La huella hídrica de los productos

El diseñador alemán Timm Kekeritz creó para Virtual Water una infografía basada en el estudio llevado a cabo por Arjen Y. Hoeckstra y Ashok K. Chapagain en 2008 Globalisation of water: sharing the planet´s freshwater resources (La globalización del agua: compartir los recursos de agua dulce del planeta), que muestra cuál es la huella hídrica de productos que consumimos prácticamente a diario como la cebada, el trigo, el azúcar, una tostada, una hamburguesa, queso, un café o un litro de leche.

 

La huella hídrica de un producto (servicio, bien o materia prima) es el volumen de agua dulce utilizado para producir dicho artículo, medido en el lugar en el que se ha fabricado el producto. Se refiere a la cantidad de agua empleada en los distintos pasos de la cadena de producción.

La huella hídrica de un producto (servicio, bien o materia prima) es el volumen de agua dulce utilizado para producir dicho artículo, medido en el lugar en el que se ha fabricado el producto. Se refiere a la cantidad de agua empleada en los distintos pasos de la cadena de producción.

Alimentos que forman parte de nuestra dieta y que compramos con frecuencia porque no queremos echarlos de menos en nuestras neveras tienen una huella hídrica que es muy posible que sorprendan a más de uno. Por ejemplo, para obtener medio kilo de mijo, sorgo, cebada o trigo son necesarios 2500, 1400, 650 y 650 litros de agua, respectivamente.

Nuestro desayuno también tiene un coste hídrico muy considerable para el planeta. Un paquete de pan de molde requiere el uso de 650 litros de agua fresca para su producción, medio kilo de azúcar necesita otros 750 l, preparar una tetera o una cafetera de 750 ml tiene un coste de 90 y 750 l, respectivamente, mientras que 1 l de leche ha supuesto el uso de 1000 l de agua. Sorprendente, ¿no?

A la hora del aperitivo, si optamos por un poco de queso acompañado de una hamburguesa, debemos ser conscientes de que un pedazo de queso de 500 g requiere 2000 l de agua para su fabricación y una hamburguesa no muy grande, de tan solo 150 g, le resta al planeta 2500 l de agua hasta que la servimos en el plato.

De todas las referencias compartidas por Kekeritz en su infografía, la más costosa en términos de cantidad de agua utilizada para su producción es sin duda la de la chuleta de ternera. Se emplean ni más ni menos que 4650 l de agua en la producción de un steak de 300 g.

Si te interesa este apasionante mundo de la huella hídrica que nuestras decisiones suponen para el planeta, te recomendamos que le eches un vistazo a esta otra infografía sobre la huella hídrica por países que compartimos en nuestras páginas hace unos meses.

En este otro enlace, puedes descargarte la aplicación de Virtual Water (en inglés e italiano, para iOs), que contiene un abanico mucho más amplio de productos con una explicación detallada sobre la cantidad de agua consumida y contaminada en su fabricación y, consecuentemente, el impacto que tienen en la huella ecológica de la civilización humana.

 

Fuente: Virtual Water.

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