Los ecosistemas europeos se enfrentan a una creciente presión para mantenerse saludables

Los ecosistemas europeos se enfrentan a una creciente presión para mantenerse saludables en un marco de creciente contaminación, sobreexplotación, expansión urbana y efectos del cambio climático, según el informe Mapping and assessing the condition of Europe´s ecosystems: progress and challenges (Mapeo y evaluación del estado de los ecosistemas europeos: avances y desafíos), de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA).

El documento publicado por los expertos de la agencia comunitaria ofrece una instantánea sobre la salud de los ecosistemas de Europa, e identifica las principales lagunas en relación a la disponibilidad de datos y que es fundamental cubrir para evaluar adecuadamente la salud de muchos ecosistemas europeos.

Entre las conclusiones de los investigadores, se destaca que resulta necesario mejorar tanto el mapeo como la evaluación de los ecosistemas para comprender los problemas que enfrentan estos sistemas naturales, así como para gestionar su adecuada restauración con el fin de mantener estos ecosistemas vitales para la sostenibilidad en la Tierra.

El bienestar de nuestras sociedades depende en gran medida de nuestros ecosistemas florecientes, que proporcionan los pilares básicos de nuestra supervivencia diaria como suelo fértil, agua dulce, polinización, protección natural frente a las inundaciones y regulación del clima. Este capital natural se está degradando o se pierde como resultado de la actividad humana.

El informe de la AEMA se centra en ocho tipos generales de ecosistemas europeos: urbano, tierras de cultivo, pastizales, brezales y arbustos, parcelas forestales y bosques, humedales, el agua dulce y marina. Así, los científicos han evaluado las presiones y desafíos que enfrentan cada uno de ellos, así como los impactos en los hábitats y especies.

Resultados clave

– Un análisis de los datos muestra que algunos de los ecosistemas más sensibles como los páramos, humedales y los recursos de agua dulce están altamente concentradas en un pequeño número de países, lo que podría aumentar su vulnerabilidad ante los cambios ambientales.

– Se ha detectado que una proporción sustancial de estos ecosistemas muy vulnerables no están protegidos en el marco de la Red Natura 2000, de zonas marinas protegidas o zonas similares que tienen como objetivo preservar los hábitats y la biodiversidad.

– Más de la mitad de todos los hábitats y las especies cubiertas por la Directiva de Hábitats de la UE están en condición «desfavorable», y su estado de conservación disminuye generalmente o se mantiene estable, con solo una pequeña proporción que «mejora».

– Una evaluación inicial ha revelado que el cambio en los hábitats (incluidas la contaminación, la pérdida de hábitat y la fragmentación) es la situación que mayor impacto global ha tenido en los ecosistemas hasta la fecha. Presiones como cargas de nutrientes y la contaminación siguen aumentando y todos los tipos de ecosistemas sufren una mayor presión debido al cambio climático y las especies exóticas invasoras, lo que da lugar a efectos negativos adicionales.

Por otro lado, los expertos advierten que las principales lagunas en el conocimiento y los datos tendrán que ser resueltos para mejorar las evaluaciones futuras de los ecosistemas europeos. En concreto, existe una ausencia de datos sobre los ecosistemas urbanos y marinos, lo que se traduce en falta de comprensión de los efectos combinados de múltiples presiones que enfrentan. También se echan en falta datos espaciales detallados para los impactos de mapeo sobre la biodiversidad, además de una comprensión adecuada de los vínculos entre la condición de los ecosistemas, la biodiversidad y la prestación de servicios de los ecosistemas.

Al pichar sobre la imagen, puedes descargarte el informe completo desde nuestra Biblioteca.

 

Se ha detectado que una proporción sustancial de estos ecosistemas muy vulnerables no están protegidos en el marco de la Red Natura 2000, de zonas marinas protegidas o zonas similares que tienen como objetivo preservar los hábitats y la biodiversidad.

Fuente: AEMA.

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