Los compromisos europeos no se lograrán sin la bioenergía: representa un 61 % de la cuota de renovables, según Aebiom

La Asociación Europea de la Biomasa (Aebiom) acaba de publicar su Informe Estadístico 2016, que proporciona una descripción en profundidad del sector de la bioenergía en los 28 Estados miembros de la Unión Europea. Algunas de las conclusiones más destacadas subrayan que la dependencia comunitaria de los combustibles fósiles ha ido en aumento en los últimos años (se ha pasado de un 45,6 % en 1995 a un 87,4 % en 2014), que la dependencia energética de la UE es de las más elevadas del mundo (53 %, frente a menos de un 20 % de China y EE. UU.) y que la contribución de la bioenergía a los objetivos de la UE para 2020 es crucial. En 2014 ya representó un 61 % de la cuota de renovables.

 

La dependencia energética de la UE es de las más elevadas del mundo: 53 %, frente a menos de un 20 % de China y EE. UU.

En este sentido, se espera que la bioenergía contribuya notablemente a la meta comunitaria de lograr un 20 % de generación de energía con fuentes renovables. Ya en 2014, la bioenergía generó 107 212 kilo toneladas equivalentes de petróleo (ktep), lo que representó un 61 % del total de energía renovable consumida, es decir, un 10 % del consumo final bruto de energía en la UE-28.

Desde Aebiom apuntan que la bioenergía «es la única fuente de energía renovable capaz de proporcionar combustible verde para las tres aplicaciones de la energía: calefacción y refrigeración, generación de energía y aplicaciones del transporte. El análisis de cada uno de estos sectores proporciona individualmente una mejor comprensión de la contribución de la bioenergía a los futuros desarrollos europeos del mix energético.

La edición del informe de este año revela que la biomasa está en camino de convertirse en la primera fuente de energía en Europa, por delante del carbón y tiene el potencial de ofrecer más. Tal y como subrayan los expertos de la asociación de ámbito comunitario, «a menudo se pasa por alto que el sector de calefacción y refrigeración representa la mitad del consumo de energía de la UE-28 y está dominado por los combustibles fósiles (82%). La instalación de nuevas calefacciones de pellets como combustible en los hogares, las calderas de astillas de madera eficientes en escuelas, hoteles y tiendas podría mejorar notablemente la independencia energética de la UE».

En este sentido, Gustav Melin, presidente de Aebiom, defiende que «la bioenergía está a punto de convertirse en el primer combustible autóctono en Europa, una gran oportunidad para una mayor independencia energética, crecimiento y empleo».

Europa cuenta con los recursos naturales necesarios para impulsar el desarrollo sostenible de la bioenergía. «Contrariamente a la creencia común, los bosques de Europa están creciendo de forma constante a un ritmo de 322 800 hectáreas por año —casi el equivalente al tamaño de un campo de fútbol por minuto—», aclaran los responsables de la asociación. «Gracias a la gestión sostenible y activa de los bosques, la extracción de la madera puede en realidad aumentar la productividad de los bosques y su capacidad de capturar carbono. Esta es una de las razones por las que la bioenergía y los bosques han experimentado un crecimiento paralelo en la última década», continúan desde la asociación.

Sin embargo, «el uso de la bioenergía sigue siendo modesto en comparación con el consumo de combustibles fósiles. Mientras China y los Estados Unidos tienen una dependencia energética por debajo de un 20 %, la UE importa un 53 % de su energía. En comparación, las importaciones de bioenergía representan en realidad tan solo un 4,4 % —una simple gota de agua respecto al volumen de combustibles fósiles importados—».

Para aprovechar todo el potencial de la bioenergía, se requiere un marco político estable. Con objetivos en materia de energías renovables no vinculantes a escala nacional y una legislación constantemente aplazada sobre la sostenibilidad de la biomasa, la incertidumbre política ya está teniendo repercusiones en las inversiones en energías renovables. «El progreso en las energías renovables nunca debe darse por sentado. Si Europa pierde su ventaja en bioenergía, los esfuerzos anteriores se verán afectados y el petróleo ocupará el espacio dejado», continuó Melin.

Si Europa quiere mantener su liderazgo en energías renovables, «según Jean-Claude Junker, presidente de la Comisión Europea, necesitamos restaurar la ambición y establecer objetivos coherentes y claros para las energías renovables. En este momento clave para su futuro energético, Europa no debe correr el riesgo de debilitar la columna vertebral de sus energías renovables: la bioenergía», defiende el documento resumen de las conclusiones más destacadas del análisis llevado a cabo por Aebiom. Pincha en la imagen para descargarte desde nuestra Biblioteca Aebiom Key Findings Report 2016 (Informe de conclusiones clave 2016), de acceso gratuito.

El informe completo Aebiom Statistical Report 2016 está disponible para su descarga desde la propia web de la Asociación Europea de la Biomasa.

El uso de la bioenergía sigue siendo modesto en comparación con el consumo de combustibles fósiles. Mientras China y los Estados Unidos tienen una dependencia energética por debajo de un 20 %, la UE importa un 53 % de su energía. En comparación, las importaciones de bioenergía representan en realidad tan solo un 4,4 % —una simple gota de agua respecto al volumen de combustibles fósiles importados—,

Fuente: Aebiom.

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