La UE acuerda reducir las emisiones de GEI un 50 % para 2050 de cara a la COP 21

El último Consejo Europeo sobre Medio Ambiente mantenido la semana pasada acordó recortar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) un 50 % para 2050, decisión adoptada de cara a la Conferencia de las Partes (COP) sobre Cambio Climático que tendrá lugar en París el próximo diciembre: la COP 21.

 

La reunión extraordinaria del Consejo de Medio Ambiente de la semana pasada supuso la definición de la posición que la UE defenderá en París para impulsar el nuevo acuerdo climático global.

Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Acción por el Clima y Energía aseguró al dar a conocer las conclusiones del Consejo que «ahora estamos equipados con una posición sólida de cara a París. La UE está unida y dispuesta a negociar un acuerdo sobre el clima mundial ambicioso, sólido y vinculante. No vamos a conformarnos con menos. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dejó claro en su discurso sobre el Estado de la Unión que la UE no está dispuesta a firmar cualquier acuerdo. Ahora es imprescindible acelerar el ritmo de las negociaciones técnicas. Solo disponemos de cinco días de negociación antes de que nos encontramos en París y el verdadero trabajo necesita empezar a tomar forma».

Posición de la UE

La reunión extraordinaria del Consejo de Medio Ambiente de la semana pasada supuso la definición de la posición que la UE defenderá en París para impulsar el nuevo acuerdo climático global. De hecho, la UE está presionando para que se logre un tratado internacional global, justo, ambicioso y legalmente vinculante que evite que el calentamiento global alcance niveles peligrosos.

«El aumento de la temperatura media global debe mantenerse por debajo de 2 °C por encima del nivel preindustrial a fin de prevenir los peores impactos del cambio climático. Las conclusiones del Consejo apoyan un acuerdo equilibrado en París que incluya medidas enérgicas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los impactos del cambio climático, así como el apoyo adecuado para la financiación de la acción climática», detalla la información difundida desde la Comisión Europea.

La UE considera que es crucial para el acuerdo de París proporcionar un camino claramente definido dirigido a lograr el objetivo de mantener el aumento de la temperatura terrestre por debajo de los 2 °C. Así, «las emisiones de GEI deben alcanzar su pico como tarde en 2020, reducirse en al menos un 50 % en 2050 en comparación con 1990 y estar cerca de cero o por debajo en 2100. Cuando se utiliza 2010 como año base, el objetivo de lograr una reducción del 50 % se traducirá en un 60 % en 2050. Este valor también fue utilizado por la Comisión en su Comunicación de París del pasado febrero y está en consonancia con la Declaración de junio por el G-7, así como con el objetivo de los países miembros de la UE de reducir conjuntamente sus emisiones entre un 80 y un 95 % para 2050 respecto a 1990.

Mecanismo ambicioso y dinámico y transparencia

Desde la CE reconocen que «es probable que los objetivos de reducción de emisiones declarados en París no serán suficientes por sí mismos para alcanzar el objetivo a largo plazo. Por otra parte, solo cubren un periodo de cinco o 10 años a partir de 2020. Por tanto, es esencial que los países se reúnan regularmente cada cinco años para examinar y fortalecer los objetivos de emisión a la luz de los últimos avances científicos y los progresos realizados hasta la fecha».

Todas las partes deben estar obligadas a presentar compromisos nuevos o bien a actualizar los existentes sin que dicha actualización suponga un detrimento respecto a los anteriores niveles de compromiso, o volver a presentar los ya existentes. La UE ha sido una firme defensora de un mecanismo ambicioso y considera que esta es una de las principales características del acuerdo de París.

La UE considera que es esencial que todos los países estén de acuerdo en París en un sólido sistema de seguimiento del funcionamiento de los gobiernos y de hacerlos responsables de cumplir con sus objetivos. Sin tener este aspecto bien cerrado, «no será posible seguir el progreso colectivo hacia el objetivo a largo plazo».

Adaptación y financiación para el clima

La UE considera que una acción ambiciosa para prepararse y responder a los efectos del cambio climático es parte central de un acuerdo equilibrado. Tanto la reducción de emisiones como la adaptación serán esenciales para gestionar y reducir el riesgo de efectos adversos del cambio climático, incluyendo abordar el riesgo de pérdidas y daños.

Por otro lado, los Estados miembros reconocen el papel crucial que la financiación climática jugará en la transición global hacia un mundo bajo en carbono. Así, mantienen su compromiso con la ampliación de la financiación del clima con el fin de contribuir en la consecución de la meta de los países desarrollados de movilizar conjuntamente 100 000 millones de dólares por año a partir de 2020 con el apoyo de un amplio abanico de fuentes públicas y privadas.

Las disposiciones financieras en el nuevo acuerdo deben ser capaces de adaptarse a las cambiantes realidades y necesidades al reflejar la evolución de las capacidades y responsabilidades de las Partes.

La UE reconoce la urgente necesidad de continuar e intensificar la acción para reducir las emisiones de GEI antes de 2020. Se hace hincapié en la importancia de involucrar a los actores no estatales (empresas, ciudades y organizaciones), en particular a través de la Agenda de Acción de Lima París -una iniciativa de las Presidencias de la COP peruana y francesa destinadas destinada a catalizar la acción de múltiples partes interesadas-.

La última sesión de negociación antes de París tendrá lugar en Bonn (Alemania) del 19 al 23 de octubre próximos. Por su parte, la 21.ª Conferencia de las Partes (COP 21) tendrá lugar en la capital de Francia del 30 de noviembre al de 11 diciembre.

 

Fuente: Comisión Europea.

 

Deja un comentario