Mirlo Positive Nature: ejemplo de emprendimiento verde y huella ambiental positiva

Los proyectos promovidos por esta iniciativa verde persiguen devolver a las Islas Canarias sus bosques autóctonos y evitar la plantación de especies foráneas que empobrecen la biodiversidad local. 

Imagen: Mirlo Positive Nature

Iniciativas como Mirlo Positive Nature son, desde luego, dignas de mención. ¿Por qué? Enseguida te ponemos en contexto y lo entenderás. Los promotores de este proyecto se toman muy en serio el hecho de que las Islas Canarias hayan sufrido durante siglos la acción de la deforestación como consecuencia de la presencia del hombre; y aunque en los últimos años han surgido proyectos que han favorecido la reforestación en varias zonas, esta se ha hecho mediante el empleo de árboles no autóctonos: ¡gran error!

Al apostar por especies arbóreas foráneas, lo que se provoca es el empobrecimiento de la biodiversidad local, ya que, por lo general, no suelen adaptarse bien al nuevo entorno y esto deriva en multitud de problemas.

La iniciativa llamada “Corona Forestal” del equipo de Mirlo Positive Nature está ubicada en el valle de la Orotava, en Tenerife, y comprende una zona de bosques naturales de pino canario situados a gran altitud. Este enclave fue deforestado en su totalidad a mediados de la década de los 50 del siglo pasado y fue posteriormente reforestado con ejemplares de pino canario y pino radiata de California. Es precisamente la presencia de esta última especie la causante de varios “inconvenientes”.

Se trata de un tipo de árbol que no resiste bien los vendavales que habitualmente afectan a Tenerife, por lo que no son capaces de evitar daños sustanciales en los bosques que conforman. Por el contrario, las masas forestales autóctonas sí que protegen adecuadamente del viento a sus “habitantes”.

Al no resistir convenientemente las embestidas del viento, este derriba los pinares de pino radiata de California, lo que provoca la muerte de la mayoría de sus ejemplares y, consecuentemente, la desaparición del bosque que integraban. Esto, a su vez, se traduce en la desprotección del suelo con las consecuencias perjudiciales que esto implica.

Lo que sucede actualmente en esta situación es que, cuando se detectan las zonas  arrasadas, se limpian los árboles derribados y se sustituyen por otros. Y lo que persiguen los responsables de Mirlo es plantar pinos autóctonos para mejorar el hábitat y favorecer la biodiversidad de la zona. ¿Interesante, verdad?

La solución

Para lograr sus propósitos, han puesto en marcha una plataforma web en la que explican detalladamente cómo alcanzarán sus objetivos, proceso que arranca con la búsqueda de la semilla (cada especie autóctona tiene su propio ritmo de floración y fructificación, por lo que habrá que esperar al momento adecuado en cada caso para recogerla).

El siguiente paso consiste en la limpieza del matorral para que los árboles que se planten «puedan crecer con buena luz», subrayan los responsables de la iniciativa. Y, a continuación, llega el momento de plantar los hoyos con una retroexcavadora para remover bien la tierra y «conseguir que el suelo tenga una buena estructura que propicie el arraigo de las plantas».

La siguiente fase es la de la plantación de los árboles con su protector correspondiente, lo que tendrá lugar con la llegada de las primeras lluvias del otoño y, después, los expertos seguirán la evolución de la plantación para estar seguros de que todo marcha como debe. A esta etapa le sigue la reposición de las plantas que no hayan conseguido crecer y la limpieza de los matorrales que hayan vuelto a salir. Si todo va sobre ruedas, las plantas que hayan prendido apenas alcanzarán el 10 % de su desarrollo.

Objetivos

En la campaña de 2013, Mirlo Positive Nature cerró el año con 520 ejemplares plantados en una superficie de 3500 ha que impedirán la liberación de 139 toneladas de CO2 a la atmósfera. Actualmente, los miembros del equipo están terminando de atar cabos para arrancar el proyecto “Corona Forestal 2014”.

 

 

Con todo lo conseguido hasta ahora y con los planes que tienen por delante, los esfuerzos y apoyos de todos los “mirlos” (amigos de la iniciativa) contribuirán a mejorar el hábitat y fortalecer la biodiversidad; recuperar una zona fundamental en la recarga de acuíferos; recuperar 29 hectáreas de bosque canario; equilibrar el índice de sostenibilidad de las Islas Afortunadas; ayudar a la conservación de especies de abejas de la zona; plantar cedros para que los mirlos capiblancos ayuden a dispersarlos y que desaparezca así esta especie del listado de árboles amenazados; y generar 11 600 toneladas de CO2 de huella de carbono positiva.

Fuente: Mirlo Positive Nature

 

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