Nuevo sistema integrado que mejora el seguimiento de los ecosistemas en la agricultura y la gestión medioambiental

Un reciente estudio publicado en la revista Trends in Plant Science bajo el título Sensing the energetic status of plants and ecosystems (Detectar el estado energético de las plantas y los ecosistemas) demuestra que la consistencia emergente de la relación entre las señales bioquímicas, ópticas y olorosas emitidas por las plantas y los ecosistemas ofrece perspectivas prometedoras para el monitoreo continuo local y global de la situación energética de las plantas y los ecosistemas, y por lo tanto, de su procesamiento de la energía y la materia.

 

La luz que reflejan las plantas y el tipo de moléculas aromáticas que emiten pueden ofrecer pistas acerca de su estado fisiológico y del modo en que aprovechan la energía.

Este descubrimiento ha sido realizado por los investigadores Mireia Bartrons, Iolanda Filella, Joan Llusia y Josep Peñuelas de la Unidad de Ecología Global del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf), quienes sugieren un sistema de diagnosis basado en la luz y el olor que emiten las plantas. «Estas herramientas, más sofisticadas y menos agresivas, abren las puertas a estimar el estado fisiológico global de los bosques y los cultivos del planeta», avanzan los expertos del centro catalán.

Las investigaciones realizadas por el cuarteto de científicos revelan que la luz que reflejan las plantas y el tipo de moléculas aromáticas que emiten pueden ofrecer pistas acerca de su estado fisiológico y del modo en que aprovechan la energía. De este modo, este sistema integrado «mejorará el seguimiento de los ecosistemas tanto a nivel local como global, tanto en el ámbito de la agricultura como en el de la gestión del medioambiente», defienden los expertos del Creaf.

Cuando las plantas carecen de nutrientes o sufren las consecuencias de la sequía, se vuelven menos eficientes a la hora de transformar la energía solar en energía química durante la fotosíntesis. Ante esta circunstancia, las plantas producen varios carotenoides —pigmentos que disipan el exceso de radiación solar que no pueden procesar—. Dichos pigmentos cambian de manera característica la luz que reflejan.

«Y como los satélites tienen sensores capaces de detectar la luz que reflejan las plantas, sus imágenes nos permiten interpretar a escala planetaria el estado de salud de las plantas y los ecosistemas. De este modo, si detectamos cambios de la luz reflejada en una zona, eso indicará que algún factor está perjudicando a las plantas», explica Josep Peñuelas.

Ante situación de estrés y con el fin de comunicarse con otros seres vivos, las plantas emiten más compuestos orgánicos volátiles (COV). Así, frente a un ataque por parte de un depredador o algún agente patógeno, las plantas liberan más isoprenoides —un tipo de compuesto aromático—.

Dado que es posible medir las cantidades de isoprenoides que emite una planta o un ecosistema gracias a los importantes avances que los ecólogos han realizado en los últimos años, «podremos utilizar este valor para diagnosticar su estado de salud», matiza Peñuelas.

 

Fuente: Creaf, Trends in Plant Science.

Deja un comentario