La FAO lanza el mapa más completo de las reservas de carbono orgánico en los suelos a escala global

Cuando es gestionado de forma sostenible, el suelo es uno de nuestros mejores aliados para erradicar el hambre, luchar contra el cambio climático y la pobreza, suministrar agua potable, preservar la biodiversidad, adaptarnos a los patrones cambiantes del clima, mejorar la respuesta ante las sequías y los medios de vida, minimizar la contaminación e incrementar la resiliencia ante las crisis ambientales. Coincidiendo con el Día Mundial del Suelo 2017, la FAO ha lanzado el mapa más completo de las reservas de carbono orgánico del mundo: GSOC Map.

 

Los suelos con alto contenido de carbono orgánico suelen ser más productivos, purifican mejor el agua y aportan a las plantas condiciones de humedad óptimas. El agua almacenada en el suelo sustenta un 90 ‰ de la producción agrícola mundial y representa alrededor de un 65 % del agua dulce.¿Por qué son tan importantes las reservas de carbono del suelo? Los suelos del mundo actúan como sumideros de carbono, lo que reduce la cantidad de gases de efecto invernadero de la atmósfera. En la actualidad, un tercio de los suelos del mundo está degradado, lo que ha inducido a la liberación de una gran cantidad de carbono a la atmósfera. Si se restauraran estos suelos, se podrían retirar de la atmósfera hasta 51 gigatoneladas de carbono y contribuir a la lucha contra el cambio climático.

Los suelos con alto contenido de carbono orgánico suelen ser más productivos, purifican mejor el agua y aportan a las plantas condiciones de humedad óptimas. El agua almacenada en el suelo sustenta un 90 ‰ de la producción agrícola mundial y representa alrededor de un 65 % del agua dulce.

Entre 2012 y 2050, la demanda de alimentos experimentará un incremento de un 49 % en el planeta, lo que significa que la agricultura tendrá que ser más productiva para poder satisfacer las necesidades de alimentación de una población creciente y cumplir los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Por lo tanto, necesitamos suelos fértiles.

Los suelos sanos, con una cantidad idónea de carbono orgánico, aportan condiciones óptimas de crecimiento, un buen ciclo de nutrientes, una filtración y almacenamiento de agua eficiente. Aumentar el carbono orgánico en los suelos mediante una gestión mejorada puede impulsar la producción de alimentos en 17 600 megatoneladas cada año, así como ayudar a mantener la productividad en condiciones más secas.

En todo el mundo, los 30 primeros centímetros del suelo contienen alrededor de 680 000 millones de toneladas de carbono, casi el doble del presente en la atmósfera. Se trata de una cantidad significativa comparada con el total del carbono almacenado en la vegetación (560 000 millones de toneladas).

Más de un 60 % de esas 680 000 millones de toneladas de carbono se encuentra en 10 países del mundo (Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Estados Unidos, Indonesia, Kazajistán, la República Democrática del Congo y Rusia). Esto significa que se deben implementar medidas para proteger estos suelos naturales ricos en carbono y evitar las emisiones a la atmósfera.

¿Cómo es de fácil medir el carbono orgánico en los suelos (SOC —Soil Organic Carbon—? Se trata de una función muy complicada, muy intensiva en mano de obra y costosa, que implica la realización de pruebas y análisis de laboratorio.

La mayoría de los países no tienen sistemas nacionales de información sobre los suelos, y como mucho, pueden aportar estimaciones vagas sobre la distribución del carbono orgánico de sus suelos. La existencia de distintas metodologías convierten en un reto la comparación de informes sobre SOC de las distintas fuentes disponibles y países.

Este es el motivo por el que la FAO ha lanzado el proyecto Global Soil Information System (GLOSIS), cuya primera iniciativa ha sido la creación de un mapa mundial de las reservas de carbono orgánico del planeta (GSOC Map). ¿Cuál es la contribución del GSOC Map al cuidado de la Tierra? Se trata de un sistema complejo que apoya el desarrollo de capacidades a escala nacional para que los países construyan sus propios sistemas nacionales de información sobre el suelo.

Este primer mapa de carbono orgánico del suelo se ha desarrollado a través de un proceso inclusivo y dirigido por los países y ha contado con el apoyo del Grupo Técnico Intergubernamental de Suelos (GTIS) de la FAO.

En total, más de 100 países miembros han compartido sus mapas nacionales de carbono y han servido para que la FAO haya reunido los datos en el mapa global GSOC, una contribución concreta al Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 sobre la «vida en la Tierra».

El siguiente paso para los países será avanzar en el monitoreo de los niveles de carbono orgánico del suelo utilizando sus sistemas nacionales de información sobre suelos para tomar decisiones basadas en la evidencia sobre cómo gestionarlos y hacer seguimiento el impacto de esas acciones.

Esta aplicación permite a los países acceder a información sobre las áreas degradas y establecer objetivos de restauración, con el fin de incrementar las posibilidades de satisfacer las necesidades de alimentos de una población creciente y cumplir los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

El mapa facilita el monitoreo de las reservas de carbono orgánico y el estado de salud de los suelos. El primer paso para el cuidado de la Tierra, consiste en conocer y compartir información. Numerosos países reconocen la importancia y el potencial de disponer de información sobre los suelos para abordar los retos globales ambientales.

Un 85 % de la superficie terrestre ha sido mapeada con los mejores datos disponibles a escala país sobre el carbono orgánico de los suelos. Conocer el estado de los suelos hará posible diseñar estrategias para su gestión sostenible, desbloquear su potencial en la adaptación y mitigación del cambio climático y asegurar una producción de alimentos suficiente para cubrir las necesidades de la generación actual y las futuras.

Fuente: FAO.

Deja un comentario