La ISR creció en España un 44 % en 2014 al alcanzar los 193 000 M€

Según el Observatorio de la Inversión Socialmente Responsable en España 2014, la ISR creció un 44 % el año pasado respecto a 2013 al alcanzarse la cifra de 193 000 M€, lo que representa más del 34 % del ahorro nacional en instrumentos de inversión y de pensiones.

 

Las principales motivaciones de las entidades para apostar por la ISR son «contribuir a un desarrollo sostenible,  reducir riesgos, mejorar las relaciones laborales y evitar el cambio climático».

Esta segunda edición del informe patrocinado por el BBVA, el Banco Santander, Bankia e Ibercaja, que ha contado con la colaboración de Spainsif (foro español de la ISR), ha sido elaborado por la consultora Novaster, cuyos analistas han analizado casi 70 instituciones para conocer las motivaciones, la aplicación y las estrategias de ISR desarrolladas por las entidades a lo largo de 2014.

Entre las conclusiones principales recabadas por los técnicos, cabe mencionar que la «ISR está generalizada en fondos de pensiones de empleo y en sus gestoras. En el resto de sectores como gestoras de fondos de inversión, mutualidades, EPSV y gestoras de capital riesgo tiene crecimientos muy importantes. Así, se puede afirmar que la ISR tiene una aceptación general entre las instituciones de ahorro y sus gestoras en España».

En cuanto a las principales de las entidades para apostar por la ISR, estas son «contribuir a un desarrollo sostenible,  reducir riesgos, mejorar las relaciones laborales y evitar el cambio climático».

Por otra parte, la ISR se aplica extensamente a las inversiones en bolsa y en bonos corporativos y también en gran medida a la deuda pública y los activos monetarios. En el resto de activos como inmuebles e inversiones alternativas, está en vías de implantación.

En cuanto a las formas de aplicación, casi todas las entidades cuentan con alguna medida de exclusión que normalmente abarca a los armamentos especialmente dañinos, a otras actividades controvertidas y a comportamientos inaceptables desde la perspectiva de los derechos humanos, laborales, contra el medioambiente o a la corrupción.

Además, un número relevante de instituciones integra el perfil ambiental, social o de gobierno corporativo (ASG) a la hora de decidir sus inversiones. Finalmente, un número pequeño pero creciente se implica con las empresas y las autoridades para que mejoren sus prácticas e informen más en este ámbito.

«Estas implicaciones normalmente se realizan en el marco de la agencia de la ONU de Principios Responsables de Inversión (UNPRI). También algunas instituciones empiezan a incorporar estas problemáticas en sus políticas de voto en la juntas de accionistas», matizan los responsables de Novaster.

Entre las inversiones relacionadas con los aspectos ASG, destacan recientemente los bonos verdes, que financian proyectos respetuosos con el medioambiente.

Medioambiente y cambio climático

El informe también destaca que el tema del cambio climático, que era una pregunta específica de este año, «está incorporado en la política de menos de la mitad de los dueños de patrimonios. Aunque está en la mayoría de las gestoras, sin embargo ni en estas ni en los anteriores esto lleva a tener una política ecológica o a medir la huella de carbono de la cartera. Prácticamente solo las gestoras de patrimonio y las aseguradoras extranjeras han avanzado en este terreno. Tampoco es frecuente tener una política ecológica que se aplique a los inmuebles, aunque aquellos sectores que invierten relativamente más como mutualidades o seguros lo tienen más en cuenta, especialmente en una gran aseguradora. En cuanto a las inversiones temáticas de los diferentes sectores en esta área, los bonos verdes, seguidos a cierta distancia por los fondos verdes y algunos fondos de capital riesgo relacionados con la ecología, empiezan a abrirse paso entre los fondos de empleo, las EPSV, alguna gestora de pensiones y algunos gestores de patrimonios».

En cuanto al escenario europeo, «más de la mitad de los inversores institucionales europeos (53 %) declara otorgar una fuerte prioridad al clima aunque esta cifra esconde profundas disparidades. Influenciados por la COP21, la movilización supera un 70 % en Francia y Suecia pero continúa siendo muy débil en España y Suiza. Solo una minoría integra el clima en su política de inversiones y solo una quincena afirma tener una política de exclusión de las energías fósiles, que tienen como objetivo más específico, el carbón», concretan los expertos.

Implicación accionarial

Son cada vez más numerosos los inversores institucionales que utilizan el peso que les confiere su posición de accionistas para intervenir ante las empresas sobre temáticas ASG (ambientales, sociales y de gobernanza). «Son casi el 60 %, es decir un 7 % más que en 2014, los que llevan a cabo acciones de implicación. La explicación principal de esta progresión es el incremento en importancia del impacto de los riesgos ambientales. El 34 % de los inversores encuestados ha declarado practicar al implicación accionarial para gestionar los riesgos vinculados al cambio climático. Las iniciativas de implicación colaborativa, como Aiming for A, que presiona a las empresas a formar parte de la clasificación de los líderes climáticos mundiales (lista A), se mencionan con frecuencia. Sin embargo, las preocupaciones de los inversores son más amplias, ya que el gobierno corporativo es el primer tema planteado, en especial en Francia, donde los votos contrarios son frecuentes y se centran sobre todo en la retribución de los directivos. En el dominio social, las violaciones de los derechos humanos o la problemática de la cadena de subcontratación forman también parte de las preocupaciones mencionadas por los inversores institucionales», recoge el informe.

En la comparación de España con el resto de Europa en materia de prácticas ASG, es en la implicación accionarial donde las prácticas en España y en Suiza se encuentran más retrasadas en relación con el resto del continente. «La integración ASG es la estrategia más extendida y cerca de la mitad de los inversores españoles encuestados combinan exclusiones y la integración ASG», inciden los analistas de Novaster.

España

Aunque los inversores españoles permanecen por detrás de sus homólogos europeos, sin embargo progresan en especial en el reporting y en la adhesión a los Principios Responsables de Inversión (PRI). Ocho inversores institucionales españoles son firmantes de los PRI frente a 11 en Francia. «Esta movilización progresiva produce sus frutos en términos de progresión del reporting. En 2014, solo el 22 % de los inversores españoles publicaban un informe ISR. En 2015, es el 37 % el que publica al menos algún tipo de informe.

Si pinchas sobre la imagen, podrás descargarte el PDF del informe.

 

Aunque los inversores españoles permanecen por detrás de sus homólogos europeos, sin embargo progresan en especial en el reporting y en la adhesión a los Principios Responsables de Inversión (PRI).

 

Fuente: Novaster.

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