Los retos de la comunicación y la educación sobre el cambio climático y la huella de carbono de los alimentos, a debate

Ayer arrancó la XIII edición del seminario permanente «Respuestas desde la Educación y la Comunicación al Cambio Climático» en la sede del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM) en la localidad segoviana de Valsaín. El encuentro reúne a un grupo de expertos de distintos ámbitos de actividad de los sectores público y privado, la academia y la sociedad civil que analizarán hasta mañana las relaciones entre la alimentación y el cambio climático, los retos que enfrentan tanto la comunicación como la educación sobre este fenómeno global y compartirán experiencias participativas frente al cambio climático.

Imagen: Jesús de la Osa.

El encuentro reúne a un grupo de expertos de distintos ámbitos de actividad de los sectores público y privado, la academia y la sociedad civil que analizarán hasta mañana las relaciones entre la alimentación y el cambio climático, los retos que enfrentan tanto la comunicación como la educación sobre este fenómeno global y compartirán experiencias participativas frente al cambio climático.

La inauguración del XIII Seminario Respuestas desde la Educación y la Comunicación al Cambio Climático, coorganizado por el CENEAM y la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), ambos organismos dependientes del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), contó con la presencia de Valvanera Ulargui, directora de la OECC, Montserrat Fernández San Miguel, directora adjunta del Organismo Autónomo Parques Nacionales (OAPN), y Javier Pantoja, director del CENEAM.

Valvanera Ulargui subrayó durante su discurso que «el difícil reto que afrontamos es el de explicar y transmitir el problema del cambio climático y qué soluciones tiene para que el ciudadano de a pie se implique activamente». Para ello, considera «esencial que, entre todos, colaboremos en la construcción de una sociedad baja en carbono porque todos somos actores y tenemos una responsabilidad individual, sin olvidar por ello la trascendencia de nuestra participación en la acción colectiva de sensibilización y divulgación».

Además, la directora de la OECC compartió una propuesta interesante con los asistentes: actualizar la iniciativa «Un millón de compromisos por el clima» por «Comunidad por el clima» y vincularla con la medición y reducción de la huella de carbono.

El propósito del programa diseñado para la edición 2016 del seminario persigue abordar una temática que generalmente es relegada a un segundo plano cuando se difunde información relacionada con la huella de carbono: la relación entre la alimentación y el cambio climático. Y es que a pesar de que las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la agricultura (incluidas la silvicultura, la pesca y la ganadería) representan una nada despreciable quinta parte de las emisiones de GEI mundiales, cuando se difunden las causas del cambio climático se tiene a centrar la atención en las actividades asociadas con la quema directa de combustibles fósiles (industria o transporte).

Con el fin de poner sobre la mesa la importancia que la huella de carbono alimentaria representa a escala global, uno de los paneles del seminario está dirigido a enmarcar esta cuestión con la participación de Marta Rivera, científica experta en seguridad y soberanía alimentaria de la Universidad de Vic, y la exposición de tres ejemplos de iniciativas prácticas orientadas a reducir la huella de carbono de la alimentación a través del consumo responsable.

El segundo panel temático ofrece una panorámica de cuatro tesis doctorales, leídas en 2016 por personas pertenecientes al seminario, que se centran en aspectos sociales del cambio climático. En el marco de este apartado, Jesús Rivillo, sociólogo y doctor por la Universidad Complutense, compartió con la sala los interesantes resultados cosechados en su investigación sobre el cambio climático y los desplazamientos humanos. Según sus datos, entre 2008 y 2013 hubo 165 millones de refugiados climáticos, quienes «conocen quiénes son y dónde están los responsables del cambio climático», aseguró.

Por su parte Gemma Teso, del Grupo de investigación Mediación Dialéctica de la Comunicación Social (MDCS) de la Facultad CC de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), expuso el excelente trabajo abordado en su tesis «Comunicación y representaciones del cambio climático: el discurso televisivo y el imaginario de los jóvenes españoles».

Una de las principales conclusiones derivadas de esta investigación es que el medio televisivo otorga poca relevancia al cambio climático, fenómeno que aparece «fundamentalmente en los programas informativos diarios, sin una periodicidad estable y de la mano de la agenda política, la presentación de estudios o proyectos científicos, las catástrofes naturales y las alteraciones meteorológicas. El tratamiento televisivo del cambio climático se caracteriza por su superficialidad y falta de contextualización», en lo que influyen la «línea editorial del medio y las condiciones económicas y empresariales, tanto en los recursos asignados para su cobertura como en las fuentes consultadas».

Además, «la mayoría de los jóvenes cree en la existencia del cambio climático y en su origen antropogénico, si bien esta creencia y la preocupación que manifiestan no se corresponden con su percepción del riesgo ni con su nivel de implicación personal a la hora de combatirlo».

A continuación, su compañero Juan Carlos Águila presentó las principales conclusiones de su tesis doctoral «La comunicación del cambio climático: Análisis del discurso de los telediarios españoles sobre las cumbres de Cancún y Durban».

Entre ellas, destacó que «las noticas espectacularizan el cambio climático con catástrofes y desastres» y que «un 79 % de las noticias de los telediarios sobre este fenómeno aparecen en las televisiones públicas». Además, incidió e que se trata de un «tema liviano en los informativos, al igual que sucede con el resto de noticias ambientales». A raíz de esto, lanzó una advertencia: «Los temas ambientales no son interesantes como noticias, pero desafían el sistema económico».

Águila también llamó la atención sobre el hecho de que «la especialización periodística de los profesionales que cubren las informaciones relacionadas con el cambio climático es exigua o inexistente».

Por último, Francisco Heras, coordinador de Educación y Cooperación Ambiental del CENEAM, comentó los principales hallazgos realizados en su tesis doctoral sobre «Representaciones sociales del cambio climático en España: aportes para la comunicación» y destacó que «hay que hablar más de cambio climático, pero hablando de lo que realmente importa».

Asimismo, aportó algunos datos que llaman a una profunda reflexión: «Entre 2008 y 2012, se ha registrado una pérdida de relevancia del cambio climático», tanto en los medios de comunicación como en el ámbito político. Y resumió en cuatro los principales desafíos a los que deben hacer frente la comunicación y la educación sobre esta materia. Estos son «evitar que bajemos la mirada, prevenir las respuestas defensivas, facilitar la comprensión del fenómeno y sus implicaciones e inspirar el cambio».

La sesiones programadas para hoy y mañana del seminario mantendrán otros dos elementos clásicos en estas citas anuales: por un lado, el mercadillo de experiencias, en el que los participantes que así lo desean realizan presentaciones breves de las iniciativas que están desarrollando y los proyectos que están preparando para recibir valoraciones y sugerencias por parte de los asistentes. Y, en segundo lugar, los talleres prácticos, en los que se exploran fórmulas activas de aprendizaje y deliberación.

Fuente: XIII Seminario Respuestas desde la Educación y la Comunicación al Cambio Climático, Magrama.

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