Los grandes felinos, protagonistas del Día Mundial de la Vida Silvestre

La conmemoración del Día Mundial de la Vida Silvestre se centra este año en los grandes felinos, esos magníficos predadores que viven amenazados por todo el planeta. Las principales causas de su declive son la caza furtiva, la pérdida de hábitat y presas y el comercio ilegal de especies salvajes, prácticas que requieren acciones internacionales, nacionales y personales urgentes para garantizar su supervivencia, como el monitoreo de la corrupción a lo largo de toda la cadena de suministro de productos silvestres y la extensión de buenas prácticas en la gestión de la vida salvaje por parte de las comunidades locales.

Imagen: CITES:

La conmemoración del Día Mundial de la Vida Silvestre se centra este año en los grandes felinos, esos magníficos predadores que viven amenazados por todo el planeta. Las principales causas de su declive son la caza furtiva, la pérdida de hábitat y presas y el comercio ilegal de especies salvajes.Un siglo atrás, África contaba con una población de alrededor de 200 000 leones, mientras que hoy están extintos en 26 países africanos y han desaparecido de más de un 90 % de su rango histórico. En las últimas dos décadas, la población de leones ha disminuido un 43 % y, en el caso de los tigres, la caída ha sido de un 95 %.

Las principales causas de este declive son la caza furtiva, la pérdida de hábitat y presas y el comercio ilegal de especies salvajes.

Estas amenazas también las sufren otros felinos carismáticos como el jaguar, el leopardo, el puma, el leopardo de las nieves o la pantera nebulosa. Todas estas especies están representadas en el continente africano, asiático y americano, por lo que tienen una presencia prácticamente mundial.

Es necesario llevar a cabo con urgencia acciones internacionales, nacionales y personales para garantizar su supervivencia, ya que los delitos contra la vida silvestre se encuentran entre los crímenes más lucrativos a escala global. De hecho, son el cuarto delito más lucrativo, según un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), por detrás del tráfico de drogas, de personas y de armas.

El informe explica que cerca de 7000 especies diferentes han sido contabilizadas en más de 164 000 incautaciones que afectan a 120 países. Esto es indicativo de que los crímenes contra la vida silvestre no se limitan a ciertos países o regiones. No se trata de un intercambio que involucra bienes exóticos de otros países que son enviados a mercados lejanos.

Se comercian miles de especies en todo el mundo, que son utilizadas por las personas en su vida diaria con fines alimentarios, de vivienda, tratamientos de salud, turismo ecológico, productos cosméticos y de moda. Pueden estar ocultos a simple vista, sin embargo todos somos potencialmente cómplices y todos compartimos una responsabilidad para actuar donde podamos.

Del mismo modo que sucede con todas las formas de crimen organizado y tráfico de personas, los delincuentes explotan las lagunas legislativas, relacionadas con la aplicación de la ley y el sistema de justicia criminal.

En la actualidad, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES), que este año conmemora su 45 ° aniversario, regula el comercio en más de 36 000 especies de fauna y flora (incluyendo sus productos derivados), con el fin de garantizar su supervivencia en el medio silvestre y beneficiar el sustento de las poblaciones locales y el medioambiente mundial. Pero aún quedan millones de especies en peligro, pero no están cubiertas por la Convención. Hay especies protegido bajo nacional específico legislación que no está restringida en el comercio internacional.

Si queremos tomarnos en serio los crímenes forestales y contra la vida silvestre, tenemos que apuntalar nuestras respuestas colectivas y cerrar dichas lagunas. Para ello, los países afectados por estas malas prácticas deben recibir apoyo para fortalecer su capacidad de proteger su patrimonio natural. El comercio internacional debe ser monitoreado y controlado para asegurar que la vida silvestre adquirida ilegalmente no ingresa en las corrientes de comercio ilegal y que se reduce la demanda insostenible de productos silvestres. La corrupción debe ser vigilada a lo largo de toda la cadena de suministro y todos estos esfuerzos deben coordinarse para lograr un efecto estratégico óptimo.

Desde la UNODC se está trabajando sobre el terreno para ayudar a los países a conseguir precisamente estos objetivos, a través de un Programa Global de Lucha contra los Delitos a la Vida Silvestre y Forestales, además de mediante el Programa de Control de Contenedores (alrededor de un 90 % de todo el comercio mundial se realiza a través de contenedores marítimos, de los que más de 500 millones se envían anualmente a la cadena de suministro comercial, y de esta cantidad, menos de un 2 % son inspeccionados) para dar una respuesta integral a las operaciones transnacionales del crimen organizado.

Otras vías para impulsar la conservación de los ejemplares de fauna y flora emblemáticos de nuestro mundo es la extensión de las mejores prácticas en la gestión comunitaria de la vida silvestre. Entre estas, un informe derivado de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) mencionaba la necesidad de dar más voz a las comunidades locales en la toma de decisiones y en el desarrollo de políticas que las afectan, un mejor otorgamiento de derechos parte de los gobiernos a las comunidades indígenas y locales para gestionar y beneficiarse de las medidas de conservación y uso sostenible de la vida silvestre, la aplicación efectiva contra el comercio ilegal de especies salvajes y la participación de la comunidad puede y debería ser reforzado, y la explicación a los integrantes de las comunidades locales de las razones, derechos y beneficios derivados de apoyar y participar activamente en la conservación de las especies y la lucha contra la caza furtiva.

Fuente: CITES.

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