiles y conflictivos, y de ellos, una mayoría son ricos en recursos. Esto ayuda a que comprendamos mejor los vínculos entre la pobreza, la fragilidad y la gobernanza. No es una coincidencia que varios países frágiles son ricos en recursos, pero en la actualidad no pueden utilizar los ingresos por recursos para construir sus instituciones y personas.

– Por primera vez, el informe recoge una estimación sólida del capital humano, dibujado gracias a una base de datos única de más de 1500 encuestas a hogares llevadas a cabo por el Banco Mundial. Los nuevos datos también han mejorado en gran medida las estimaciones relacionadas con el capital natural.

– Las mujeres representan menos de un 40 % de la riqueza del capital humano, debido a sus menores ingresos, participación en la fuerza de trabajo y cantidad de horas media de trabajo. Lograr una mayor paridad de género en las ganancias podría generar un aumento de un 18 % en el capital humano.

– En conclusión, la riqueza debería usarse como un indicador de sostenibilidad para complementar el PIB, que mide solo los ingresos actuales.

El documento comienza con una revisión de las tendencias mundiales y regionales de la riqueza en las últimas dos décadas y proporciona ejemplos de cómo las cuentas de riqueza pueden ser utilizadas para el análisis de los patrones de desarrollo. En varios capítulos se discute el nuevo trabajo sobre capital humano y su aplicación en la política de desarrollo, mientras que también se abordan elementos del capital natural que aún no están plenamente incorporados en las cuentas de riqueza: contaminación del aire, pesquerías marinas y ecosistemas.

La publicación está dirigida a los responsables de la formulación de políticas, pero aportan una visión muy interesante y útil para cualquier persona comprometida con la construcción de un futuro sostenible.

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El documento comienza con una revisión de las tendencias mundiales y regionales de la riqueza en las últimas dos décadas y proporciona ejemplos de cómo las cuentas de riqueza pueden ser utilizadas para el análisis de los patrones de desarrollo.

 

Fuente: Banco Mundial.

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