La ganadería podría ser responsable de hasta la mitad del potencial de mitigación de los sectores agrícola, forestal y de uso del suelo

Un reciente artículo publicado en Nature Climate Change con el título Greenhouse gas mitigation potentials in the livestok sector (Potencial de mitigación de los gases de efecto invernadero del sector ganadero) demuestra que la industria ganadera mundial puede mantener los beneficios económicos y sociales que aporta a la vez que reduce significativamente las emisiones, y al hacerlo, contribuir hacer frente al reto global de la mitigación.

Imagen: Melody2 (Freeimages).

Entre las conclusiones clave, cabe subrayar que «podemos conseguir el mejor potencial de mitigación del sector ganadero si adoptamos una visión integrada del uso de la tierra y en los cambios en las prácticas de manera que se considere la totalidad de la agricultura y la silvicultura, así como mediante la observación de los patrones dietéticos y de la forma en que se abordan las necesidades de la nutrición mundial», explica el autor principal de la investigación.

El sector ganadero mundial está formado por unos 1300 millones productores y minoristas y es un contribuyente importante de la economía global.

Este nuevo análisis estima que la ganadería podría ser responsable de hasta la mitad del potencial de mitigación de los sectores agrícola, forestal y de uso del suelo a escala mundial, que constituyen la segunda fuente más grande de emisiones a nivel mundial, después del sector energético.

El informe es fruto del trabajo colaborativo entre investigadores de CSIRO (Australia), el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA, por su acrónimo en inglés), el Programa de Investigación del CGIAR sobre el Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS), la Universidad del Estado de Colorado (Estados Unidos), la Universidad de Aberdeen (Reino Unido), la Universidad de Tecnología de Chalmers (Suecia), la Universidad Estatal de Pensilvania (EE. UU.), la FAO, la Universidad de Wageningen (Holanda), el Instituto Tecnológico de Karlsruhe (Alemania), el Instituto Internacional de Investigaciones Agropecuarias (ILRI, por sus siglas en inglés), la Universidad de Oxford y la Agencia de Evaluación Ambiental de los Países Bajos (PBL).

Su autor principal, el doctor Mario Herrero (CSIRO), defiende que este nuevo cálculo sobre el potencial de mitigación del sector ganadero mundial es el análisis más completo realizado hasta la fecha, ya que considera tanto la oferta como la demanda de la industria.

Entre las conclusiones clave, cabe subrayar que «podemos conseguir el mejor potencial de mitigación del sector ganadero si adoptamos una visión integrada del uso de la tierra y en los cambios en las prácticas de manera que se considere la totalidad de la agricultura y la silvicultura, así como mediante la observación de los patrones dietéticos y de la forma en que se abordan las necesidades de la nutrición mundial», explica Herrero.

«El ganado tiene un papel clave en una dieta saludable y sostenible, y el sector tiene un importante rol económico y social, especialmente en los países en desarrollo», recuerda el autor principal de esta investigación.

«Tenemos que equilibrar los resultados relacionados con la salud con los beneficios económicos y sociales, y al mismo tiempo capturar el potencial de mitigación del sector ganadero puede ofrecer». «La intensificación de la producción ganadera sostenible es una vía para lograr este objetivo», defiende Herrero.

«Hemos encontrado que hay una serie de formas en que el sector ganadero puede contribuir a la mitigación de gases de efecto invernadero».«Las nuevas prácticas de gestión, como el pastoreo rotativo y los suplementos dietéticos pueden aumentar la producción del ganado y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero». «Tenemos que aumentar la adopción de estas diferentes estrategias y asegurarnos de que contamos con los incentivos adecuados», continúa el investigador.

«Si se manejan apropiadamente con un marco regulador adecuado, estas prácticas también pueden mejorar la salud ambiental por encima de los beneficios generados mediante la reducción de las emisiones de GEI, por ejemplo a través de la mejora de la cobertura del suelo y del carbono retenido en el suelo».

Fuente: CSIRO.

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