Los negociadores de la COP21 acuerdan el borrador del pacto global sobre el cambio climático

El plenario de la 21.ª Conferencia de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático alcanzó en París este sábado pasado un acuerdo sobre el borrador del acuerdo mundial sobre el clima. En las 48 páginas que conforman esta última versión del pacto global aún quedan muchos temas por consensuar, pero el objetivo a partir de hoy es que sea discutido por los ministros de todos los países de manera que los asuntos pendientes queden resueltos definitivamente el próximo viernes 11 de diciembre, día en el que concluye la COP21.

 Imagen: Conexión COP.

Los negociadores de los 195 países reunidos en el Grupo de Trabajo Especial sobre la Plataforma de Durban para una Acción Reforzada (ADP, por sus siglas en inglés )  entregaron el borrador a Laurent Fabius, ministro de Relaciones Exteriores de Francia y presidente de la COP21, el sábado por la tarde. Los negociadores de los 195 países reunidos en el Grupo de Trabajo Especial sobre la Plataforma de Durban para una Acción Reforzada (ADP, por sus siglas en inglés —órgano de negociación encargado de alcanzar un acuerdo que ponga al mundo en el camino de limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 2 ºC—), entregaron el borrador a Laurent Fabius, ministro de Relaciones Exteriores de Francia y presidente de la COP21, el sábado por la tarde. De esta manera, la responsabilidad del avance para cerrar el pacto definitivo recae ahora en la Presidencia francesa y los ministros de las Partes que llegarán hoy a la capital gala.

La directora de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), Valvanera Ularqui, aseguró al conocer el anuncio del borrador que «este documento es un paso en la buena dirección que demuestra la voluntad de las partes de alcanzar un acuerdo ambicioso en el marco de las negociaciones». Además, subrayó que el texto recoge avances en áreas importantes como en los artículos relativos a la adaptación a los impactos del cambio climático y creación de capacidades, que era una de las demandas de los países en desarrollo.

¿Qué temas clave recoge el documento y en qué artículos y páginas son abordados? ¿Qué puntos han quedado fuera? ¿Cómo se estructura esta versión? ¿Cómo ha transcurrido el calendario hasta la entrega del borrador? Los responsables de Climate Trackers del portal divulgativo Conexión COP han elaborado una infografía que da respuesta a todos estos puntos. Pincha sobre la imagen y la verás ampliada y en su versión completa.

 

El borrador indica que aún existe oportunidad para que los esfuerzos de los países se dirijan a mantener el aumento de la temperatura del planeta por debajo de 1,5° C, un objetivo más ambicioso que los 2° C recomendados por la comunidad científica.

 

Pérdidas y daños

El texto conserva el mecanismo de Pérdidas y daños, concebido para que las poblaciones más vulnerables puedan ser compensadas frente a las consecuencias del cambio climático (fenómenos extremos, incremento del nivel del mar…). Su mantenimiento es signo de que existe voluntad de las Partes para que los más vulnerables puedan recuperarse. La definición acerca de cómo funcionará este mecanismo debe concretarse esta semana.

1,5 ºC

El borrador indica que aún existe oportunidad para que los esfuerzos de los países se dirijan a mantener el aumento de la temperatura del planeta por debajo de 1,5° C, un objetivo más ambicioso que los 2° C recomendados por la comunidad científica.

Manuel Pulgar Vidal, ministro peruano de Medio Ambiente y presidente de la pasada COP20 de Lima, ha asegurado en torno a la discusión sobre los 1,5 o los 2 º C: «me parece positivo que ya exista un consenso que antes no se tenía para saber que no podemos bajar la meta de los 2° C por las consecuencias catastróficas que el mundo enfrentaría. Si más adelante la ambición aumenta a 1,5° C, será producto de un trabajo coordinado a nivel global».

Por su lado, los países más directamente afectados por el impacto del cambio climático presionan por bajar fijar la ambición en los 1,5º C, sin embargo, los compromisos anunciados hasta el 31 de octubre (155 países) situarían el escenario en los 2,7º C antes de finales de siglo.

Para limitar la subida de la temperatura de la Tierra a 1,5º C este siglo, será necesario un nivel de ambición mayor del establecido hasta ahora en la rebaja de las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto, según un informe del Banco Mundial de 2014, es técnica y económicamente viable si se imprime más urgencia a la acción climática se asumen mayores costes.

Por su parte, un informe del Banco Mundial de 2014 afirma que el objetivo de 1.5°C es técnica y económicamente factible, que requiere de una acción más rápida y con mayores costos, pero que lograría evitar algunos de los desastres climáticos más importantes.

Objetivos a largo plazo

El borrador mantiene tanto el objetivo a largo plazo como el objetivo mundial de adaptación, pero aún quedan muchas opciones por definir.

Derechos humanos, pendientes de inclusión

La necesidad de que el acuerdo incluya un enfoque de derechos humanos es aún una posibilidad. Sin embargo, existen varios países desarrollados que no están de acuerdo.

No hay consenso en torno a la diferenciación entre países

El asunto sobre cómo dividir a los países es aún polémico. Determinar las responsabilidades comunes pero diferenciadas es uno de los temas que más trabajo está generando a los países. Hay naciones partidarias de cambiar la barrera que divide a las naciones desarrolladas de las que están en desarrollo. Al respecto, Enrique Maurtua, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), ha explicado que «es muy importante que el tema de la diferenciación esté claro, porque los países de Latinoamérica no tienen estatus de países menos desarrollados y tampoco tienen un rol de un gran poder económico, para poder asumir compromisos a gran escala y que no se podrían cumplir. Es muy relevante que las diversas capacidades estén reflejadas en el texto».

La financiación necesaria

Apenas ha habido cambios en el capítulo dedicado a la financiación climática. Los temas claves son quién financiará, para qué y cómo se mantendrá en el tiempo. A este respecto Marcela Jaramillo, experta en políticas del Programa de Financiación Climática Internacional de E3G aboga por lo «fundamental que es definir cómo será la financiación. Además, también se necesita claridad sobre la ambición pre2020. Sin embargo, aún está pendiente de concreción definir la financiación necesaria para una transformación mundial baja en carbono y con resiliencia climática. Venezuela, por ejemplo, no acepta esa opción».

Por su parte, numerosos países ricos quieren que la división hasta ahora establecida entre países desarrollados y en desarrollo se modifique para que un mayor número de economías emergentes asuman los objetivos de reducción de emisiones y se conviertan también en donantes de fondos para el clima.

Financiación anunciada

Antes del arranque de la COP21, diversos gobiernos, bancos multilaterales de desarrollo y fondos climáticos anunciaron su apuesta por la financiación climática. Desde la Secretaría de la CMNUCC han recopilado estos anuncios gracias a la consulta de diversas fuentes públicas y han elaborado un gráfico interactivo en el que se muestran en detalle las financiaciones comprometidas.

 

Antes del arranque de la COP21, diversos gobiernos, bancos multilaterales de desarrollo y fondos climáticos anunciaron su apuesta por la financiación climática.

 

Climate Action 2016

El mismo sábado, Día de la Acción en la COP21, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, anunció que un amplio grupo de organizaciones y personalidades ha creado una alianza llamada Climate Action 2016 para mantener el impulso de la acción comprometida para hacer frente al cambio climático entre las distintas partes interesadas.

Los organismos y personalidades que apoyan esta iniciativa son el Banco Mundial, el Fondo Global para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés), el Pacto de los Alcaldes, Michael Bloomberg, enviado especial para las Ciudades y el Cambio Climático de la Secretaría General de las Naciones Unidas, el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), We Mean Business y la Universidad de Maryland.

La misión de Climate Action 2016 consiste en catalizar los esfuerzos de implementación en curso y materializarlos en acciones viables y concretas que ayuden a las ciudades a hacer frente al cambio climático a través de iniciativas de gestión sostenible del uso del suelo, impulso de la resiliencia, eficiencia energética, movilidad sostenible, financiación climática y a facilitación de herramientas que les permitan adoptar las mejores decisiones en materia climática.

Las ONG reclaman más ambición

Por su lado, desde distintas ONG han realizado su análisis del borrador aprobado el sábado pasado y destacan que no existen «avances significativos y siguen quedando pendientes las discusiones centrales del próximo acuerdo de París. Un acuerdo que ni tan siquiera menciona el término de energías fósiles, ni la necesidad de dejar al menos el 80 % de sus reservas bajo el suelo, ni subraya que la situación actual es consecuencia de un modelo depredador de recursos. Se sigue apuntalando un nuevo “capitalismo verde”, que no es más que una huida hacia delante del mismo modelo que nos ha traído a la situación actual, en el que persisten falsas soluciones y no se ataca la fuente principal de las emisiones de gases de efecto invernadero».

«Un acuerdo que obvie la necesidad de un cambio de modelo basado en la agroecología, la producción distribuida mediante energías renovables y un nuevo modelo de sostenibilidad es el único camino para frenar el camino hacia el colapso ambiental al que nos dirigimos», defienden desde Ecologistas en Acción.

 

Fuente: CMNUCC, Conexión COP.

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