Los negociadores climáticos reunidos en Bonn sentarán las bases para que el Acuerdo de París opere de forma efectiva

Este lunes dio comienzo en Bonn (Alemania) la 44.ª sesión del Órgano Subsidiario de Ejecución (SBI 44) y del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (SBSTA 44), así como la primera reunión del Grupo de Trabajo Especial sobre el Acuerdo de París (APA 1, por sus siglas en inglés). Los representantes de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) que asisten deben establecer disposiciones que faciliten, incentiven y hagan cumplir la acción a escala nacional de forma existosa de manera que el Acuerdo de París comience a operar de forma efectiva.

 Imagen: CMNUCC.

El proceso de examen técnico (Technical Exammination Process, TEP) que se está llevando a cabo en Bonn deberá centrarse en identificar soluciones prácticas que cierren la brecha de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y los obstáculos que impiden la puesta en práctica de estas soluciones.

Los compromisos climáticos hasta ahora presentados por los países en forma de Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC, por su acrónimo inglés) o INDC (Contribuciones Nacionales Previstas y Determinadas, en el caso de las presentadas por naciones que no hayan ratificado el Acuerdo de París) son insuficientes para lograr mantener el aumento de la temperatura terrestre en el límite de los 2 ºC. Por este motivo, el proceso de examen técnico (Technical Exammination Process, TEP) que se está llevando a cabo en Bonn deberá centrarse en identificar soluciones prácticas que cierren la brecha de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y los obstáculos que impiden la puesta en práctica de estas soluciones.

De aquí a 2018 se tendrá que diseñar una hoja de ruta que recoja los pasos que han de darse para abordar dichas barreras y hacer viable una implementación real de las soluciones.

En 2018 es cuando tendrá lugar el diálogo de facilitación para hacer balance de los esfuerzos colectivos realizados por las Partes para cumplir los compromisos del Acuerdo de París. Esta revisión deberá tener en cuenta los resultados pertinentes del próximo informe especial del IPCC sobre los 1,5 °C y los informes de síntesis de las INDC (última versión).

Otro asunto que está siendo tratado en Bonn estos días es cómo armonizar los planes nacionales de reducción de emisiones con los compromisos climáticos de manera que se dé un apoyo adecuado a los países en desarrollo y se ofrezca una visión clara de los cobeneficios económicos, sociales y ambientales que acompañan a un desarrollo bajo en carbono.

Financiación climática

El asunto farragoso de la financiación climática también ocupa un lugar destacado en el orden del día de los negociadores. La incertidumbre reinante en esta materia y la escala y alcance de las finanzas climáticas requiere con urgencia un plan de trabajo para cumplir el objetivo de aportar 100 000 millones de dólares (algo más de 86 000 millones de euros) anuales para ayudar a las naciones en desarrollo en su transición hacia la adaptación al cambio climático.

En lo que respecta a este tema, deberá llegarse a un acuerdo sobre un apoyo financiero a los países más vulnerables adecuado y previsible para que puedan hacer frente a los impactos del cambio climático, en especial a través del mecanismo de pérdidas y daños.

Transparencia, balance global y mecanismo para el desarrollo sostenible

Los expertos reunidos en la ciudad alemana hasta el próximo día 26 de mayo también tienen sobre la mesa la negociación sobre el marco de transparencia del Acuerdo de París (Artículo 13), y en particular, los informes que deberán emitir los países sobre sus emisiones de gases de efecto invernadero (Artículo 4). Además, han de reglamentar el mecanismo de balance global (global stocktake, recogido en el Artículo 14), la revisión quinquenal propuesta en el pacto universal adoptado en la COP21 sobre el impacto de las acciones de cambio climático de los países. Cada nación debe presentar un plan de acción climática cada lustro para medir la evolución registrada en la consecución de los compromisos adquiridos. El primer balance global tendrá lugar en 2023 y a partir de entonces, cada cinco años.
La reglamentación del mecanismo para el desarrollo sostenible recogido en el Artículo 6 del del Acuerdo de París para reducir emisiones de manera cooperativa a la vez que se fomenta el desarrollo sostenible de los países también está entre la lista de temas que deben resolverse. Por último, otros asuntos pendientes son definir cómo se contabilizarán los recursos financieros provistos para la acción climática, la forma en que los insumos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) serán considerados en el balance global, y la elaboración del mecanismo tecnológico, que se enfoca en el desarrollo y transferencia de tecnología.

 

Fuente: ECO, Conexión COP.

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