Los países que invierten más en conservación logran mejores resultados en biodiversidad

Una investigación llevada a cabo por un equipo multidisciplinar e internacional de científicos publicada Nature confirma que los países que gastan más dinero en conservación tienen menos biodiversidad amenazada de extinción. Además, también han descubierto que las naciones que dirigen menos fondos a conservar los ecosistemas naturales y la biodiversidad ven relegado al olvido cada ápice de su diversidad biológica en mayor medida.

Imagen: José M.ª Salamanca.

Una investigación llevada a cabo por un equipo multidisciplinar e internacional de científicos publicada Nature confirma que los países que gastan más dinero en conservación tienen menos biodiversidad amenazada de extinción. Investigadores de distintas instituciones académicas y centros de investigación de Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido han dedicado siete años a compilar y analizar un conjunto de datos que ha rastreado 3000 millones de gastos anuales en conservación de 192 países. Los resultados logrados han sido recogidos en el artículo Reductions in global biodiversity loss predicted from conservation spending (Reducciones en la pérdida de biodiversidad global predichas por el gasto en conservación).

La publicación detalla que los científicos desarrollaron, con la ayuda de dicho conjunto de datos, un modelo que puede predecir dónde pueden proteger mejor la biodiversidad las inversiones destinadas a ese fin. De ese modo, los responsables de la toma de decisiones podrán pronosticar qué logros alcanzarán los gastos en conservación en varios escenarios de crecimiento y desarrollo específicos de cada país.

Detener la pérdida global de biodiversidad es fundamental para el Convenio sobre la Diversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, pero el éxito hasta la fecha ha sido muy limitado. Un factor determinante para alcanzar estos objetivos es la financiación comprometida con mantener la diversidad biológica; sin embargo, las decisiones de financiación se ven obstaculizadas por una incertidumbre considerable sobre el posible impacto de cualquier inversión en conservación.

Para una mayor efectividad, se requiere un modelo basado en la evidencia que muestre cómo el gasto en conservación reduce cuantitativamente la tasa de pérdida de biodiversidad.

Es precisamente esto lo que demuestran los científicos que han participado en este trabajo. Muestran cómo su modelo cuantifica empíricamente la inversión en conservación entre 1996 y 2008, periodo en el que queda patente que la pérdida de biodiversidad se redujo un 29 % de media en 109 países (signatarios del Convenio sobre la Diversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible).

Además, también se prueba que los cambios de biodiversidad en los países signatarios pueden predecirse con gran precisión, mediante el uso de un modelo dual que equilibra los efectos de la inversión en conservación con los del crecimiento económico, agrícola y poblacional (presiones de desarrollo humano).

Los tomadores de decisiones pueden usar este modelo para pronosticar la mejora que cualquier presupuesto de diversidad biológica propuesto alcanzaría bajo varios escenarios de presión del desarrollo humano, y después comparar estas previsiones con cualquier objetivo de política elegido.

Según los autores del artículo, «el impacto del gasto disminuye a medida que aumentan las presiones del desarrollo humano, lo que implica que es posible que la financiación deba aumentar con el tiempo. El modelo ofrece una herramienta flexible para equilibrar los Objetivos de Desarrollo Sostenible del desarrollo humano y el mantenimiento de la biodiversidad, al predecir los cambios dinámicos en la financiación de la conservación que se necesitarán a medida que avance el desarrollo humano».

Arne Mooers, uno de los autores de la investigación y profesor de Biodiversidad, Filogenia y Evolución de la Universidad Simon Fraser (SFU, por sus siglas en inglés) de Canadá, subraya que «uno de nuestros hallazgos más interesantes es que la misma cantidad de dinero logra mejores resultados en los países más pobres que en los países más ricos. Esto puede deberse a que muchas especies ya se han perdido en los países más ricos, lo que hace que el gasto en conservación sea en realidad menos efectivo».

El estudio también revela que el rápido crecimiento económico tiene un impacto negativo en los gastos de conservación, lo que sugiere que el desarrollo económico prevalece sobre la conservación en los países en rápido desarrollo», continúa el experto. Según su criterio, «los gobiernos deberían doblar la conservación en esos países, como Indonesia, para lograr un resultado de beneficio mutuo».

 

Fuente: Nature, SFU.

 

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