Los riesgos asociados al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, entre las tendencias más importantes de la próxima década

El Foro Económico Mundial (FEM), reunido esta semana en Davos (Suiza), ha lanzado la 12.ª edición de su Informe sobre los Riesgos globales (The Global Risks Report 2017), correspondiente a 2017, que sitúa los riesgos derivados del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas entre las tendencias que el mundo debe abordar con mayor urgencia durante la próxima década.

 

Por primera vez desde que comenzó a editarse este informe, cinco factores medioambientales han sido clasificados como de «alto riesgo» y «alta probabilidad». De todos ellos, los fenómenos meteorológicos extremos representan el principal riesgo global, seguido de la crisis del agua, los desastres naturales, el fracaso en la mitigación y adaptación al cambio climático y la pérdida de biodiversidad y el colapso de los servicios ecosistémicos.Junto a estas tendencias, los analistas del FEM también resaltan la desigualdad económica, la polarización social, el aumento de la independencia cibernética y el envejecimiento poblacional como asuntos críticos. Además, los riesgos medioambientales pasan a ser considerados por primera vez de «alto riesgo» y de «alta probabilidad».

El informe recaba las perspectivas de cerca de 750 expertos de todo el mundo acerca de la percepción del impacto y la probabilidad de 30 riesgos globales prevalentes, así como de 13 tendencias de fondo que podrían amplificarlos o alterar las interconexiones existentes entre ellos a lo largo de la próxima década.

Las conclusiones de este año se centran en los cinco desafíos clave que el mundo encara en la actualidad. Los dos primeros están relacionados con la economía (crecimiento económico y reformas y construcción de comunidades). Asimismo, están en consonancia con el hecho de que la disparidad de ingresos y riqueza es considerada por las respuestas analizadas en el Global Risks Perception Survey (GRPS, Informe sobre las Percepciones de los Riesgos Globales) como la tendencia más importante a la hora de determinar los desarrollos globales en los próximos 10 años.

Esto apunta a la necesidad de reactivar el crecimiento económico, pero el ánimo creciente del populismo antisistema sugiere que es posible que hayamos pasado la etapa en la que esto por sí solo remediaría fracturas sociales: la reforma del capitalismo de mercado también debe ser añadida a la agenda.

Con las sorpresas electorales de 2016 y el surgimiento de partidos radicales que amenazan la soberanía nacional y los valores en toda Europa y más allá del viejo continente, las tendencias sociales sobre la creciente polarización e intensificación del sentimiento nacional se encuentran entre los cinco riesgos más acuciantes.

De ahí se deriva el siguiente desafío: hacer frente a la importancia de la identidad y la comunidad. Cambios rápidos de las actitudes en áreas como el género, la orientación sexual, la raza, el multiculturalismo, el medioambiente, la protección y la cooperación internacional han conducido a muchos votantes —en particular a los mayores y menos educados—a sentirse dejados de lado en sus propios países. Los cismas culturales resultantes están poniendo a prueba la cohesión social y política y pueden amplificar muchos otros riesgos si no se les da solución.

Los analistas del FEM subrayan también que, aunque la política antisistema tiende a culpar a la globalización por el deterioro de las perspectivas de empleo doméstico, la evidencia sugiere que la gestión del cambio tecnológico es un asunto más determinante para los mercados de trabajo. Aunque la innovación ha creado históricamente nuevos tipos de empleos, así como destruido algunos antiguos, este proceso puede estar desacelerándose. No es casualidad que los desafíos de la legitimidad de la cohesión social y política estén coincidiendo con una fase perturbadora de cambios tecnológicos.

Por último, el quinto desafío clave es proteger y fortalecer nuestros sistemas de cooperación global. Hay ejemplos crecientes de Estados que intentan retirarse de distintos mecanismos de cooperación internacional. Un cambio duradero en el sistema global desde una perspectiva abierta a una postura más introspectiva podría suponer un desarrollo altamente perturbador. En numerosas áreas —y no menos importante la crisis en Siria y los flujos migratorios que ha provocado– cada vez dejan más claro cómo una importante cooperación mundial subyace en las interconexiones que dan forma al panorama de los riesgos.

Retos relacionados con el entorno natural

Otros desafíos que requieren cooperación se enmarcan dentro de la categoría ambiental, que este año destaca en el GRPS. Durante la última década, ha surgido un grupo de riesgos relacionados con el medioambiente, los fenómenos climáticos extremos, la mitigación y adaptación al cambio climático y la crisis del agua que caracterizan el panorama de los riesgos identificados por el GRPS. Muchos de ellos están fuertemente interconectados con otros riesgos como los conflictos y la migración. Este año, las preocupaciones medioambientales son más relevantes que nunca: los cinco riesgos encuadrados en esta categoría han sido considerados por encima de la media tanto en materia de impacto como de probabilidad.

Para seguir leyendo nuestro resumen sobre los riesgos globales identificados por los expertos del FEM, en el que nos centramos especialmente en aquellos relacionados con el medioambiente, inicia sesión o regístrate (es gratuito).

Las cinco áreas en las que es necesaria una intervención urgente, según las conclusiones recabadas por los expertos del FEM son:

1.º Crecimiento económico y reformas. En este capítulo, la desigualdad aparece como la principal tendencia susceptible de ser abordada en los próximos 10 años.

2.º Reconstrucción de comunidades. Décadas de cambios sociales y económicos rápidos han ampliado la brecha entre generaciones y los asuntos nacionales relacionados con la identidad y los valores culturales. La política es definida cada vez en mayor medida por un clima de «posverdad», lo que significa debate político emocional dirigido a generar una opinión pública dividida.

El reto en este apartado consiste en encontrar vías inclusivas para tender puentes entre las grandes diferencias, al tiempo que se preservan los derechos individuales.

3.º Gestión de las interrupciones tecnológicas. La tecnología está transformando de forma radical nuestro mundo y dando forma a la naturaleza de los riesgos que afrontamos. Por ejemplo, un 86 % de la pérdida estimada de puestos de trabajo en la industria en Estados Unidos entre 1997 y 2007 fueron causa de la automatización, en comparación con menos de un 14 %, debida al comercio. Con casi la mitad de los puestos de trabajo en riesgo como consecuencia de los cambios tecnológicos rápidos, la naturaleza misma del trabajo se está transformando.

Se necesitan nuevos sistemas colaborativos que minimicen los riesgos de la alteración social dramática y de la disparidad creciente de los ingresos.

4.º Fortalecimiento de la cooperación global. A lo largo de 2016, fuimos testigos de repetidos signos de deterioro del compromiso en materia de cooperación global y de un interés renovado en la construcción de capacidad armamentística nacional. El progreso hacia acuerdos multilaterales de comercio se desaceleró y sentencias prominentes de tribunales internacionales fueron rechazadas. Esto es una muestra de una pérdida generalizada de fe en los mecanismos de seguridad colectiva.

5.º Acción acelerada en materia de cambio climático. A pesar de que el Acuerdo de París ha sido ratificado por más de 110 países, la situación es aún crítica. Los últimos 16 años estuvieron entre los 17 años de mayor calor registrado desde que existen registros. Para limitar el riesgo de catástrofes derivadas del cambio climático, debemos mantener el aumento de la temperatura terrestre por debajo de los 2.º C. Para lograr esto, deben reducirse las emisiones entre un 40 y un 70 % para 2050 y desaparecer por completo para 2100.

Debido a las presiones tecnológicas, demográficas y climáticas intensifican el peligro de un fracaso global, se hace más necesario que nunca la colaboración a través de todos los sectores sociales para crear una visión inclusiva de cara al futuro.

Riesgos medioambientales

Por primera vez desde que comenzó a editarse este informe, cinco factores medioambientales han sido clasificados como de «alto riesgo» y «alta probabilidad». De todos ellos, los fenómenos meteorológicos extremos representan el principal riesgo global, seguido de la crisis del agua, los desastres naturales, el fracaso en la mitigación y adaptación al cambio climático y la pérdida de biodiversidad y el colapso de los servicios ecosistémicos.

Los responsables del informe hacen hincapié en que los riesgos ambientales también están estrechamente interconectados con otras categorías de riesgos. De hecho, cuatro de las 10 principales interconexiones de riesgos en el análisis GRPS de este año tienen que ver con riesgos medioambientales. Entre los más citados, cabe destacar la crisis del agua y el fracaso en la mitigación y adaptación al cambio climático.

Esto demuestra que la ineficacia en la gestión de bienes comunes globales —océanos, la atmósfera y el sistema climático— puede tener tanto consecuencias a escala local como mundial. Por ejemplo, el cambio de los patrones climáticos o la crisis del agua puede desencadenar o exacerbar riesgos geopolíticos y sociales en forma de conflictos internos o regionales y migraciones involuntarias, particularmente en zonas geopolíticamente frágiles.

Otras conclusiones del informe subrayan que en 2016 se lograron nuevos progresos a la hora de abordar el riesgo climático y otros riesgos medioambientales, dado el fuerte interés mostrado por la comunidad internacional en avanzar en la transición hacia una economía mundial baja en emisiones de carbono y resiliente al cambio climático:

– El Acuerdo de París sobre cambio climático entró en vigor el 4 de noviembre pasado y ya ha sido ratificado por 125, incluido España.

– 196 gobiernos realizaron una fuerte señal de apoyo a aplicación del Acuerdo de París, entre ellos, China, durante la pasada COP22 de Marrakech (Marruecos) de noviembre de 2016,

– La Organización Internacional de la Aviación Civil acordó una medida dirigida a garantizar que «no habrá crecimiento neto en las emisiones de la aviación después de 2020. Esta decisión es muy significativa porque tanto la aviación internacional como el transporte marítimo están fuera del alcance del Acuerdo de París.

– Por otro lado, en octubre del año pasado las Partes del Protocolo de Montreal sobre sustancias que agotan el ozono acordaron una importante enmienda que podría ayudar a evitar un aumento adicional de 0,5 ° C del calentamiento terrestre para el año 2050 mediante la reducción del uso de hidrofluorocarbonos (HFC) que tienen un alto potencial de calentamiento global.

2016 también fue mostró evidencias empíricas de que la transición económica hacia una economía baja en carbono ya está en marcha. En este sentido:

– Expertos de Bloomberg New Energy Finance informaron de que la inversión mundial en capacidad de energía renovable en 2015 se situó en los 266 000 millones de dólares, más del doble de las asignaciones para nueva capacidad de carbón y gas.

– La Agencia Internacional de la Energía (AIE) informó de que el total de generación de energía renovable ha sobrepasado por primera vez a la producción de energía de las centrales eléctricas de carbón y que, en los últimos dos años, se ha registrado un desacoplamiento de las emisiones de gases de efecto invernadero del crecimiento económico.

Puedes descargarte el informe completo sobre los riesgos globales que afronta el mundo en la próxima década pinchando sobre la imagen.

 

Otras conclusiones del informe subrayan que en 2016 se lograron nuevos progresos a la hora de abordar el riesgo climático y otros riesgos medioambientales, dado el fuerte interés mostrado por la comunidad internacional en avanzar en la transición hacia una economía mundial baja en emisiones de carbono y resiliente al cambio climático

 

Fuente: Foro Económico Mundial.

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