La vulnerabilidad de las comunidades al cambio climático y la desertificación está ligada a su sensibilidad y facilidad de adaptación

Los autores de la evaluación científica sobre el nexo entre el clima y al degradación de la tierra del Convenio de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (CNULD) han publicado sus hallazgos en un documento titulado Degradación de la tierra, la desertificación y el cambio climático: Anticipación, evaluación y adaptación al cambio futuro.

El informe deja patente cómo la vulnerabilidad de las comunidades al cambio climático y la desertificación está ligada a su sensibilidad y facilidad de adaptación a estos cambios, y discute los bucles de retroalimentación positivos y negativos entre cambio climático y degradación de la tierra.

Sus autores, Mark S. Reed, de la Universidad Birmingham City, y Lindsay C. Stringer, de la Universidad de Leeds, que han contado con la contribución de un panel de expertos internacionales, identifican varios beneficios para todas las partes, así como un número menor de beneficios en tres frentes que no solo abordan el cambio climático y la degradación de la tierra, sino también la biodiversidad, la mejora de los servicios ambientales, notables esfuerzos para escalar la gestión de la adaptación basada en los ecosistemas y la gestión sostenible de la tierra.

El documento aboga por una mayor cooperación entre los investigadores, las comunidades locales y los responsables políticos internacionales con el fin de ofrecer soluciones oportunas y rentables para garantizar que las interacciones y la retroalimentación entre el cambio climático y la degradación de la tierra no magnifican aún más los riesgos para las personas y los ecosistemas a través del mundo.

Copublicado por Routledge y la CNULD, el informe se basa en el estudio Degradación de la tierra, la desertificación y el cambio climático:Anticipación, evaluación y adaptación al cambio futuro, que sus coautores prepararon para la 3.ª Conferencia Científica de la CNULD en marzo de 2015.

El libro aboga por una mayor cooperación entre los investigadores, las comunidades locales y los responsables políticos internacionales con el fin de ofrecer soluciones oportunas y rentables para garantizar que las interacciones y la retroalimentación entre el cambio climático y la degradación de la tierra no magnifican aún más los riesgos para las personas y los ecosistemas a través de la mundo.

Los resultados se incorporarán a la labor de la interfaz de entre Ciencia y Política (SPI, por sus siglas en inglés) de la CNULD y en la primera Perspectiva Mundial sobre la Tierra, que se publicará en junio de 2017. Además, también contribuirá al análisis de la iniciativa sobre la Economía de la Degradación de la Tierra (ELD) sobre los costes y beneficios de la acción o la inacción contra la degradación de la tierra.

Si quieres descargarte el informe completo, pincha en la imagen.

 

El documento aboga por una mayor cooperación entre los investigadores, las comunidades locales y los responsables políticos internacionales con el fin de ofrecer soluciones oportunas y rentables para garantizar que las interacciones y la retroalimentación entre el cambio climático y la degradación de la tierra no magnifican aún más los riesgos para las personas y los ecosistemas a través de la mundo.

Fuente: IISD.

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