La política climática nacional penaliza a España en el Climate Change Performance Index y hace que caiga 5 puestos

Coincidiendo con la celebración de la reciente COP23 sobre cambio climático, se ha hecho pública la última edición del Climate Change Performance Index (CCPI), en la que España aparece en la posición 38.º a escala global (en 2017 ocupaba el puesto 33.º). Este peor resultado se debe fundamentalmente a su «bajo» rendimiento en materia de política climática nacional para mitigar el calentamiento global, el uso de la energía y las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

España se sitúa en la posición n.º 38 (con una puntuación de 48,19 puntos sobre 100) del total de 56 países evaluados y la UE y comparte nota media calificada de «baja» con naciones como Malasia, Nueva Zelanda, Polonia y Argelia.Con las negociaciones sobre el clima recientemente concluidas en la COP23 de Bonn (Alemania), en un año que ha estado desgraciadamente muy marcado por pérdidas devastadoras, en gran medida derivadas del impacto del cambio climático, la maquinaria tanto a escala global como nacional de la acción climática debe estar bien engrasada para no perder el impulso y brío que este tipo de encuentros internacionales suele aportar.

El Diálogo de Talanoa es un resultado muy clave de la reciente COP, pues pone en marcha el mecanismo de la ambición del Acuerdo de París que las Partes firmantes del pacto universal prometieron respetar hace dos años para dedicar esfuerzos que logren mantener el aumento de la temperatura planetaria por debajo de los 1,5 ºC.

Esta pasada COP también ha destacado por su apetito por impulsar una acción climática más rápida y más fuerte en el corto plazo. Las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) han renovado su voluntad política y apoyo inquebrantable al Acuerdo de París, han sumado más adeptos (Siria ha ratificado el pacto global durante la cumbre) y han transmitido al mundo su intención de evaluar colectivamente el progreso en sus planes climáticos nacionales y llegar a la COP24 en Polonia con una mayor ambición en el impulso de la transición hacia un futuro de energía renovable para 2020.

Durante las dos semanas de cumbre climática, la oleada de apoyo a la acción climática por parte de ciudades, empresas, grupos de fe, líderes locales, organizaciones civiles y pueblos indígenas ha sido extraordinaria y ha servido para impulsar aún más a los gobiernos nacionales a hacer más y a hacerlo mucho más rápido.

En estos días se ha hecho público el Climate Change Performance Index 2018 (CCPI 2018), un informe muy completo elaborado por Germanwatch, The New Climate Institute y Climate Action Network (CAN) —una red de organizaciones de todo el mundo comprometidas con la lucha contra el cambio climático—, que han contado con la colaboración de más de 300 expertos en energía y clima.

Este índice lleva 13 años realizando el seguimiento de los esfuerzos de los países en la lucha contra el cambio climático. Las diferentes posiciones iniciales, intereses y estrategias de los numerosas naciones dificultan la distinción de sus fortalezas y debilidades, y el CCPI resulta una herramienta importante para contribuir a una comprensión más clara de la política climática nacional e internacional.

El documento evalúa en detalle las políticas, planes y objetivos en materia climática de 56 países y la Unión Europea y, se centra en analizar el progreso de las naciones para contribuir a mantener el aumento de la temperatura global comprometido en el Acuerdo de París.

En la edición de este año, España ha caído cinco puestos en el ranking global en materia de rendimiento climático respecto a la edición de 2017. Este peor resultado se ha debido precisamente a su «bajo» rendimiento en materia de política climática nacional para mitigar el cambio climático, el uso de la energía y los GEI, aspectos cuyo impulso y revitalización han sido muy demandados en el marco de la COP23.

En concreto, España se sitúa en la posición n.º 38 (con una puntuación de 48,19 puntos sobre 100) del total de 56 países evaluados y la UE y comparte nota media calificada de «baja» con naciones como Malasia, Nueva Zelanda, Polonia y Argelia. En cuanto al rendimiento de España en materia de política climática internacional, es mejor que a escala nacional y alcanza una calificación de «media».

Cabe señalar que el diseño y definición de la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética serán sin duda una baza importante para que España mejore su situación en el CCPI en próximas ediciones.

En cuanto a la actuación del resto de países en el índice de rendimiento climático, lideran la tabla Suecia (74,32), Lituania (69,20), Marruecos (68,22), Noruega (67,99) y Reino Unido (66,79), mientras que las últimas posiciones con un rendimiento climático «muy bajo» están ocupadas por Arabia Saudí (11,20), República Islámica de Irán (23,05), República de Corea (25,01), Australia (25,03) y Estados Unidos (25,86).

El grupo que obtiene un rendimiento «medio» este año está compuesto por países como Brasil (19.º, 57,86), Ucrania (20.º, 57,49), Alemania (22.º, 56,58), Bielorusia (23.º, 56,38) y México (27.º, 54,77). La Unión Europea se halla también en este grupo, en la posición 21.º, con una puntuación de 56,89.

Los resultados del CCPI 2018 destaca que, a pesar de que las tasas de crecimiento de las emisiones de CO2 han disminuido, todavía ningún país lo está haciendo lo suficientemente bien como para alcanzar la calificación «muy buena».

14 indicadores

Un total de 14 indicadores son tenidos en cuenta para la elaboración del CCPI, que son agrupados en cuatro grandes grupos temáticos: emisiones de gases de efecto invernaderos (GEI) —cuyo peso en la puntuación global es de un 40 %—; energías renovables —representa un 20 % de la calificación total—; uso de la energía —20 %— y política climática (20 %).

Bajo el paraguas de los GEI, las métricas que son tenidas en cuenta son:

  • niveles actuales de GEI per cápita,
  • tendencias pasadas de las emisiones de GEI per cápita,
  • niveles actuales de emisiones de GEI, comparados con una ruta compatible hacia esfuerzos muy por debajo de los 2 ºC.

En materia de energías renovables, los indicadores que son evaluados son:

  • porcentaje actual de renovables por suministro total de energía primaria,
  • desarrollo del suministro de energía de fuentes de energía renovables,
  • porcentaje actual de renovables por suministro total de energía primaria, comparado con una ruta compatible hacia esfuerzos muy por debajo de los 2 ºC,
  • objetivos de energía renovable para 2030, comparados con una ruta compatible hacia esfuerzos muy por debajo de los 2 ºC.

Las métricas que son medidas en el capítulo reservado al uso de la energía son:

  • niveles actuales de uso de la energía (suministro total de energía primaria per cápita),
  • tendencias pasadas en el suministro total de energía primaria per cápita,
  • niveles actuales de suministro total de energía primaria per cápita, comparados con una ruta compatible hacia esfuerzos muy por debajo de los 2 ºC,
  • objetivos para 2030 de suministro total de energía primaria per cápita, comparados con una ruta compatible hacia esfuerzos muy por debajo de los 2 ºC.

El cuarto gran grupo dedicado a la política climática tiene en consideración:

  • políticas climáticas nacionales actuales,
  • políticas climáticas internacionales actuales.

Pincha sobre la imagen para descargarte el Climate Change Performance Index 2018 en PDF desde nuestra Biblioteca.

 

El documento evalúa en detalle las políticas, planes y objetivos en materia climática de 56 países y la Unión Europea y, se centra en analizar el progreso de las naciones para contribuir a mantener el aumento de la temperatura global comprometido en el Acuerdo de París.

 

Fuente: German Watch.

 

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