Objetivo: terminar con la deforestación en 2030

De los compromisos anunciados este martes en la Cumbre sobre el Clima de Nueva York, uno de los más ambiciosos fue el asumido por decenas de gobiernos, empresas, comunidades indígenas y representantes de la sociedad civil para reducir a la mitad la pérdida de las masas forestales en 2020 y a detenerla en su totalidad para 2030.

Si se logra ese objetivo, se dejarían de emitir cada año entre 4500 y 8800 millones de toneladas de CO2.

De lograrse este propósito, supondría la eliminación de entre 4500 y 8800 millones de toneladas de dióxido de carbono emitido a la atmósfera cada año, lo que equivale a «hacer desaparecer las emisiones de carbono producidas por el billón de vehículos que actualmente recorre las carreteras del mundo», recoge la nota de prensa divulgada por los responsables de la Cumbre sobre el Clima.

Naciones desarrolladas (Chile, Estados Unidos, la EU, México o Perú) y en vías de desarrollo (Ghana, Nepal o Togo); compañías de distintos sectores como Barclays, Bimbo, Danone, Johnson & Johnson, Kellogs, L´Oreal, Marcs & Spencer y Unilever; comunidades indígenas de Bangladesh, Indonesia, Nepal, Perú; ONG y otras entidades de la sociedad civil como Birdlife International, Carbon Disclosure Project, Earth Innovation Institute, Farm Africa, Forest Trends, Forest Science Center of Catalonia, International Union for Conservation of Nature, Rainforest Alliance, The Nature Conservancy, World Resources Institute, WWF e Yves Roucher Foundation Institut de France, están entre los firmantes de la Declaración de Nueva York sobre los Bosques.

El texto acordado también recoge el compromiso de reforestación de 350 000 millones de hectáreas de bosques y tierras de cultivo, «un área mayor que el tamaño de la India, lo que se traduciría en beneficios climáticos significativos y en la disminución de la presión sobre los bosques primarios».

Lo que se persigue es reducir la contaminación climática cada año más de lo Estados Unidos emite anualmente. «Los bosques no solo son una parte crítica de la solución climática, también otras acciones acordadas buscan reducir la pobreza, mejorar la seguridad alimentaria y los derechos, garantizar los derechos de los pueblos indígenas y beneficiar a las comunidades de todo el mundo», explicó Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, al dar a conocer la Declaración.

Según la primera ministra de Noruega, Emma Solberg, «la Declaración de Nueva York envía una señal inequívoca a la Cumbre de París de 2015». «La ciencia nos dice que no vamos a limitar el calentamiento global a dos grados si no realizamos esfuerzos masivos sobre los bosques. Hoy en día, los líderes con visión de futuro de los gobiernos, los negocios y la sociedad civil en conjunto han comenzado a presionar para promulgar políticas, cambiar prácticas y establecer los incentivos adecuados para poner fin a la deforestación».

Por su parte, Heru Prasetyo, jefe de la Agencia de REDD + en Indonesia, aseguró que «se trata de un compromiso serio para un desafío serio. Con la fuerte asociación de los actores clave de los gobiernos, la industria, las comunidades indígenas y locales, así como la comunidad internacional estoy seguro de que podemos lograr esta visión innovadora».

La aprobación de la Declaración viene como consecuencia de las nuevas políticas reinantes en el sector forestal y de una demanda cambiante de los bienes de consumo de las empresas y los consumidores, y de la necesidad de dotar a los pueblos indígenas de unos derechos más fuertes sobre la tierra. La deforestación en la Amazonia brasileña se ha reducido un 75 % desde 2004, y en los pasado nueve meses solo el 60 % del comercio de aceite de palma altamente intensivo en carbono asumió el reto de la deforestación cero.

«Nuestro planeta está perdiendo bosques a un ritmo de ocho campos de fútbol cada diez segundos», alertó Carter Roberts, presidente y director ejecutivo de WWF. «Hoy hemos visto compromisos importantes de las empresas, los gobiernos, la sociedad civil y los pueblos indígenas para detener esta tendencia. Ahora es el momento de llevar a cabo una colaboración urgente y ver si estos compromisos se llevan a la práctica».

Fuente: PNUD.

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