Mapeo global de los riesgos de la sequía para detectar dónde es más necesario hacer evaluaciones futuras a escala local

Investigadores han propuesto una nueva metodología para el mapeo de la distribución global de los riesgos de la sequía que puede servir de orientación sobre en qué lugares debe realizarse una evaluación más profunda para mejorar las políticas de gestión y la preparación ante periodos de acusada escasez de agua.

Imagen: abcde2000 (Freeimages).

Los resultados obtenidos por los investigadores indican que el crecimiento de la exposición regional en los últimos años es el factor clave del riesgo de sequía, mientras que juegan un papel menos importante tanto las amenazas como la vulnerabilidad. Los autores de la investigación titulada Mapping global patterns of drought risk: An empirical framework based on sub-national estimates of hazard, exposure and vulnerability (Mapeo de los patrones globales del riesgo de sequía: Un marco empírico basado en estimaciones subnacionales sobre el peligro, la exposición y la vulnerabilidad), publicado en Global Environment Change, destacan que la Comisión Europea estima que los daños causados por la sequía en Europa durante los últimos 30 años han supuesto un coste de al menos 100 000 millones de euros. Por su parte, la Agencia Europea del Medio Ambiente ha calculado que el impacto económico medio anual como consecuencia de las sequías se duplicó en todo el continente entre 1976 y 1990 y entre 1991 y 2006, lo que ha supuesto alcanzar los 6200 M€ al año en el periodo más reciente.

Aparte de la situación en el viejo continente, tendencias similares se pueden encontrar en todo el mundo. Por ejemplo, India ha registrado al menos una sequía cada tres años en las últimas tres décadas, lo que se ha traducido en pérdidas financieras de alrededor de 149 000 millones de dólares y en 350 millones de personas afectadas en los últimos 10 años como consecuencia de este fenómeno.

Este escenario ha provocado el surgimiento de un movimiento para reducir esta amenaza global mediante un planteamiento que se aleja de un enfoque reactivo y de gestión de crisis ante la sequía e impulsa una mayor resiliencia a este fenómeno. Este enfoque cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Meteorológica Mundial.

Con el fin de fomentar dicha capacidad de recuperación, es necesario identificar las áreas que

están en mayor riesgo, para poder destinar recursos a mejorar la infraestructura y la preparación general donde más se necesita. Así, los autores de la investigación presentan un enfoque basado en datos para mapear los patrones globales de los riesgos de sequía, con la intención de identificar las regiones que podrían beneficiarse de evaluaciones locales más detalladas.

Este esfuerzo ha sido llevado a cabo por los integrantes del proyecto HELIX1, que cuenta con apoyo financiero de la Unión Europea, y la iniciativa EUROCLIMA2, un programa de cooperación regional entre la UE y Latinoamérica.

Los investigadores caracterizan el riesgo de sequía como la probabilidad de resultados negativos que surgen de la interacción entre el riesgo de sequía (potencial de ocurrencia de futuras sequías), la exposición (escala de las poblaciones totales y activos asociados en áreas propensas a la sequía) y la vulnerabilidad (propensión de los activos, etc., a ser dañados por la sequía), y utilizan la ecuación: Riesgo = Peligro x Exposición x Vulnerabilidad.

Sobre la base de estos tres aspectos independientes, producen un valor sobre el riesgo de sequía que después es empleado para determinar una clasificación del riesgo de las superficies evaluadas. En primer lugar, con el fin de validar los resultados de su enfoque, el equipo evaluó el rendimiento de la exposición y vulnerabilidad y de los modelos y analizaron la distribución espacial del riesgo de sequía y del riesgo a diferentes escalas. Para ello, utilizaron numerosos conjuntos de datos preprocesados en diferentes resoluciones espacial que en total cubren aproximadamente un 67 % de la masa total terrestre, excepto las zonas especialmente frías o áridas, para las que las medidas de sequía no son útiles.

El resultado es un mapa global del riesgo de sequía, calculado a escala subnacional administrativa, que permite una mejor coordinación dentro y entre los diferentes niveles de gobierno —desde el nivel local hasta el regional—. A continuación, los investigadores evaluaron estadísticamente la validez de sus resultados mediante la comparación de su desempeño empírico con los resultados de modelos alternativos, de forma similar al Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Los resultados de esta validación sugieren que los modelos propuestos de la exposición y vulnerabilidad son más rigurosos, consistentes y estables que los conjuntos de medidas alternativas.

Por tanto, sugieren que su mapa podría representar una herramienta importante para aquellas autoridades responsables de la aplicación de políticas en materia de sequía. Específicamente, los resultados obtenidos indican que el crecimiento de la exposición regional en los últimos años es el factor clave del riesgo de sequía, mientras que juegan un papel menos importante tanto las amenazas como la vulnerabilidad.

El estudio advierte que las proyecciones sobre el cambio climático parece que van a intensificar este problema.

El riesgo de sequía parece ser mayor en las zonas densamente pobladas y explotadas para la producción de cultivos y la ganadería, como Europa Central. Los investigadores sugieren que la gestión del riesgo de sequía a escala regional en tales áreas se beneficiaría al traducirse mejoras de los sistemas de riego y de captación de agua, así como de la diversificación de las economías regionales, lo que reduciría su dependencia de la agricultura.

Los autores aclaran que su enfoque es de arriba hacia abajo y basado en datos, lo que significa que puede estar sesgado por la incertidumbre y los errores en los valores globales aportados. Por lo tanto, hacen hincapié en que los estudios de riesgo de abajo hacia arriba en las regiones potencialmente propensas a la sequía deben utilizarse para complementar su enfoque de arriba hacia abajo.

Fuente: Science for Environment Policy.

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