Oportunidades económicas, ambientales y sociales de la incorporación del capital natural en los procesos de decisión a escala regional y empresarial

El Conama 2016 ha dado para mucho este año. Después de cuatro días intensos,150 eventos técnicos y más de 7000 asistentes, la edición 2016 cerró sus puertas el pasado jueves con un sinfín de lecciones aprendidas, proyectos sobre los que reflexionar, iniciativas que se consolidan y otras que empiezan a tomar cuerpo e ideas para seguir defendiendo que la respuesta a los desafíos que tenemos por delante es verde. La sesión técnica n.º 18 (ST18) estuvo dedicada al capital natural y en ella se llevó a cabo la presentación del Protocolo del Capital Natural, así como iniciativas exitosas a escala regional y empresarial que incorporan el capital natural en sus respectivas estrategias.

Imagen: ACA:

David Álvarez, director ejecutivo de Ecoacsa Reserva de Biodiversidad, fue el responsable de coordinar la sesión técnica n.º 18 dedicada al capital natural, en cuya introducción destacó que: «Cuando hablamos de capital natural, hablamos de un reto global».David Álvarez, director ejecutivo de Ecoacsa, dio comienzo a la sesión realizando un repaso detallado sobre el concepto del capital natural, un aspecto que ya fue abordado en la anterior edición de Conama (2014), así como en el más reciente Natural Capital Summit, pero desde una perspectiva mucho más práctica, y destacó que, «cuando hablamos de capital natural, hablamos de un reto global». Asimismo, presentó los últimos avances llevados a cabo en la incorporación del capital natural en los procesos de decisión y dio paso a representantes de distintas iniciativas de éxito que se están desarrollando tanto en el ámbito público como en el privado que son reflejo de cómo la incorporación del capital natural en las estrategias empresariales y de la Administración brinda numerosas oportunidades económicas, ambientales y sociales.

En este sentido, María Loureiro, del Departamento de Fundamentos da Análisis Económicos de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), se centró en explicar en qué consiste la contabilidad del capital natural a escala de gubernamental, que aspira a integrar el valor de dicho capital en las cuentas nacionales. Según avanzó, España pretende conseguir que las cuentas nacionales verdes estén listas para 2030.

Otro de los aspectos que abordó la investigadora de la universidad gallega fue la necesidad de encontrar nuevos indicadores del desarrollo sostenible. Así, recordó que, actualmente, el único indicador que se toma por válido para reflejar la riqueza de un país es el PIB, mientras que se requiere un indicador de riqueza inclusiva que no solo tenga en cuenta el capital producido (PIB), sino también el natural y el humano.

Sobre esta apuesta, mencionó los casos de Francia y Japón, que han logrado aumentar su capital natural a la vez que han aumentado su riqueza inclusiva, lo que se ha traducido en un crecimiento sostenible, puntualizó Loureiro.

A continuación, el director ejecutivo de Ecoacsa cedió la palabra a Marta Santamaría, directora técnica de la Natural Capital Coalition, coalición integrada por más de 200 entidadades e impulsora del Protocolo del Capital Natural, iniciativa dirigida a facilitar a las empresas un marco estandarizado para que midan y valoren sus impactos (tanto negativos como positivos) en el capital natural, así como las dependencias que tienen de él.

Tal y como matizó Santamaría, el desarrollo del Protocolo del Capital Natural es un ejemplo único de colaboración entre todas las organizaciones que trabajan en materia de capital natural y los diversos grupos de interés: conservacionistas, investigadores, sector empresarial, asociaciones, sector financiero y político…

La razón por la que dio comienzo el operativo de puesta en marcha del protocolo fue la necesidad de organizar todos los enfoques existentes para calcular el capital natural, profundizar en su conocimiento y facilitar a las empresas un marco estandarizado de confianza, que genera la información creíble y procesable que los directivos necesitan para tomar decisiones verdaderamente informadas.

En el desarrollo del Protocolo del Capital Natural, ha jugado un papel crítico el proceso de consultas, durante el que organizaciones y profesionales de los cinco continentes han aportado más de 3200 comentarios, así como la fase piloto. En esta última, participaron más de 50 empresas líderes, entre las que se cuentan Dow, Shell, Coca-Cola, Kering, Hugo Boss, Yorkshire Water, Nestlé, Interface, Olam y Nespresso.

La variedad de sectores de actividad, tamaño de las empresas y países de origen las compañías participantes en la fase de prueba del protocolo permitió aportar una visión más global y creíble a la hora de facilitar el marco adecuado para hacer más fácil la medición y valoración del capital natural. Esto también ha permitido que las empresas puedan beneficiarse de la comprensión de sus relaciones con la naturaleza.

Iniciativas que incorporan el capital natural a escala regional y empresarial

La segunda parte de la sesión se centró en la exposición de distintas iniciativas que incorporan el capital natural desde una óptica regional y empresarial. Así, en el primer apartado se enmarca el proyecto RECAMAN (Renta y Capital de los Montes de Andalucía), surgido en 2008 con el apoyo de la Junta de Andalucía.

El responsable de explicar esta ambiciosa iniciativa dirigida por el Grupo de Economía Ambiental (GEA) del Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP) del CSIC fue Rafael Cadenas de Llano Aguilar, coordinador de la Dirección General de Gestión de Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía. El técnico puso el acento en que se trata de un proyecto de valoración de la renta y el capital de los montes de Andalucía, que ocupan una extensión de 4 600 000 hectáreas.

El trabajo se realizó en colaboración con todos los agentes implicados y se centró en la evaluación de costes y beneficios reales, así como de los servicios ecosistémicos de los montes. Los resultados mostraron la multifuncionalidad de los montes andaluces y destacaron la existencia de un mayor valor de servicios ambientales de carbono, agua y los propios usos forestales en comparación con el valor cinegético, que no mostró un gran peso.

Por su parte, Marta Santamaría, directora técnica de la Natural Capital Coalition, explicó un estudio piloto realizado por Nespresso en Colombia en el sector cafetalero para cuantificar y monetizar el uso del agua. El agua es un recurso fundamental para la actividad del sector cafetalero, por lo que se llevó a cabo un análisis de las dependencias e impactos que la cadena de valor de Nespresso tiene sobre este recurso.

Así, se evaluaron diferentes aspectos para determinar los impactos sobre el consumo del agua y las conclusiones fueron positivas. El agua pasó de ser tratada como un coste a ser considerada una oportunidad. Además, la aplicación del Protocolo del Capital Natural en esta experiencia resultó de gran utilidad para lograr los objetivos perseguidos.

A continuación, Elio Estévez, director de Comunicación Científica de Procter & Gamble, detalló de qué manera su compañía integra el capital natural en su estrategia en los diferentes campos de su actividad en los que actúa y enumeró los objetivos marcados para 2020 en este aspecto. Entre ellos, se cuentan reducir los embalajes, lograr mejoras en los procesos de producción y de suministro, usar materiales reciclados, disminuir el empleo de fosfatos y reducir el consumo de agua y energía…

Tal y como avanzó Estévez, algunos de estos objetivos ya se han cumplido, por ejemplo, en España todas sus plantas son residuo cero y utilizan electricidad 100 % renovable.

María del Mar Català, investigadora del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA), cerró la sección dedicada a mostrar ejemplos de integración del capital natural en los procesos de decisión con el cado del proyecto Orígenes de Kelloggs, llevado a cabo con la colaboración del IRTA.

La iniciativa se situó en el Delta del Ebro, una zona de gran valor ambiental, en la que se realizó un programa voluntario de formación y asesoramiento a los agricultores, de una forma simple y totalmente aplicada, que contó con la colaboración de universidades y centros de investigación.

Gracias a la participación de todos los agentes interesados, se identificaron una serie de mejoras prácticas aplicables a la gestión del suelo, del agua, de los fertilizantes y la lucha contra plagas… El balance final del programa fue exitoso tanto para los arroceros como para el medioambiente, lo que ha llevado a un incremento de participantes en las ediciones posteriores, apuntó Català.

Estos ejemplos son una muestra de que mantener la rentabilidad y minimizar el impacto ambiental es posible.

Si quieres conocer un poco más en profundidad el proyecto Orígenes, pincha en el siguiente enlace para acceder a una entrevista que hicimos a Kati Kaskeala, directora de Comunicación Corporativa y Sostenibilidad para Kellogg en el Sur de Europa.

Fuente: ACA en Conama.

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