Los bienes y servicios que la naturaleza nos brinda gratuitamente cada año tienen un valor de 125 billones de dólares

Los profesionales del proyecto Valuing Nature, impulsado por WWF, han producido un vídeo ilustrado en el que ofrecen razones de peso sobre por qué no solo los gobiernos y las empresas, sino todos los ciudadanos del mundo, deberíamos tener en cuenta el valor de los bienes y servicios que la naturaleza nos brinda de forma gratuita a la hora de tomar nuestras decisiones políticas, empresariales y de índole doméstica. Este valor asciende ni más ni menos que a 125 billones de dólares al año, cantidad que supera la producción económica mundial anual y razón más que suficiente para concluir que todos tenemos que poner de nuestra parte a la hora de cuidar nuestro mundo.

 

Los bienes y servicios que anualmente nos proveen la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos tienen un valor de 125 millones de dólares.

Todos, sin excepción, dependemos totalmente de la naturaleza. No somos dependientes de ella tan solo en un 20 % o un 60 %, sino que dependemos de la biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas en un 100 %. Este que para muchos de nosotros es un principio evidente e incuestionable, no lo es tanto para una gran parte de la población. Los motivos de que esta premisa sea puesta en cuestión y de la despreocupación por conservar el medioambiente son diversos. Entre ellos, se cuentan:

  • el escepticismo —aquellos que niegan que la actividad humana tenga efecto alguno sobre el medioambiente (o el cambio climático)—;
  • la falta de interés por el entorno natural;
  • una mayor preocupación por vivir el hoy y ahora que en pensar también en el futuro;
  • preferir priorizar los intereses económicos frente al bienestar a largo plazo del planeta;
  • la ignorancia y la defensa de unos valores equivocados.

Los que ponen en duda el vínculo hombre-naturaleza están equivocados. Cada persona y negocio de cualquier parte del mundo dependen totalmente de los bienes y servicios que la naturaleza nos aporta de diferentes formas. Es más, se estima que el valor de estos bienes y servicios es de 125 billones de dólares al año, cifra significativamente superior a la producción económica mundial.

Así lo explican los especialistas de WWF en un vídeo cuya narración corre a cargo de Miranda Richardson, actriz británica y embajadora de la ONG conservacionista. «La naturaleza es el principal suministrador sobre el que se sustenta no solo nuestra economía, sino también nuestra propia existencia. No sobreviviríamos sin la generosidad de la naturaleza. Plantas, materiales y minerales, aire y agua limpios, suelos fértiles y un clima estable. Sin embargo, debido a que numerosos beneficios que obtenemos del mundo natural son gratuitos, tendemos a dar por sentado que hay que aceptarlos sin preocuparnos por nada más», subraya Richardson.

«En la actualidad, utilizamos los recursos naturales más rápidamente que el ritmo que necesitan para reponerse. En otras palabras, estamos aprovechándonos más que nunca de la riqueza de la que depende nuestro bienestar futuro. Esa riqueza es conocida como el capital natural mundial. Deforestamos los bosques, sobreexplotamos los océanos, contaminamos los ríos y construimos en los humedales. Además, la población mundial de especies ha decrecido más de un 50 % desde 1970», continúa la narradora.

Otros aspectos sobre los que se detiene hacen hincapié en que, «a medida que la población mundial va en aumento, la presión sobre el medioambiente se incrementa, lo que causará un impacto severo en la gente y las economías. Afortunadamente, existe una alternativa: que el valor de la naturaleza sea tenido en cuenta en las decisiones de cada gobierno, cada empresa y cada persona. Para ello, se requiere que entre todos nos aseguremos de hacer un uso responsable de los activos naturales, de modo que continúen apoyando la prosperidad y bienestar de las generaciones venideras».

Dicho más sencillamente, «si continuamos valiéndonos de los recursos naturales con una mentalidad cortoplacista, los beneficios que nos aportan irán decreciendo permanentemente. Pero, sin embargo, si nos implicamos en la conservación de nuestro planeta, lograremos que el suministro de beneficios sea interminable. Esto no significa que deba pararse el desarrollo, sino que hay que impulsarlo desde otra perspectiva», concluye la embajadora de WWF.

 

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