Los sistemas alimentarios son ineficientes, insostenibles y responsables de la pérdida de un 60 % de la biodiversidad terrestre

El último informe del Panel Internacional de los Recursos (PIR o IRPInternational Resources Panel) Food Systems and Natural Resources (Sistemas alimentarios y recursos naturales) hace hincapié en que es necesario realizar con urgencia una revisión del sistema mundial de alimentos si el mundo aspira a erradicar el hambre, utilizar los recursos naturales de manera más eficiente y frenar los daños al medioambiente.

 

 

Es necesario reducir el exceso de consumo y el cambio de patrones alimentarios no saludables, mediante un cambio en las sociedades ricas consistente en pasar de una dieta basada en alimentos de origen animal a una dieta con mayor cantidad de vegetales. El documento identifica 12 modos de activar dichos logros. En concreto, los integrantes del IRP (consorcio formado por 34 centros científicos internacionales, 30 gobiernos nacionales y otros grupos impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente —PNUMA—) explican que los sistemas alimentarios actuales son ineficientes e insostenibles, y que son responsables de la pérdida de un 60 % de la biodiversidad global terrestre; un 24 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero; un 29 % de la sobrepesca de las poblaciones de peces comerciales; y un 20 % de la sobreexplotación de los acuíferos del mundo.

Para combatir estos problemas, el informe propone la adopción de un sistema «inteligente de los recursos» de alimentos que se fundamente en tres principios: bajo impacto ambiental, uso sostenible de los recursos renovables y uso eficiente de todos los recursos. Asimismo, también recomienda la eliminación de los subsidios perjudiciales que favorezcan la producción y las prácticas insostenibles, tales como las ayudas a los combustibles fósiles.

La lista de 12 recomendaciones clave para los gobiernos, las empresas privadas, la sociedad civil y los ciudadanos incluye:

-Reducción de las pérdidas de alimentos y los residuos.

– Alejarse de productos intensivos en recursos naturales como la carne, las «calorías vacías» y alimentos altamente procesados.

– Conectar los centros rurales y urbanos, especialmente en las regiones en desarrollo, donde los actores urbanos (por ejemplo, supermercados) podría invertir en las cadenas de suministro regionales y mejorar la posición de los pequeños productores.

– Conectar a los consumidores urbanos con el conocimiento acerca de cómo se produce y distribuye la comida que llega a sus platos informándoles sobre las consecuencias ambientales de los hábitos dietéticos y de salud.

– Proteger las zonas periurbanas alrededor de las ciudades y su uso para la producción local de alimentos.

– Desacoplar la producción de alimentos a partir de la utilización de recursos y los impactos ambientales.

– Sustitución ciertos insumos (como los plaguicidas) con los servicios del ecosistema.

El documento señala además que, a escala mundial, se espera que en la próxima década el consumo de pollo y productos lácteos aumente un 20 %, mientras que el de cerdo y ternera crecerán un 14 %.

El alto consumo de productos de origen animal y los alimentos altamente procesados pueden desencadenar costes ambientales «desproporcionados», al tiempo que socavan la salud pública debido a enfermedades relacionadas con la obesidad. Ante este escenario, los expertos del Panel Internacional de los Recursos proponen una lista de opciones que, combinadas de diversas maneras, podrían conducir a un aumento de la eficiencia de los recursos de hasta un 30 % para algunos recursos e impactos.

Algunas de estas opciones propuestas son:

– «Intensificación sostenible» de la producción agrícola, lo que implica un mayor rendimiento sin aumentar los impactos ambientales.

– Mejor conversión del alimento y una mayor productividad de los sistemas de pastoreo.
– Mayor eficiencia de nutrientes a lo largo de la cadena alimentaria.

– Mejor reciclaje de minerales en el estiércol animal y uso de subproductos o residuos de alimentos como pienso o compost.

– Sistemas de acuicultura más eficientes, con menores pérdidas de nutrientes y menor impacto en los sistemas costeros.

– Reducción del exceso de consumo y el cambio de patrones alimentarios no saludables, mediante un cambio en las sociedades ricas consistente en el paso de una dieta basada en alimentos de origen animal a una dieta con mayor cantidad de vegetales.

Pincha sobre la imagen para descargarte el documento desde nuestra Biblioteca.

 

El informe propone la adopción de un sistema «inteligente de los recursos» de alimentos que se fundamente en tres principios: bajo impacto ambiental, uso sostenible de los recursos renovables y uso eficiente de todos los recursos.

 

Fuente: PNUMA.

Deja un comentario