Oportunidades que la economía circular brinda a la bioeconomía

Urban Biocycle (Biociclo urbano) es un informe publicado por la Fundación Ellen MacArthur que se centra en el potencial que tiene el volumen significativo de residuos orgánicos que fluye a través del medio urbano. Su objetivo es destacar las oportunidades de captar valor, en forma de energía, nutrientes y materiales incorporados en estos flujos, a través de la aplicación de principios de la economía circular.

 

La participación de la economía del biociclo en la economía global es mucho mayor en los mercados emergentes, donde se prevé que tendrá lugar el mayor crecimiento del consumo per cápita. En este contexto, el volumen de la biomasa que fluye a través de la economía crecerá: en particular, se estima que para 2050 la demanda mundial de alimentos aumente en aproximadamente un 55 %.Los residuos orgánicos —con origen en la fracción orgánica de los flujos de residuos sólidos urbanos y de las aguas residuales que fluyen a través de los sistemas de alcantarillado— se consideran tradicionalmente como un problema costoso en términos económicos y ambientales. El presente análisis exploratorio aborda la idea de que la ecuación puede revertirse mediante el diseño de sistemas de recuperación y procesamiento más efectivos para convertir los residuos orgánicos en una fuente de valor y contribuir a restaurar el capital natural.

Cada año, la población genera alrededor de 13 000 millones de toneladas de biomasa en todo el mundo para utilizarla como alimento, energía y materiales. Esta biomasa fluye a través de lo que se conoce como «bioeconomía». Esta parte de la economía incluye industrias que tratan con materiales biológicos en diferentes etapas de la cadena de valor: por ejemplo, las actividades relacionadas con la agricultura, silvicultura y pesca forman parte de la etapa primaria; la transformación de comida, la fabricación de textiles y la biotecnología constituyen la etapa de procesamiento; y la venta al por menor y la gestión de recursos representan la etapa de consumo. Juntos, generan un valor global de aproximadamente 12,5 billones de dólares, cifra que supuso en 2013 un 17 % del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.

La participación de la bioeconomía en la economía global es mucho mayor en los mercados emergentes, donde se prevé que tendrá lugar el mayor crecimiento del consumo per cápita. En este contexto, el volumen de la biomasa que fluye a través de la economía crecerá: en particular, se estima que para 2050 la demanda mundial de alimentos aumente en aproximadamente un 55 %.

Aunque tales parámetros ofrecen oportunidades comerciales y de mercado considerables, al mismo tiempo también representan numerosos desafíos. Esto incluye la existencia de residuos estructurales significativos en la bioeconomía (alrededor de un tercio de los alimentos que se producen anualmente se desperdician), así como pérdidas de capital natural y externalidades ambientales negativas.

El volumen global de gases de efecto invernadero (GEI) derivados de los desperdicios de alimentos generados cada año ocupa el tercer lugar del ranking mundial de emisores, por detrás de China y Estados Unidos. Además, la degradación de la tierra afecta a aproximadamente un cuarto de la superficie terrestre global, lo que representa un coste de unos 40 000 millones de dólares cada año.

Por su parte, la eutrofización o acumulación de nutrientes causados por escorrentía de la superficie derivada del crecimiento excesivo de la vida vegetal ha creado zonas acuáticas muertas en todo el mundo.

Al mismo tiempo, las oportunidades son significativas. El Foro Económico Mundial estima que los ingresos mundiales potenciales de la cadena de valor de la biomasa —que comprende la producción de insumos agrícolas, el comercio de biomasa y los resultados provenientes de las biorrefinerías— podría elevarse a los 295 000 M$ para 2020.

Las ciudades se han convertido en las nuevas potencias, ya que generando más de un 80 % del PIB mundial y desempeñarán un papel importante a la hora de abordar los desafíos y oportunidades en la bioeconomía. Como mayores concentradores de materiales y nutrientes, las ciudades concentran insumos como alimentos procedentes de las zonas rurales, en los espacios urbanos concentrado. Hoy, casi ninguno de estos materiales regresan a la biosfera, lo que significa que los suelos rurales se están degradando y cada vez dependen más de fertilizantes sintéticos, lo que también provoca desequilibrios de nutrientes. En teoría, el nitrógeno, el fósforo y el potasio (NPK) nutrientes recuperados de los flujos de alimentos y de residuos animales y humanos podrían aportar a escala global casi 2,7 veces los nutrientes contenidos en los volúmenes de fertilizantes químicos usados actualmente.

Las ciudades producen millones de toneladas de residuos sólidos al año, de los que aproximadamente la mitad son orgánicos. Se prevé que esta cifra llegue casi a duplicarse en 2025, y alrededor de un 70 % del total se generará en los mercados emergentes.

Ante este escenario previsto, las oportunidades potenciales que ofrece la bioeconomía son sin duda numerosas. Este análisis elaborado por técnicos de la Fundación Ellen MacArthur en colaboración con expertos de distintas disciplinas presenta precisamente una exploración inicial de las oportunidades que la economía circular brinda a la bioeconomía. En concreto, en sus páginas se presentan los primeros pasos hacia una comprensión más profunda derivada de un análisis más completo.

 

Las ciudades producen millones de toneladas de residuos sólidos al año, de los que aproximadamente la mitad son orgánicos. Se prevé que esta cifra llegue casi a duplicarse en 2025, y alrededor de un 70 % del total se generará en los mercados emergentes.

 

Fuente: Fundación Ellen MacArthur.

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