La pérdida de biodiversidad a escala global supone el recorte de un 3 % del PIB mundial cada año

La biodiversidad desempeña un papel clave en el funcionamiento de los ecosistemas y la provisión de servicios ecosistémicos que son esenciales para la vida y el bienestar humanos. A pesar de su valor intrínseco y de su enorme importancia para garantizar la continuidad del desarrollo, la actividad humana supone una grave amenaza para su subsistencia. En este sentido, la «Estrategia de la UE sobre la biodiversidad hasta 2020: nuestro seguro de vida y capital natural» recoge que la pérdida de diversidad biológica a escala global se traduce en un recorte del PIB global de un 3 % cada año.

 

El cambio de hábitat, incluida la pérdida, fragmentación y degradación de los hábitats naturales y seminaturales debido a cambios en el uso del suelo, es una de las principales amenazas de la biodiversidad. Entre los servicios ecosistémicos esenciales para asegurar el funcionamiento de nuestra economía y calidad de vida se encuentran el suministro de alimentos y fibra, la polinización, la regulación de procesos naturales como las inundaciones y el ciclo del carbono, el aporte de espacios para el disfrute y entretenimiento o de cualidades culturales que ayudan a definir el «sentido de lugar» de un área, lo que es de suma importancia para la identidad de la comunidad y la cohesión.

Garantizar la salud de la biodiversidad y de los hábitats naturales es sinónimo de salud y prosperidad para nosotros. Sin embargo, se encuentran bajo una gran presión, fundamentalmente como consecuencia de malas prácticas en la gestión de los recursos y de enfoques empresariales insostenibles.

Las mayores amenazas para la diversidad biológica son:

  • el cambio de hábitat: incluida la pérdida, fragmentación y degradación de los hábitats naturales y seminaturales debido a cambios en el uso del suelo. Algunos ejemplos son la fragmentación del paisaje rural por la expansión urbana y el desarrollo de infraestructura gris, la homogeneización y pérdida de hábitat causada por la intensificación agrícola o el abandono de la tierra y los bosques gestionados intensamente.
  • La contaminación: aunque algunas presiones a la contaminación han disminuido, como el enriquecimiento de nutrientes de las aguas europeas y el equilibrio de nitrógeno que se encuentra en las tierras agrícolas, otras siguen creciendo. Entre estas últimas, el nivel de nitrógeno sigue superando sustancialmente los límites de eutrofización del ecosistema en la mayor parte de Europa y se prevé que el riesgo de eutrofización se mantendrá en 2020.
  • La sobreexplotación de los recursos naturales, en particular en el medio marino a través de la pesca, continúa siendo hoy un grave problema. La mayoría de la biodiversidad marina de la Unión Europea se encuentra en «condiciones pobres» y solo un 7 % de las especies marinas están catalogadas como «en condiciones favorables de conservación».
  • Las especies exóticas invasoras (EEI): El establecimiento acelerado y la expansión de EEI —han sido identificadas más de 12 000 especies exóticas en Europa— no solo es un importante motor de pérdida de biodiversidad, sino que también causa un daño económico considerable a la agricultura, la silvicultura y la pesca por miles de millones de euros por año. Europa enfrenta una tendencia creciente de nuevas EEI en todos los entornos.
  • El cambio climático: Los impactos crecientes del cambio climático ya están afectando la distribución, el alcance y la interacción de las especies y se prevé que se conviertan en una amenaza más significativa en las próximas décadas. El cambio climático también interactúa y exacerba otras amenazas.

Estas amenazas provocan la extinción de especies y hábitats, así como la degradación de ecosistemas y el debilitamiento de su resiliencia. Todo esto, a su vez, tiene sus consecuencias sobre la economía. Algunos datos significativos:

– La «Estrategia de la UE sobre la biodiversidad hasta 2020: nuestro seguro de vida y capital natural» estima que la pérdida de diversidad biológica a escala global se traduce en un recorte del PIB global de un 3 % cada año.

– La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) calcula que cada año se pierden 75 000 toneladas de suelo de tierra cultivable, lo que implica unas pérdidas para la producción agrícola de alrededor de 400 000 M$ anuales.

– La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que la contaminación del agua en seis países miembros de la UE representa por sí sola entre 2000 y 5000 M€ de pérdidas al año.

Fuente: Agencia Europea del Medio Ambiente, FAO, OCDE.

 

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